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El 5 de agosto de 2025 fue uno de los mejores días en la vida de Carmen y uno de los peores a la misma vez. El motivo de semejante choque de emociones se debe a que Carmen fue premiada con el cupón de la ONCE, pero no lo pudo cobrar porque su difunto esposo la inscribió en un registro estatal de ludópatas.

De forma que a esta viuda de Los Alcázares, a sus 78 años, le ha tocado iniciar una batalla legal para cobrar los 35.000 euros del cupón y demostrar que ella no es ninguna ludópata porque fue su esposo el que la inscribió en semejante registro sin informar de nada a Carmen.

"Mi madre no iba a los casinos ni ha echado una sola moneda a las tragaperras de los salones de juego. Ella solo acudía con las amigas a jugar a un bingo de la tercera edad donde había premios como un jamón", subraya Raquel, hija de Carmen Villalba.

- Entonces, ¿por qué motivo figura su madre en un registro de ludópatas?

- Raquel: Mi padre y mi madre estuvieron separados una temporada. Ella empezó a salir con sus amigas y acudían a los típicos bingos para jubilados en San Javier y en Balsicas. Cuando volvieron a estar juntos, a mi padre no le hacía gracia que ella tuviera vida social.

Discutían por ese motivo. Mi padre no era un maltratador y eso quiero dejarlo bien claro, pero era un hombre acostumbrado a que su mujer estuviera siempre en casa y veía lo del bingo como algo malo.

Así que sin decirle nada a mi madre, fue al registro y la inscribió como ludópata. Todo lo hizo a espaldas de mi madre.

Una foto borrosa que Carmen le hizo a su décimo premiado de la ONCE que no puede cobrar. Cedida

- ¿Por qué afirma que su padre inscribió a su madre en el registro de ludopatía sin informarla de nada?

- Raquel: La firma del documento no es la de mi madre y ella es de Málaga, pero en el documento pone que es de Huércal-Overa (Almería).

El difunto José, como se suele decir, era de la vieja escuela, y como otros hombres de su generación consideraba que la vida social de las mujeres se reduce a criar a sus hijos y a hacer las tareas de la casa. De forma que -supuestamente- inscribió a su esposa en el registro nacional de autoprohibición para ludópatas.

"Nos enteramos hace un mes de que mi padre hizo eso", insiste Raquel, hija de Carmen Villalba y del difunto José.

"Como padre era un hombre maravilloso, pero como marido era machista". "Hizo eso sin saber las consecuencias que tendría para mi madre". "Entré a un salón de juego con el DNI de mi madre y me quedé a cuadros cuando me dijeron que estaba denunciada como ludópata".

- ¿Cómo lleva su madre la situación?

- Cada semana, una vendedora ambulante le guardaba un cupón a mi madre y a sus amigas. Cuando se enteró de que le había tocado el sorteo de ese día a las amigas del bingo, llamó a sus hijos para contarnos que iba a ir a cobrar el premio al banco.

A los diez días le dijeron que tenía que llevar el décimo a una oficina de la ONCE y allí le informaron de que no podía cobrarlo porque sus datos personales figuraban en un registro de ludópatas. Mi madre está cogiendo una depresión porque se siente engañada.

Carmen adquirió el número 83640, de la serie 040, correspondiente al sorteo del 5 de agosto de 2025 que resultó premiado con 35.000 euros, pero la legislación le impedía a la Organización Nacional de Ciegos abonarle ese importe.

Así lo explica un portavoz de la ONCE: "A la hora de abonar un cupón, se analizan los registros de ludópatas y de blanqueo de capitales, cuando alguien aparece en uno de esos ficheros, por ley, hay que paralizar el pago".

Un cliente comprando un cupón de la ONCE a una vendedora ambulante. EFE

"El caso de esta señora nos sabe mal, pero no podemos cambiar la legislación. Estaríamos encantados de abonarle los 35.000 euros a una clienta habitual porque vivimos de vender ilusión y premios, pero no podemos hacerlo salvo que prospere el recurso que ha presentado ante un juez", tal y como expone este portavoz de la Organización Nacional de Juegos.

Tanto Raquel como el resto de sus hermanos están luchando para que su madre cobre los 35.000 euros y han puesto el caso en manos del abogado, Antonio Ruiz Pérez-Bermúdez.

"Hemos presentado un recurso contencioso-administrativo ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid que ha sido admitido a trámite y una orden jurisdiccional penal contra la ONCE", según detalla el letrado de RPB Legal, sobre su estrategia en los juzgados.

El abogado Antonio Ruiz Pérez-Bermúdez también ha pedido eliminar los datos personales de Carmen Villalba Gómez del listado de personas con ludopatía que se autoexcluyen para participar en juegos de azar presenciales y online.

"Estamos a la espera de resolución sobre el escrito administrativo presentado contra la Dirección General de Ordenación del Juego, instando a la anulación del asiento de 2012". "Hemos activado todas las órdenes a la vez, a ver cual funciona antes para cobrar el premio de mi clienta".

El recurso presentado ante el TSJ de Madrid expone que la pobre Carmen, de 78 años, desconocía que su marido la inscribió en el Registro General de Interdicciones de Acceso al Juego (RGIAJ):

"Mi representada manifestó desde el primer momento que dicha inscripción en el RGIAJ, no fue realizada de forma libre ni con consentimiento informado, sino que fue promovida años atrás por su difunto esposo, sin que se le explicara adecuadamente su alcance indefinido ni sus efectos sobre juegos de lotería sujetos a reserva de actividad, en particular los productos comercializados por la ONCE".

"La propia resolución dictada por la ONCE recoge que la Dirección General de Ordenación del Juego, comunicó que la inscripción de mi mandante procedía de una solicitud presentada 'en modelo no normalizado', con ampliación de la prohibición a nivel nacional y 'sin incluir información' sobre su aplicación al juego de loterías sujetas a reserva de actividad”.

"Este extremo resulta esencial, por cuanto evidencia, al menos indiciariamente, una posible falta de consentimiento válido, de información suficiente o de cobertura jurídica bastante para oponer a mi mandante la pérdida del premio obtenido".

Raquel abrazando a su madre, Carmen. Cedida

De momento, ya han pasado más de trece meses y la pobre Carmen sigue sin cobrar su cupón. "Tenemos que ser realistas, mi madre tiene ya una edad y puede que mañana no se levante porque lo está pasando muy mal con todo esto", subraya Raquel -con tono de preocupación-.

Esta cuidadora de personas mayores que a diario ofrece su mejor cara con la tercera edad, está poniendo toda la carne en el asador con la ayuda de sus hermanos y su abogado, para que su madre, una pensionista, pueda disfrutar de los 35.000 euros que ganó un lejano 5 de agosto de 2025.

"Cuando le vendieron el cupón, nadie comprobó que estaba en ese registro de ludopatía, le dejaron gastar su dinero y sabían que no podría cobrar su recompensa", reflexiona Raquel.

Tal extremo lo recoge el escrito presentado ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid: "La ONCE procedió a la comercialización del cupón, percibiendo el importe del mismo y manteniendo la apariencia de una participación válida en el sorteo, sin impedir la compra ni proporcionar una advertencia previa, clara y suficiente antes de la adquisición que informara a mi representada de que, en caso de resultar premiada, el operador podría denegar el pago".

"Asimismo, el reglamento del cupón establece la prohibición tanto de compra como de cobro para personas inscritas en el RGIAJ, previendo para premios iguales o superiores a 2.000 euros, la verificación en el momento del pago, así como la no entrega del premio y la afectación de su importe a fines sociales de la ONCE".

- ¿Qué es lo que más le duele de todo este proceso legal?

- Raquel: Mi madre ha tenido una vida complicada porque tuvo que criar a ocho hijos y para una vez que la vida le regala un poco de suerte, me repatea que no le dejen disfrutar su premio.