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Martes 29 de septiembre. Palacio Real de Madrid. Entre los invitados a la cena de Estado en honor del presidente Emmanuel Macron y su esposa, Brigitte Macron, una ausencia que resultaba difícil no comentar: ¿dónde está Leonor?

La princesa de Asturias no estaba allí. Tampoco su hermana, la infanta Sofía, que estudia su segundo año universitario de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en París.

Mientras Felipe VI y Letizia recibían al mandatario francés y a la primera dama en una visita de Estado histórica, las dos hijas de los Reyes se mantenían al margen de una de las noches más solemnes del calendario de la Familia Real. Macron se acordó de ambas durante su brindis y les dedicó unas cariñosas palabras.

La princesa de Asturias en su primer día de universidad, el pasado 7 de septiembre. Gtres

La explicación que más peso tiene ante la ausencia de Leonor y Sofía es académica. La heredera al trono y su hermana pequeña tienen compromisos relacionados con sus estudios.

En el caso de la primogénita, la circunstancia resulta especialmente llamativa porque ha entrado ya en una nueva etapa de su vida. Desde hace unos meses vive en Madrid, estudia Ciencias Políticas en la Universidad Carlos III y acaba de cerrar los tres años de formación militar.

La princesa Leonor y el rey Felipe en la entrega de despachos en San Javier, Murcia, al concluir su formación militar de tres años. Gtres

Ya no está en una academia militar ni embarcada en el buque escuela Juan Sebastián de Elcano. Su vida cotidiana ha regresado a la capital y, con ella, cabría pensar que también debería ampliarse su presencia en la agenda oficial de la Corona.

La noche de Macron parecía, además, el escenario perfecto para hacerlo. El Palacio Real ataviado, una visita de Estado y una cena de gala componían el marco ideal para que la futura reina de España apareciera por primera vez con vestido largo, banda y tiara -el término correcto en español sería diadema-. Pero no ocurrió.

Según fuentes de total solvencia, el deseo de los Reyes sería que la princesa de Asturias hiciera este estreno junto a su hermana Sofía y, sobre todo, ante una Familia Real.

La idea sería esperar a un acto que tenga un significado especial y que permita convertir aquella primera aparición de las dos hermanas en una imagen con vocación de recuerdo. La ocasión podría estar ya en el horizonte.

La historia mira a Londres

Felipe y Letizia junto a Carlos y Camilla en julio de 2017 en Reino Unido. Gtres

Después de varios aplazamientos, está prevista para el segundo semestre de 2027 la esperada visita de Estado de los reyes Carlos III y Camilla a España.

El viaje del monarca británico y su esposa servirá para devolver la visita que Felipe VI y Letizia realizaron al Reino Unido en 2017, cuando sus anfitriones eran la reina Isabel II y el príncipe Felipe de Edimburgo.

Será, además, la primera vez en casi cuatro décadas que un soberano británico pise España en visita de Estado. La última ocasión fue en 1988, cuando Isabel II llegó a Madrid. Y ahí está la clave de esta historia. Aquella visita tuvo un protagonista español que hoy ocupa el trono.

Felipe de Borbón y Grecia tenía 20 años cuando debutó en aquella cena de Estado ante Isabel II. El entonces príncipe de Asturias apareció en el Palacio Real junto a sus padres, Juan Carlos I y la reina Sofía, para recibir a la soberana británica y a su marido, el duque de Edimburgo.

La Corona es simbolismo, y la imagen del heredero dando la bienvenida a la reina de todos los británicos dio la vuelta al mundo. El frac, las condecoraciones, la solemnidad del acto y, al otro lado de la sala, una soberana, que llevaba décadas encarnando la institución.

El príncipe Felipe debutó en una cena de gala en 1988 ante la reina Isabel II y Felipe de Edimburgo. EFE

Isabel II y Felipe VI eran primos en tercer grado y, al mismo tiempo, mantenían una relación de sobrino tataranieto: él la llamaba “tía Lilibet”.

El parentesco entre ellos se entrelaza tanto por la rama paterna como materna de la Familia Real española, debido a los vínculos compartidos con los reyes eméritos Juan Carlos I y Sofía, quienes también descienden de la reina Victoria y del rey Cristián IX de Dinamarca.

Además, la abuela del Emérito, la reina Victoria Eugenia, era prima hermana del príncipe Felipe de Edimburgo, esposo de Isabel II.

Casi 40 años después, el escenario podría repetirse, aunque los protagonistas hayan cambiado. Si Carlos III y Camilla llegan finalmente a Madrid en 2027 y Leonor y Sofía hacen entonces su debut en una cena de Estado, la princesa de Asturias conquistará un lugar que su padre ya ocupó casi a su misma edad, esta vez frente al hijo de aquella soberana.

No sería simplemente una coincidencia familiar, sino una fotografía cargada de memoria.

Tras los pasos del Rey

La elección de los Windsor encajaría, además, en una trayectoria en la que Leonor ha ido siguiendo muchos de los pasos que antes recorrió Felipe VI. Los dos estudiaron en el colegio Santa María de los Rosales y ambos hicieron parte de su formación académica en el extranjero.

Felipe pasó un curso en el Lakefield College School de Canadá; Leonor cursó el Bachillerato Internacional en el UWC Atlantic College de Gales. Después llegaron los tres años de formación militar, donde el paralelismo resulta todavía más evidente.

La princesa de Asturias ha pasado por Zaragoza; Marín, en Pontevedra; y San Javier, en Murcia. Primero estuvo en la Academia General Militar, después se embarcó en el Juan Sebastián de Elcano y finalmente completó su formación aeronáutica en San Javier.

La princesa Leonor durante su segundo vuelo en solitario. Gtres

Felipe hizo ese mismo recorrido por los ejércitos españoles antes de iniciar su carrera universitaria y, a continuación, la institucional.

Incluso en la siguiente etapa hay una coincidencia. Ambos eligieron una universidad pública. Felipe estudió Derecho en la Universidad Autónoma de Madrid; Leonor ha comenzado Ciencias Políticas en la Universidad Carlos III. El pasado 7 de septiembre acudió por primera vez al campus de Getafe.

Es como si, después de completar buena parte del camino de su padre hacia el trono de España, a Leonor le quedara por reproducir una de las imágenes más reconocibles de la juventud del actual Rey: la de un heredero español vestido de gala junto a una Familia Real extranjera.

Una espera con sentido

La ausencia del martes, por tanto, adquiere otra lectura. Leonor no ha debutado todavía en una cena de Estado, a diferencia de otras herederas europeas de su generación. Ingrid Alexandra de Noruega y Elisabeth de Bélgica ya han lucido tiara en este tipo de actos.

Esta última, junto a los Emperadores de Japón, mientras que Amalia de Holanda protagonizó en abril de 2024 su estreno como anfitriona de un banquete de Estado, precisamente durante la visita de Felipe VI y Letizia a los Países Bajos. Ambas invitadas eran familias reales.

La heredera española, en cambio, sigue esperando su momento y es lógico que se deba encontrar el instante oportuno. Los Reyes tendrían claro que quieren tener a Leonor y Sofía juntas y ante una Familia Real.

Leonor y Sofía el 31 de octubre de 2023, de camino de la Jura de la Constitución de la princesa de Asturias. Gtres

No tanto porque exista un protocolo que obligue a retrasarlo, sino porque el primer gran debut de la heredera en una cena de Estado es una de esas imágenes que la Casa del Rey puede escoger cuidadosamente.

La visita de Carlos III y Camilla reúne todos esos ingredientes. Y, sobre todo, ofrece algo que ninguna otra cena de Estado puede ofrecer: la posibilidad de repetir, casi cuarenta años después, la historia de Felipe VI.

La diferencia es que, esta vez, la protagonista sería una mujer. Y serían dos hermanas las que entrarían juntas en ese escenario.

Por eso quizá el martes no era la noche de Leonor y no había que buscarla entre los salones de palacio: su aparición en una cena de Estado —la máxima expresión de cortesía y reconocimiento institucional que un jefe de Estado puede ofrecer a otro— está pensada para otro momento.

Y entonces la instantánea de Leonor y Sofía junto a Carlos III y Camilla cobrará sentido. Como telón de fondo, el recuerdo de 1988, cuando un joven Felipe de Borbón lució por primera vez el código de vestimenta más alto y formal que existe para la moda masculina para recibir a Isabel II.

Casi cuatro décadas después, la historia podría repetirse. Esta vez, con sus dos hijas.