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Este lunes arranca el plazo de deliberación para que un jurado popular decida si Ana Buza, murió atropellada por su novio, Rafael V., o se suicidó lanzándose del coche en marcha, cuando la pareja circulaba por la autovía A-4 de Sevilla.

La muerte de esta joven, de 19 años, siempre ha generado muchas incógnitas y los miembros del jurado dispondrán de 72 horas para asumir la responsabilidad de decantarse por dos opciones que son radicalmente opuestas.

El inicio de la deliberación se produce después de que en el juicio, celebrado en la Audiencia Provincial de Sevilla, la Fiscalía dejara abierta la posibilidad de la no culpabilidad del acusado: Rafael.

Todo ello, en base al atestado de la Guardia Civil que sostiene que Ana abrió la puerta trasera derecha del Hyundai Accent que conducía su novio, Rafael, a 117 kilómetros por hora por la autovía (A-4), para desplazarse desde Lora del Río hasta Carmona.

A continuación, Ana salió del coche voluntariamente: puso el pie derecho sobre el asfalto, su cuerpo voló 14 metros, girando sobre su eje vertical, impactando la parte trasera de sus muslos contra el quitamiedos, antes de salir rebotada, y colarse por debajo hasta terminar en un talud terrizo.

"Ana no pudo saltar de ese coche en marcha y eso lo dice la ciencia", según sostiene Antonio Buza, padre de Ana, una estudiante brillante que cursaba Filosofía en la Universidad de Sevilla, tras sacar un 13,675 sobre 14 en la selectividad.

Una de las imágenes empleadas para reconstruir la muerte de Ana Buza. Cedida

"Es imposible vencer las fuerzas de la aerodinámica y lograr abrir la puerta de un coche que circula a 117 kilómetros por hora, con un ángulo suficiente como para salir del vehículo, sin que antes de saltar te vuelva a atrapar la misma puerta".

Antonio apoya sus afirmaciones en dos informes de catedráticos de la aerodinámica que sostienen que es imposible la reconstrucción que hace la Guardia Civil de la muerte de Ana, debido a que incumple leyes de Newton sobre la inercia y la acción-reacción.

EL ESPAÑOL ha accedido a esos informes de cuatro ingenieros aeroespaciales que también deberá tener en cuenta el jurado popular, antes de pronunciarse sobre lo sucedido en aquel Hyundai Accent, el 7 de septiembre de 2019, cuando Rafael iba al volante, Ana iba sentada en la parte trasera, y circulaban por la A-4.

En el primer informe se analiza "el tiempo necesario para que la puerta del vehículo se cerrara debido a la fuerza del aire". Estos expertos concluyen que la puerta se convierte en "un bloque macizo", de forma que Ana solo dispuso de 0,178 segundos para tirarse del coche en marcha, algo que consideran "inviable" para saltar sin ser pillada por esa misma puerta.

“Para un ángulo mínimo de apertura de 50 grados, el tiempo disponible se reduce a 0,178 segundos. Esto, aproximadamente, supone la mitad del tiempo que se tarda en parpadear que se estima en unos 0,3 segundos, por lo que parece inviable que un objeto pueda caer del coche en marcha, a la velocidad indicada de 117 Km/h, sin ser impactado o aprisionado por la puerta cerrándose”.

El Hyundai Accent en el que viajaba Ana. Cedida

El segundo informe analiza "el flujo estacionario alrededor del coche", circulando a una velocidad de 117 kilómetros por hora, y se tiene en cuenta que Ana pesaba 51 kilos. Los expertos concluyen esto sobre las posibilidades que tuvo la joven de abrir la puerta del Hyundai de su novio:

“La fuerza necesaria para abrir la puerta sería equivalente a realizar una flexión con un solo brazo, mientras se lleva una pesa de 18 kilos en la espalda. Este ejercicio es extremadamente demandante, incluso para personas con un alto nivel de fuerza y acondicionamiento físico".

"En resumen, la fuerza requerida para abrir la puerta en estas condiciones es tan considerable que resulta improbable que una persona de 51 kilos pueda lograrlo, lo que refuerza la inverosimilitud de que dicha maniobra se haya realizado bajo las circunstancias descritas".

"Finalmente, también se ha demostrado que va a aparecer una fuerza aerodinámica, aparentemente no muy significativa respecto otras fuerzas como el peso, y que tiende a restituir el cuerpo hacia el interior del coche cuanto intentas saltar".

“Es decir, aparecen fuerzas de succión que tratan de evitar que el cuerpo salga del coche [...]". Además, estos catedráticos remarcan que "queda claro" que en caso de que Ana abriera la puerta: "No aparecen fuerzas aerodinámicas de repulsión que lleven al cuerpo hacia el exterior, hacia el quitamiedos".

Antonio suma casi dos décadas de experiencia dando clases de Matemáticas en academias y no acepta el contenido del atestado: "Todos los guardias civiles y forenses dan por hecho que es posible salir del coche y sus tesis incumplen leyes básicas de Newton. Estamos escandalizados en la familia".

Rafael, durante el juicio en la Audiencia Provincial de Sevilla por la muerte de Ana Buza. María José López / Europa Press

Durante la vista oral, el doctor forense que firmó el informe ampliatorio de la autopsia ha explicado que el cuerpo de Ana salió del coche de su novio, Rafael, poco menos que como un misil.

Pero Antonio insiste en que esa posibilidad es rechazada por los informes de catedráticos de la aerodinámica que ha presentado en el juicio, para apoyar la acusación particular que ejerce contra el novio de su difunta hija, para el que reclama 20 años de prisión, por un delito de asesinato u homicidio doloso.

"Por la primera ley de Newton, la de la inercia, nada más poner un pie en el suelo, el cuerpo de mi hija caería sobre el asfalto y tendría un enorme traumatismo craneoencefálico". "Ana no tiene eso".

"Los pies de mi hija no tienen ni un solo daño, nada fracturado ni un esguince tras salir de un coche que circulaba a 117 kilómetros por hora. Además, un intensivista afirmó que al poner el pie en el suelo, debería haberse roto incluso la columna", según detalla Antonio.

Ana tenía rotos sus dos fémures, así como la tibia, y en la zona posterior de sus muslos quedaron marcas de las bandas paralelas de los quitamiedos. Sin embargo, otro dato llamativo es que vistiendo un top por encima del ombligo y un pantalón corto, su cuerpo no presentaba manchas de alquitrán ni las típicas abrasiones que presentan los motoristas cuando sufren un accidente sobre el asfalto.

"Sólo tenía pérdida de piel en la rodilla derecha y ni llegaba al hueso. Su espalda está impoluta, salvo las livideces rojizas que quedan tras morir y dejar de circular la sangre", ejemplifica Antonio Buza a EL ESPAÑOL. "Ana fue atropellada".

- ¿Por qué sostiene que Rafael atropelló a su hija?

- Nunca hemos sabido quién viajaba de copiloto en ese coche y por qué mi hija iba sentada atrás. Él ofreció cuatro versiones distintas sobre lo sucedido. Primero, dijo que se había cruzado un animal por la carretera. En segundo lugar, contó que se había despistado al volante.

En tercer lugar, aseguró que Ana se había tirado del coche por discutir conmigo por las notas de Filosofía. Y por último, contó que ella se lanzó del coche tras discutir conmigo por temas de dinero, cuando vivía en un piso que era de sus padres, le enviábamos dinero y tuppers de comida.

Además, una empresa informática forense analizó el móvil de mi hija y confirmó que el 8 de septiembre, un día después de la muerte de Ana, su teléfono estaba conectado por bluetooth al teléfono de Rafael. El móvil de mi hija lo encontré yo, 19 días después de su muerte.

Apareció a 72 metros del lugar donde estaba su cuerpo. El móvil de mi hija lo tenía Rafael y el análisis demuestra que lo tuvo en su casa y que lo llegó a conectar a un ordenador por USB.

Ana Buza de pequeña, vestida de flamenca. Cedida

Antonio, durante la vista oral, ya ha verbalizado en declaraciones a EFE su malestar por la investigación que se desarrolló sobre la muerte de su hija en septiembre de 2019: "Las pesquisas se cerraron en 36 horas y sin investigar".

De hecho, el esfuerzo de este padre coraje fue clave para reabrir el caso y llevarlo a la Audiencia Provincial de Sevilla. Ahora se ha llevado el último varapalo, cuando la Fiscalía ha pasado de pedir tres años por homicidio imprudente, a dejar abierta la puerta a la absolución de Rafael.

Todo ello, en base al informe del Equipo de Reconstrucción de Accidentes de Tráfico (ERAT) de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil donde sostienen que la muerte de esta universitaria "no es compatible" con un atropello.

"El doctor forense dice que Ana impacta contra el quitamiedos con la parte trasera de sus muslos, pero en vez de voltearla hacia atrás, rebota y no lo hace en dirección a la carretera, incumpliendo otra ley de Newton, la de acción y reacción", según sostiene Antonio. "Ana rebota paralelamente a los quitamiedos, hasta pasar por debajo de uno de ellos, sin amputarse brazos ni piernas y llega a su posición final: surrealismo total".

Nueve miembros

A partir de este lunes, los nueve miembros del jurado serán aislados en una sala para deliberar si creen en el atestado de la Guardia Civil o en el informe de unos catedráticos de la aerodinámica.

O lo que es lo mismo, si Ana se suicidó o fue atropellada por su novio. Este lunes, en caso de que no lleguen a un acuerdo en la Audiencia Provincial de Sevilla podrían acabar en un hotel, como suele ocurrir, para ampliar hasta 72 horas el plazo para consensuar un veredicto.

Antonio tiene claro que Ana fue víctima de un feminicidio: "Mi hija le dio pinceladas a mi mujer de que sufría violencia de género. Una semana antes de morir, Ana le preguntó a su madre: '¿Papá era celoso?' 'Mamá, ¿cómo te has sentido si has tenido que dejar a un novio?'"

"Ana no pudo saltar del coche, condenar al acusado por asesinato no tiene que hacer temblar a nadie porque no hay ninguna duda: lo dice la ciencia".