Durante casi nueve meses, la muerte de Josep Juanpere Miret tuvo una explicación aparentemente sencilla. El arquitecto barcelonés había pasado la Navidad en su segunda residencia de Baqueira, se había encontrado mal durante la Nochebuena, había acudido al hospital de Vielha y el 26 de diciembre murió en casa. Tenía 72 años.
La primera autopsia apuntó hacia causas naturales y durante los días siguientes sus amigos, sus clientes y buena parte del empresariado catalán lo despidieron como a uno de los grandes arquitectos de su generación.
Este miércoles, los Mossos d'Esquadra han detenido en Madrid a la mujer que compartió con él aquellas últimas horas, una pareja de 65 años con la que mantenía una relación desde hacía alrededor de dos años, por su presunta vinculación con la muerte.
Josep Juanpere, cofundador de GCA Architects y una de las figuras de referencia de la arquitectura corporativa catalana, murió el 26 de diciembre de 2025 en Baqueira.
La detención convierte en policial una historia que durante meses había permanecido limitada a una investigación judicial discreta. Juanpere había cenado con su pareja el 24 de diciembre cuando comenzó a encontrarse mal y terminó siendo atendido en el hospital de Vielha.
Pasó allí varias horas y regresó posteriormente a su vivienda de Baqueira. Al día siguiente seguía convaleciente y el 26 de diciembre falleció en el apartamento. El cuerpo no presentaba signos evidentes de violencia y la autopsia inicial reforzó la hipótesis de un problema cardiaco.
Sin embargo, el juzgado de Vielha abrió diligencias y acabó decretando el secreto de las actuaciones. En marzo ya trascendió que los investigadores estaban intentando cubrir algunas lagunas de aquellas horas.
Ahora, nueve meses después, la Policía catalana considera que existen indicios suficientes para detener a la única persona que acompañaba al arquitecto durante aquellas vacaciones.
Jet-set catalana
Para entender el impacto que la noticia ha provocado en Barcelona hay que alejarse unos kilómetros de Baqueira. Juanpere llevaba décadas trabajando para una parte muy concreta de la ciudad, la de las grandes empresas, los hoteles de lujo, los bufetes y las familias capaces de encargar un edificio para convertirlo en su carta de presentación.
Había fundado GCA Architects en 1986 junto a Antonio Puig, compañero desde los años de universidad, y desde aquel estudio de la calle València construyó una trayectoria alejada del arquitecto convertido en personaje público. Su nombre podía resultar desconocido fuera del sector; sus edificios, mucho menos.
GCA terminó desarrollando las sedes de Cuatrecasas, participó en las torres de Puig de L'Hospitalet, trabajó en el Hotel Arts y firmó proyectos para NH, Pronovias, MoraBanc, Ferrovial o Mango.
Juanpere había nacido en Barcelona en 1953 y estudió Arquitectura entre 1970 y 1976. Después de pasar por el despacho de Agustí Borrell, emprendió junto a Puig una sociedad que terminaría reuniendo a más de un centenar de profesionales y trabajando fuera de España.
La empresa creció alrededor de una idea de arquitectura sobria y funcional, muy relacionada con el interiorismo y con las necesidades de clientes que querían edificios reconocibles sin entregar todo el proyecto a la firma personal del arquitecto.
El vestíbulo del Hotel Eurostars Grand Marina de Barcelona, cuyo interiorismo fue diseñado por Josep Juanpere y su estudio GCA Architects.
La Torre Puig, las oficinas de Cuatrecasas o algunos de sus hoteles resumen bastante bien aquella forma de trabajar: grandes encargos, materiales cuidados y una estética que el propio entorno de Juanpere describía como contenida.
Ese trabajo terminó situándolo en una posición particular dentro de la sociedad barcelonesa. Juanpere no se limitaba a diseñar las sedes de algunos de los grandes empresarios catalanes; en muchos casos terminó siendo amigo suyo.
Javier Faus, presidente de Meridia y antiguo directivo de Cuatrecasas, recordó después de su muerte que se habían conocido en 1989 alrededor del proyecto del Hotel Arts y que durante más de tres décadas siguieron trabajando y viajando juntos.
Poco antes de morir acababan de adjudicarle un proyecto de 450 viviendas en Palma y hablaban de desarrollar un nuevo complejo turístico. Faus destacó de él su discreción, su vitalidad y una relación que, después de tantos años, se explicaba ya mucho mejor por la amistad que por los contratos.
Íntimo de Andic
En ese círculo apareció también Isak Andic. La relación entre el fundador de Mango y Juanpere trascendió claramente el vínculo profesional. Fuentes de su entorno han descrito al arquitecto como uno de los amigos íntimos del empresario, y GCA trabajó durante años en proyectos de Mango, entre ellos su centro logístico de Lliçà d'Amunt.
Juanpere fue además el responsable del interior del Nirvana Formentera, el velero de 53 metros que Andic compró en 2008 y convirtió durante años en uno de los centros de su vida privada.
Por él pasaron empresarios y amigos de la familia y también los círculos de los tres hijos del fundador de Mango. Juanpere diseñó un interior deliberadamente contenido para un barco que entonces estaba entre las mayores embarcaciones privadas matriculadas en España.
Isak Andic y Josep Juanpere, fotografiados juntos en Holanda en 2024, meses antes de la muerte del fundador de Mango.
La amistad explica por qué la muerte de Andic, en diciembre de 2024, afectó especialmente a Juanpere. El fundador de Mango murió al caer por un barranco durante una excursión en Montserrat y la investigación sobre aquellas circunstancias terminaría situando a su hijo Jonathan Andic en el centro de otra causa judicial.
Su vida social tampoco terminaba en los clientes del estudio. Entre 2018 y 2024 formó parte de la junta directiva del Real Club de Tenis Barcelona-1899, donde participó en la remodelación de las instalaciones y en su adaptación para el Trofeo Conde de Godó.
Después de su muerte, el club lo recordó como uno de los artífices de aquella transformación y como una persona especialmente implicada en proyectar la imagen de la institución.
Eurostars, por su parte, decidió este año incorporar su nombre a su histórico premio de fotografía del Grand Marina, un hotel cuyo interior había diseñado Juanpere y en cuyo concurso había ejercido durante años como presidente del jurado.
Una muerte dudosa
En el terreno personal, la biografía conocida hasta ahora era bastante más escueta. Un amigo de infancia contó tras su muerte que en 1976 había asistido a la boda de Juanpere con María Luisa, madre de su único hijo, Marc. Décadas después, la mujer que estaba con él en Baqueira era otra persona.
Según la información publicada tras su detención, tenía alrededor de 65 años, residía en Madrid y ambos mantenían una relación desde hacía aproximadamente dos años. Su nombre no había aparecido hasta ahora en la vida pública de Juanpere y tampoco ha sido divulgado oficialmente después del arresto.
Cuando murió el día de Sant Esteve, esa faceta privada quedó fuera de los obituarios. Las despedidas se concentraron en el arquitecto, el amigo y el hombre que había pasado cuatro décadas moviéndose entre algunos de los principales despachos y grupos empresariales de Barcelona.
Su funeral, celebrado el 30 de diciembre en el Tanatorio de Sant Gervasi, reunió a numerosos empresarios y representantes del mundo profesional y cultural de la ciudad. A pocos metros se celebraba también la despedida de Carles Vilarrubí.
Durante aquellos días, la muerte de Juanpere se presentó públicamente como un fallecimiento repentino por causas naturales. La investigación había comenzado ya a separarse de esa primera versión.
El juzgado de Vielha mantuvo abierta la causa y los Mossos reconstruyeron durante meses las últimas horas del arquitecto, desde la indisposición de Nochebuena hasta su paso por el hospital y lo sucedido después en el apartamento.
El secreto de las actuaciones ha impedido conocer qué prueba concreta ha provocado finalmente el arresto, cuál es la hipótesis policial sobre la causa de la muerte o qué delito atribuyen en estos momentos a la mujer.
La Policía catalana se ha limitado oficialmente a describirla como una persona "presuntamente relacionada" con el fallecimiento. La detención tampoco permite todavía afirmar cómo murió Josep Juanpere ni qué participación pudo tener su pareja.
Sí marca una diferencia sustancial respecto a aquel 26 de diciembre: los investigadores han dejado de considerar suficiente la explicación de una muerte natural y han llevado a dependencias policiales a la mujer que estaba con él cuando falleció.
El resto continúa protegido por un juzgado de Vielha y por nueve meses de pesquisas que hasta esta semana apenas habían salido de Baqueira.
