La impotencia es el sentimiento común que hay entre los militares de Ceuta. A eso se suma el cansancio de los turnos de guardia que hacen durante más de 12 horas y de no poder hacer nada ante lo que está pasando en la ciudad autónoma.
Adicionalmente, los inmigrantes los han atacado en varias ocasiones. Hay militares que han resultado heridos por las emboscadas de las que han sido víctimas. Recientemente, dos fueron atacados y uno de ellos tuvo que ser evacuado al Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, en Madrid, por una fractura de tibia y peroné que requería intervención quirúrgica.
También se registró otra agresión a los furgones de la Policía por parte de un inmigrante, quien fue capturado inmediatamente por los agentes en la playa del Trampolín durante la tarde del 23 de septiembre.
"Nada de lo que sucede en Ceuta es normal. Hay varios grupos de inmigrantes que no tienen un respeto a la autoridad y que no prestan atención a las órdenes. Nosotros tenemos como orden no responder a nada, pero a veces nos sentimos como si fuéramos tontos, porque nos atacan y se queda en eso", comenta un militar.
Frente a la situación, hay una minoría de militares que se está enfrentando a los inmigrantes. "Llevamos más de 50 días pasando por esto. Vemos injusticias a diario y personas que vienen a hacer daño a Ceuta. Mientras tanto, nos comemos que nos agredan. Por eso, en algunos casos de ataque, hay algunos militares que les están respondiendo a las agresiones que ellos mismos inician", asegura el militar.
Sin embargo, según fuentes del Ejército, esto no quiere decir que las fuerzas armadas estén incurriendo en una insubordinación sino que, en situaciones problemáticas —como puede ser un ataque a su integridad—, ellos priman su seguridad física y la de la población para evitar amenazas.
"La orden de no hacer nada es difícil de llevar. Todos los que estamos aquí somos españoles y sentimos lo que sucede. Nos duele. Además, tenemos un orgullo y todo tiene un límite", agrega la misma fuente.
Aunque reconoce que ellos, como militares, no están en la capacidad legal de responder, dice que "nosotros estamos preparados para vivir situaciones así, pero cada vez se hace más difícil. Hay algunos que están al borde del colapso por aguantar lo que toca ver en las calles".
Denuncias
Algunas ONG, y también los propios inmigrantes, han denunciado que, al parecer, han sido víctimas de ataques por parte de militares.
EL ESPAÑOL tuvo acceso al relato de uno de los denunciantes, que se encuentra en la playa del Trampolín. "Nos han golpeado sin motivo en los montes. Algunos nos quitan los móviles y el dinero que llevamos", comenta.
Sin embargo, la Unión de Militares de Tropa (UMT) señala que estos casos son una estrategia que están utilizando desde hace más de un mes para desacreditar el trabajo que se está realizando.
"No son todas las ONG, pero hay algunas que les dicen a los inmigrantes qué deben decir y cómo denunciar para acceder a la justicia más rápido y que ellos puedan obtener lo que quieren. Pero hasta ahora no hay ninguna evidencia de esto", señala la UMT.
Si bien es cierto que reconoce que los militares sí están cansados por las condiciones en las que se encuentran y que muchos llevan más de un mes sin regresar a casa, rechaza las acusaciones con las que se intenta manchar la labor sobre el terreno.
"Si llegase a existir algún caso con evidencia en el que un militar esté golpeando a uno de los migrantes sin ningún tipo de razón, y que le quite el móvil y el dinero, esa persona deberá responder porque nadie está por encima de la ley. Pero actualmente no está sucediendo nada de lo que quieren vender", comenta.
Recalca que ellos, a diferencia de otras fuerzas del Estado, no tienen la capacidad legal de actuar.
"Los militares han salido sin capacidad legal de trabajar. Estamos en la calle sin cobertura jurídica y sin saber exactamente qué tenemos que hacer. Ellos han ido minando psicológicamente al personal que está desplegado".
Esa sería, según la UMT, la razón por la cual se registran ataques hacia los militares: buscar que exista una evidencia de un actuar ilegal para que "los inmigrantes puedan acceder a los papeles": "Pero no hay ninguna evidencia que lo sustente", concluye.
