Las mafias y grupos de explotación sexual se están aprovechando de la vulnerabilidad de las niñas y mujeres inmigrantes que entraron a Ceuta con la invasión el pasado 30 de julio.
Conforme va cayendo la tarde en la playa del Trampolín, comienzan a bajar por la rampa de acceso desde la Hípica -donde se encuentran en el campamento- y se acercan hasta una esquina al final de esta cuesta.
Bien vestidas, maquilladas y con buen aspecto bajan hacia sus respectivos coches. "Una vez que se suben tardan unos 45 minutos en volver, se encargan de llevarlas y traerlas", cuenta a EL ESPAÑOL uno de los testigos que ve esta escena prácticamente a diario.
El patrón se repite día tras otro cuando pasan las 18.30h de la tarde en la playa del Trampolín donde los vecinos ven esta escena cada tarde.
La vulnerabilidad a la que se enfrentan estas mujeres que han cruzado a Ceuta es extrema y las convierte en una presa fácil. No tienen ningún tipo de protección, tampoco familia en España, se encuentran solas y buscándose la vida como pueden desde que llegaron.
Hay ciudadanos ceutíes "que vienen con sus coches, con matrículas de España y las recogen", después de realizar el servicio las vuelven a llevar al mismo punto y ellas suben a la Hípica para dormir.
"La mayor parte de estos clientes son de las barriadas, aunque hay de todo", explica uno de los vecinos que es testigo directo a EL ESPAÑOL.
Pero también están las mafias que se han instaurado para aprovechar de esta debilidad de las menores y están prostituyéndolas para "ganar mucho dinero", según relatan a EL ESPAÑOL.
La situación es crítica para estas niñas que acaban de llegar de Marruecos. Donde la extrema vulnerabilidad aflora, también lo hacen las mafias y los negocios ilícitos que aprovechan esta situación de las mujeres.
"Las mafias las recogen en sus propios 'taxis' y las llevan al sitio en el que quedan con la persona que ha contratado el servicio", después de todo esto "las llevan de vuelta" a las inmediaciones de los campamentos donde están alojadas.
Muchas realizan "sus servicios con hombres ceutíes en las barriadas", explican fuentes policiales a EL ESPAÑOL.
De hecho, las llevan a pisos o casas donde llevan a estas jóvenes donde ejercen la prostitución con hombres a cambio de dinero.
Aunque la tarifa estándar "es de 20 euros, hay quien paga hasta 30", depende de la necesidad.
Pero no siempre estas niñas venden su cuerpo a las mafias a cambio de dinero. En ocasiones, también lo hacen "por tener una habitación en la que dormir".
La supervivencia por parte de las niñas que están en Ceuta hace que acudan a la prostitución y sean vulnerables a la captación por parte de estas mafias y redes de proxenetismo con tal de poder tener algo de dinero que les permita comprarse ropa, o pagar algunas de sus necesidades básicas.
Muchas quieren tener una vida mejor, salir de la situación en la que están y se han echado a los brazos de la prostitución como una salida desesperada.
Estas redes empezaron a operar en Ceuta desde la entrada masiva y poco a poco, van asentándose conforme pasan los días y estas niñas y mujeres continúan en la ciudad.
De hecho, la propia Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales (UCRIF) está investigando la situación en Ceuta con las mafias y los proxenetas con las menores de edad desde el mes de julio.
Al principio, las jóvenes estaban en la calle y fueron violadas y agredidas sexualmente. Ya en ese momento estas redes empezaron a operar y muchas a prostituir a algunas de estas mujeres "a cambio de comida o de un techo".
Fue gracias a los vecinos de las barriadas de El Príncipe o de Sidi Embarek con los campamentos que montaron para niñas y mujeres cuando se logró protegerlas de estos abusos.
Pero según cuentan algunos vecinos a EL ESPAÑOL algunas de "estas mujeres, se prostituían estando en el campamento sin que los que lo gestionaban lo supiesen".
En estos casos, relatan que "no había redes detrás de ellas, sino que ejercían la prostitución porque ellas querían hacerlo y querían llevar esa vida", todo a cambio de dinero.
Ante esta situación, algunos musulmanes ceutíes "están alertando a los marroquíes que tienen a sus hermanas o hijas en España de la situación que viven algunas de ellas", para que sean conocedores de este drama que está conllevando con la inmigración "y las saquen de aquí", explica una vecina de estas barriadas a EL ESPAÑOL.
Ahora casi dos meses después de la invasión, estas mujeres y niñas ya no se encuentran en las barriadas, están en el campamento de la Hípica.
Dentro están protegidas, pero tienen libertad para salir durante el día y es en esos momentos cuando ejercen la prostitución.
Algo que no solo ocurre con las mafias o algunos hombres ceutíes que se aprovechan de estas niñas, sino que también realizan algunos servicios con los migrantes que entraron con la invasión.
"Se van con ellos a las tiendas al caer la noche a cambio de dinero, la pregunta es: ¿De dónde sale ese dinero que tienen estos chicos?", según relatan los testimonios de varios vecinos que lo ven cada día.
De momento, no se sabe cuántas de estas menores están en esta situación ejerciendo la prostitución bajo la influencia de las mafias o por su propia cuenta, ni tampoco se conoce entre qué rango de edades están estas mujeres.
Ahora, la policía trata de investigar y de identificar dónde se están produciendo este tipo de servicios, para localizar los pisos en los que se está haciendo y evitar que continúen prostituyéndose menores recién llegadas de Marruecos con la invasión.
El objetivo no es otro que el de dar protección a estas mujeres y desmantelar las actividades ilícitas que están proliferando en Ceuta desde que se produjo la invasión el pasado mes de julio.
