La inmensa mayoría de los menores inmigrantes se encuentra en las calles de las barriadas, especialmente, de El Príncipe y Los Rosales o Sidi Embarek desde hace dos meses.
Otros están en casas donde han encontrado el amparo de algunos ceutíes que los acogen para que no estén en las calles, aunque especialmente, lo hacen con las niñas que entraron.
El objetivo es conseguir entrar en uno de los centros para menores que se instalan en la ciudad y de ahí pasar a la península bajo la tutela de las Comunidades Autónomas.
La situación está "al límite" tanto para los menores como para los vecinos de estas barriadas de la periferia de mayoría musulmana que denuncian "abandono" de las instituciones a EL ESPAÑOL.
La torpeza ha sido de la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, quien al acercarse a las calles de El Príncipe ha podido ver la realidad que viven los vecinos con cientos y cientos de inmigrantes en ellas desde hace dos meses.
En ese recorrido se ha desplazado hasta la Asociación de Vecinos de El Príncipe que son quienes han estado coordinando y dando protección y una respuesta a las mujeres y niñas que estaban en las calles para evitar que "las violasen o prostituyesen".
Así, a las puertas de este local donde le han mostrado la labor que estaban haciendo, un grupo de unos 20 menores se ha acercado a la ministra para pedirle ayuda. Rego ha correspondido y les ha prometido que "serían filiados" este jueves mismo y "acogidos en centros".
Lo que no ha sabido medir ha sido el efecto llamada ni la repercusión que estas palabras iban a generar entre los menores que llevan meses en las calles y que su meta es ir a estos centros.
Enseguida han empezado a correr la voz, de unos a otros, para que acudiesen todos a El Príncipe para ser filiados y, por fin, obtener eso que ansían desde hace meses.
Cientos de migrantes menores esperando en el campo de El Príncipe.
Pronto cientos y cientos de niños han recorrido las calles hasta llegar al campo de fútbol de El Príncipe donde "les habían dicho que les iban a filiar", según cuenta a EL ESPAÑOL Rahma una de las vecinas del barrio que ha acudido a ayudar en lo que podía ante tal avalancha de menores.
Un grupo de unos 6 voluntarios estaba completamente sobrepasado y saturado al tratar de frenar y ordenar su entrada al interior del polideportivo al aire libre.
Una de las vecinas en la puerta iba revisando uno a uno, de una forma vertiginosa, los papeles de color verde con la documentación de Marruecos que acredita que son menores.
Ese es el requisito para poder entrar dentro de este recinto a la espera de saber qué iba a pasar con esos menores tras las declaraciones de la Ministra.
Una vez dentro, otros vecinos les iban organizando en filas dobles que ocupaban todo el largo del campo. En total, han llegado a formarse 6 filas, hasta que la situación les ha sobrepasado y se han roto. En ese momento, los chicos se agrupaban en un tumulto en el polideportivo.
Eran las 13.30h del mediodía y un sol de justicia difícil de aguantar. Pero los vecinos han mostrado su cara más solidaria, como ya lo hicieron antes con el campamento de mujeres y niñas ubicado en esta misma zona.
El proceso de documentación por los vecinos antes de acceder al interior del campo.
Pronto una de las ONG de la ciudad ha repartido botellas de agua para que los menores que estaban de pie en la pista pudiesen hidratarse.
Algo que ha generado una trifulca entre varios de ellos que "se han peleado por una botella de agua". Este altercado ha provocado que los vecinos expulsasen a los involucrados fuera del recinto y cerrasen las puertas hasta la llegada de la Policía Nacional.
Una vez que los agentes han llegado hasta este polideportivo no podían salir de su asombro al creer que acudían por una pelea y encontrarse tal congregación de personas.
Desalojo de los vecinos
Los vecinos han sido conocedores pronto de que era imposible poder filiar a todos estos menores porque no hay espacio en la ciudad para poder albergarlos.
Una vez que se lleva a cabo ese proceso de triaje, los menores tienen que ir a un centro y pasan a ser directamente tutelados por la ciudad autónoma.
Pero, al no haber espacio para los cientos de menores, "alrededor de mil", según los vecinos, han tenido que desalojarles del polideportivo.
"No se puede consentir que estén ahí, nosotros no podemos más", relatan a EL ESPAÑOL.
El presidente de la barriada, Ahmed, ha explicado a este periódico que les han "dicho la verdad, que no van a ser filiados y que tienen que volver a las calles".
"Los vecinos del barrio no podemos hacernos cargo de un nuevo campamento o de los menores ahí en el polideportivo", explican.
Por eso, han instado a desalojar estas instalaciones y dar marcha atrás. Así que para media tarde, todos los menores que habían acudido a la llamada de manera estrepitosa por la mañana, en apenas unas horas veían frustradas sus esperanzas.
No les ha quedado otra que dar marcha atrás y volver al punto de inicio: las calles de las barriadas o la playa del Trampolín donde duermen muchos cada noche.
Una solución para las barriadas
Los vecinos critican a EL ESPAÑOL que "todo vaya siempre para las barriadas" y que no se les tenga en cuenta a la hora de gestionar la crisis.
De hecho, tenían claro que si no se podía disolver el tumulto de menores, iban a ir "en marcha a la Delegación del Gobierno para dejárselos ahí" y que tomasen medidas.
Los menores llevan dos meses en sus calles "y no dan una solución" para ellos.
"No podemos más, nuestros hijos no salen a los parques porque están ellos, a nosotros sí que nos ha cambiado la vida y aquí estamos soportando todo esto", clama una de las vecinas que ha acudido a ayudar al enterarse de lo sucedido.
Entre tal situación y clima de estrés y de nervios, uno de los que se encontraba ayudando no ha dudado en lanzar al aire: "Que se los lleve Mohamed VI, que ya estamos hartos".
Aunque, en mitad de esa desesperación porque llevan dos meses aguantando la situación, no dudan en arrimar el hombro y ayudar en lo que haga falta para conseguir el bien de los menores, que les saquen de sus calles y les lleven a centros.
Imagen del campo de fútbol desde el exterior.
Una vez más, estos vecinos se ven abandonados a su suerte y con la única solución de poner de su parte para que se termine todo esto.
Una de las ideas en marcha después de la situación generada con todos los menores es empezar a facilitar el trabajo desde el barrio, los propios vecinos.
Según relata Ahmed, el presidente de la barriada, a EL ESPAÑOL empezarán a filiar o hacer un recuento por edades de quienes están ahí para poder darles salida poco a poco.
Una idea que ha empezado a germinar este jueves, pero que no saben cuándo se podrá llevar a cabo para que todos ellos sean acogidos en un centro y, por lo tanto, tutelados por la ciudad autónoma.
