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El final del verano ha significado un cambio importante en las rutas marítimas de las narcolanchas que parten desde Ceuta hasta la Península. El clima poco importa: si los inmigrantes pasan frío dentro de la embarcación es lo de menos para las mafias.

Tampoco llevan un chaleco salvavidas, por si hubiese un naufragio. Mucho menos se tiene en cuenta el peso y la capacidad máxima para las narcolanchas.

Para estas mafias, el inicio del otoño significa que habrá neblina. En una lancha normal, eso significa peligro por la baja visibilidad que hay en el camino. Y más aún si el trayecto se hace de noche.

Pero para ellos, ese cambio de temporada es una ventaja, sin importar los riesgos que conlleva. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, que desde la invasión han detectado más de 30 embarcaciones, ahora lo tienen mucho más complicado para interceptarlas.

"Las narcolanchas siguen saliendo, pese al aumento de vigilancia. Lo que sí ha sucedido es que los precios se han encarecido desde que salió a la luz este negocio y ahora hacen diversas estrategias para poder continuarlo", asegura un alto cargo del Ejército.

El principal punto de salida ha sido Benzú, aunque también se han detectado otros puntos en las cercanías del Monte Hacho.

"Se reciben muchas llamadas alertando de las narcolanchas porque los vecinos del Monte Hacho las escuchan. Estas suelen salir a partir de las 3 de la mañana, pero son impredecibles. No es que tengan un día en específico ni un punto estratégico. Simplemente van cambiando. Lo único que se escucha es cuando encienden el motor", agrega el militar.

Logística

Las mafias que llevan este negocio tienen pisos en Ceuta. Una vez van reuniendo a las personas que van a viajar, estas son trasladadas al inmueble y no se les dice la ruta, el punto de partida ni el día.

También se les aísla: no pueden salir, tampoco tener contacto con personas del exterior y la comida se la suministra la mafia.

"Eso es lo que conocemos acerca de la logística por las entrevistas que se han hecho a los inmigrantes que han sido capturados en estas embarcaciones. Ellos no pagan por la narcolancha y después continúan, por ejemplo, en un asentamiento con más personas como el que hubo en el Trampolín. Por el contrario: los trasladan de inmediato a uno de esos inmuebles", agrega la misma fuente.

Tras unos días hasta que completan el cupo de la narcolancha, que se estima que puede ser en menos de una semana, son trasladados hasta alguna de las playas desde las que parten.

"El precio suele ser muy fluctuante. Conocemos inmigrantes a los que les han cobrado 15.000 euros por este viaje y que no lo pudieron lograr. También hay otros casos en los que cobran 8.000, pero el precio ha aumentado por el riesgo que está conllevando para esas mafias", explica.

Además, añade que una de las novedades es que estas organizaciones han "invertido" en nuevas embarcaciones, que tienen una mayor capacidad y motores de alta gama.

"Estamos hablando de que ahora una embarcación, obviamente con sobrecupo, puede llevar hasta 20 inmigrantes, lo que dejaría un saldo de casi 300.000 euros. Lo que estamos viendo es que para ellos el negocio ha sido rentable y por eso están pagando nuevos vehículos para transportar a más gente", asegura.

Esto demuestra un avance con respecto a lo que adelantó EL ESPAÑOL en julio, cuando se conocían las primeras embarcaciones hacia la Península.

En ese entonces, las narcolanchas llevaban a un máximo de ocho personas, también en condiciones precarias. El 'billete' oscilaba entre los 5.000 y 8.000 euros.

Riesgos

Los principales sitios donde arriban las embarcaciones son Cádiz, Algeciras, Murcia y Málaga (en menor medida). En esos puntos han sido detenidas 149 personas.

"Lo que sabemos es que se les traslada en condiciones difíciles. Los inmigrantes se mojan durante ese trayecto, la temperatura es baja y, además, algunas de las embarcaciones no llegan hasta la playa. Son arrojados al mar y deben nadar varios metros para poder llegar a tierra", afirma el militar.

La razón de lanzarlos al mar, dice la fuente, sería evitar tocar tierra y que el conductor sea detenido, además de que la embarcación sea retenida.

"Ellos (las mafias) no preguntan a los inmigrantes si saben nadar. No les importa porque lo único que buscan es el dinero. Simplemente, cuando están a una distancia determinada, les dicen que se lancen al mar y que si no lo hacen, van a retornar a Ceuta", comenta.

Finalmente, dice que las rutas son cambiantes para no generar un patrón de salida de las embarcaciones y que lo que han logrado investigar ha sido por la detención de los inmigrantes de algunas narcolanchas.