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Las tiendas de campaña han seguido ganando terreno este martes en la Puerta del Sol, el mismo día en que el Consejo de Ministros ha aprobado finalmente las medidas de vivienda que se esperaban desde el sábado, cuando el desahucio de Maricarmen encendió la protesta.

La aprobación podía haber marcado el principio del final de la acampada, pero ocurrió lo contrario: los campistas siguieron llegando y el campamento se extendió, casi duplicándose, hacia las calles Mayor y Arenal.

EL ESPAÑOL volvió ayer a Sol y encontró una plaza más concurrida que el lunes. Una gran parte de los asistentes ha permanecido fuera del perímetro porque dentro apenas quedaba sitio para todos.

Jóvenes tocan instrumentos de percusión mientras un hombre mayor toca las castañuelas y varios participantes bailan entre las tiendas de la acampada por la vivienda en la Puerta del Sol este martes. Alejandra Inza EE

El Gobierno ha repartido en dos reales decretos las medidas negociadas durante los últimos días.

Uno amplía hasta 2030 la protección frente a los desahucios de personas vulnerables, permite prorrogar durante dos años determinados contratos de alquiler que venzan antes de que termine 2028 y regula los alquileres de temporada y de habitaciones, además de incorporar medidas sobre las compras de vivienda por parte de fondos.

El segundo recoge la renovación automática de determinados contratos de alquiler. Ambos tendrán que ser convalidados este viernes en el Congreso.

La división del llamado "decreto Maricarmen" fue precisamente lo que marcó la reacción en Sol.

Durante la mañana, Valeria Racu, portavoz del Sindicato de Inquilinas, había criticado que las medidas se hubieran separado en dos textos y advertía de que, si se aceptaba esa división, "nos estarán fallando una vez más".

En la plaza, la posición se resumía de una manera más sencilla: querían el decreto "de forma íntegra", no "migajas" ni medidas que considerasen insuficientes.

"Va a ser imposible que nos muevan", explicaba uno de los militantes de Pan y Rosas a este diario.

La primera parte de la tarde transcurrió todavía con el ambiente propio de los días anteriores: una guitarra acompañaba canciones de La Raíz y, entre las tiendas, se daban palmas, sonaban instrumentos de percusión y hasta unas castañuelas.

Algunos tomaban una lata de cerveza sentados en el suelo mientras otros repartían panfletos, hablaban con quienes acababan de llegar o participaban en alguna de las reuniones que se habían ido organizando durante la jornada.

Conforme se acercaba la noche, aquella normalidad empezó a cambiar.

Un joven toca la guitarra entre las tiendas de la acampada por la vivienda en la Puerta del Sol este martes, mientras otros participantes descansan y conversan a su alrededor. Alejandra Inza EL ESPAÑOL

Talleres de autodefensa

A mediodía, Daniel Esteve, líder de Desokupa, publicó en X un mensaje que enseguida llegó a la plaza: "Me acaba de decir un pajarito que esta noche habrá fiesta en la puerta de los piojosos... ¿Las 12 campanadas?".

El mensaje fue corriendo entre las tiendas y, cuando se acercaron las ocho, comenzaron los preparativos.

Dentro del campamento se organizaron talleres de autodefensa para explicar cómo actuar si finalmente aparecían quienes habían amenazado con acudir.

La consigna que se repetía era permanecer juntos y mantener una posición defensiva: no atacar mientras nadie les atacase y formar una cadena humana alrededor de las tiendas en caso de que fuera necesario protegerlas.

El interior de la acampada, con alimentos, botellas de agua y otros enseres entre las tiendas de la Puerta del Sol este martes. Alejandra Inza EE

Se repartieron mascarillas quirúrgicas manchadas con limón, gafas y cascos, y quienes explicaban el protocolo enseñaban también cómo agacharse ante una eventual utilización de gas pimienta para evitar que el aerosol quedase a la altura de la cara.

Al mismo tiempo, algunos grupos se organizaban para que nadie se quedara solo y se recomendaba a las mujeres permanecer juntas.

El colectivo a favor de la okupación organizó una asamblea para explicar cómo prepararse ante posibles multas o qué hacer si la situación terminaba en una agresión.

Panfleto del "taller antirrepresivo". Alejandra Inza EE

La preparación se dejó ver incluso en la distribución del campamento. Los pasillos que durante las jornadas anteriores habían quedado ocupados por mochilas, bolsas y otros enseres fueron despejándose para dejar corredores por los que poder salir rápidamente.

Si el lunes había tocado colocar lonas y paraguas para proteger las tiendas de la lluvia, ayer buena parte de los esfuerzos consistieron en limpiar, recoger y dejar espacio para correr.

También se anunció un mayor control de los accesos. Los organizadores comenzaron a vigilar quién entraba y a limitar la entrada de personas ajenas al campamento.

Enseres y objetos personales junto a las tiendas de la acampada por la vivienda en la Puerta del Sol durante la jornada del lunes. Alejandra Inza EE

Sucesión de concentraciones

A las cinco de la tarde, un hombre fue expulsado de la plaza entre empujones. Alrededor del lugar varias personas comenzaron a hacer sonar sus llaves y se formó una concentración improvisada que fue creciendo con el paso de las horas.

A las 18.30 llegó la asamblea del Sindicato de Inquilinas, convocada para decidir qué hacer después de la aprobación de los dos decretos.

El encuentro se celebró bajo el Oso y el Madroño y pronto dejó de ser únicamente una reunión: los asistentes se fueron acumulando alrededor de quienes intervenían hasta convertir el espacio en otra concentración.

El debate estaba condicionado por la decisión del Gobierno de presentar dos textos.

La asamblea del Sindicato de Inquilinas reúne a decenas de personas en la Puerta del Sol este martes para decidir la continuidad de la acampada tras la aprobación de los decretos de vivienda. Alejandra Inza EE

El primero concentra la mayor parte de las medidas anunciadas, mientras el segundo se limita a la renovación automática de determinados contratos de alquiler, precisamente una de las reivindicaciones que el Sindicato había colocado en el centro de sus demandas.

Junts confirmó durante la tarde que votará en contra de ese segundo decreto.

Valeria Racu pidió esperar a conocer el texto definitivo antes de valorar el acuerdo. "No nos vamos a fiar de los anuncios, hasta que no tengamos el texto no podemos decir nada", afirmó.

Al mismo tiempo, reconoció que los mínimos que se conocen suponen "un cambio de paradigma", pero insistió en que la movilización no terminaba con la aprobación de los decretos.

Los asistentes respondían con "No nos vamos, nos quedamos". Alicia del Río, otra de las portavoces del Sindicato, reclamó a las organizaciones sindicales que avanzaran hacia una huelga general. "Ahora hay camino", dijo. La plaza respondió: "Hace falta ya una huelga general".

Los cánticos se fueron sucediendo mientras la concentración se extendía alrededor del campamento: "Madrid no se vende, Madrid se defiende", "Aquí están los antifascistas" y "Menos en Defensa y más gasto en Vivienda".

Manifestantes concentrados alrededor de la estatua del Oso y el Madroño durante la protesta por la vivienda en la Puerta del Sol este martes. Alejandra Inza EE

Fue en medio de esta concentración cuando comenzó a correr otro aviso: "Núcleo Nacional está bajando por Alcalá".

La noticia volvió a disparar la tensión. La Policía llegó inicialmente a cortar la calle mientras los manifestantes miraban hacia el acceso y dentro del campamento volvían a prepararse las mascarillas, los cascos y las gafas que habían repartido durante la tarde.

Durante varios minutos, Sol quedó pendiente de esa posible llegada. Después, fuentes policiales confirmaron a EL ESPAÑOL que no tenían constancia de que Núcleo Nacional fuese a bajar hacia la plaza y pidieron "tranquilidad". La situación, trasladaron, estaba controlada y no se esperaba un enfrentamiento.

La concentración permaneció en Sol durante la noche sin que aparecieran los grupos que habían provocado la alerta.

La acampada, por su parte, continuó creciendo. Ya de madrugada, alrededor de las dos, han continuado congregándose muchas personas mientras las protestas continuaban.

En el exterior de la plaza había comenzado, entretanto, otra cuenta atrás.

La Comunidad de Madrid había enviado a la Delegación del Gobierno un requerimiento para que en un plazo máximo de 48 horas diese las instrucciones necesarias para desalojar la Puerta del Sol y anunció que acudiría a los tribunales si no lo hacía.

El plazo vencerá mañana jueves. El viernes llegará la otra fecha marcada para los acampados: el pleno extraordinario del Congreso en el que se votará la convalidación de los dos decretos de vivienda.