Los Mossos d'Esquadra han conseguido acreditar que Jonathan Andic viajó a Ecuador con el teléfono móvil que llevaba cuando murió su padre y que el dispositivo fue utilizado durante su estancia en Quito. La comprobación permite despejar una de las incógnitas que rodeaban el viaje relámpago realizado por el hijo de Isak Andic cuatro meses después de la muerte del fundador de Mango.
Aunque mantiene abierta la principal: qué ocurrió después con aquel terminal y por qué nunca pudo ser recuperado. Jonathan Andic sostiene que el móvil le fue robado durante las apenas 48 horas que permaneció en la capital ecuatoriana. Nunca presentó una denuncia por la sustracción y llegó a reconocer posteriormente que ni siquiera se le había pasado por la cabeza hacerlo.
La desaparición del dispositivo llamó especialmente la atención de los investigadores porque se trataba del mismo teléfono que llevaba consigo el 14 de diciembre de 2024, cuando salió de excursión con su padre por Montserrat y regresó solo después de que Isak Andic se precipitara por un barranco.
Isak Andic con su hijo Jonatan Andic.
La jueza de Martorell, Raquel Nieto, incluyó precisamente las circunstancias que rodearon la pérdida del teléfono entre los indicios recogidos en el auto con el que el pasado 19 de mayo acordó prisión provisional eludible bajo una fianza de un millón de euros para Jonathan Andic. La magistrada calificó entonces de "extraña" su desaparición y puso en duda el relato del supuesto robo sufrido en una plaza de Quito.
El viaje
Jonathan había aterrizado en Ecuador el 24 de marzo de 2025. Permaneció apenas dos días en el país antes de regresar a España, en un desplazamiento tan breve que pasó prácticamente tantas horas entre aeropuertos y aviones como en Quito. Hasta ahora, la explicación facilitada por su entorno es que había viajado para atender un proyecto editorial que requería de su presencia en la ciudad.
Aquel desplazamiento, sin embargo, terminó llamando la atención de los investigadores. A petición de la Fiscalía, la jueza ordenó el pasado julio reconstruir con detalle qué hizo Jonathan durante esas 48 horas, con quién se reunió y qué movimientos realizó con sus tarjetas. Una de las líneas abiertas consistió también en tratar de determinar si el teléfono que después dio por robado había viajado realmente con él.
Los Mossos llegaron a manejar la hipótesis de que el iPhone pudiera haberse quedado en España y que el viaje hubiese servido para justificar posteriormente su desaparición. Los agentes solicitaron información a prácticamente todas las compañías telefónicas ecuatorianas para comprobar si el número de Jonathan se había conectado a alguna de sus redes durante aquellos días. Siete operadoras respondieron que no constaban conexiones.
Esa ausencia de registros aumentó inicialmente las dudas, pero las últimas comprobaciones han permitido establecer que el terminal sí estuvo en Ecuador. Los investigadores han acreditado, además, que Jonathan lo utilizó desde Quito para contactar con un conductor local al que había recurrido para desplazarse por la ciudad.
Vodafone ha comunicado a los Mossos que parte de la información solicitada ya no puede recuperarse debido a los plazos legales de conservación de los datos. Aun así, los elementos recabados han sido suficientes para situar el teléfono en la capital ecuatoriana y confirmar que estuvo operativo durante el viaje.
La aplicación Salud
El móvil había despertado también las sospechas de los investigadores por otro detalle. La aplicación Salud dejó de registrar actividad durante la mañana del viaje a Ecuador, antes incluso de que Jonathan hubiera llegado al aeropuerto, y no volvió a hacerlo hasta su regreso a España, cuando activó un nuevo iPhone en la sede de Mango.
Según consta en la investigación, aquella interrupción no se había producido durante otros viajes realizados anteriormente por Jonathan Andic. Era una anomalía que los investigadores habían sumado al resto de circunstancias que rodeaban la pérdida del dispositivo.
Mientras todavía permanecía en Ecuador, Jonathan escribió además desde WhatsApp Web, utilizando su ordenador portátil, a una secretaria de dirección de Mango. Le pidió que le preparara un iPhone 16 Pro que había solicitado pocos días después de la muerte de su padre, pero que hasta entonces no había llegado a recoger.
La defensa
La defensa llevaba meses sosteniendo que el teléfono sí había viajado a Quito. Paco Marco, responsable de la agencia de detectives Método 3 y contratado por el equipo de Jonathan Andic, mostró públicamente un listado de llamadas que, según explicó entonces, demostraba que el dispositivo se había utilizado desde Ecuador antes de desaparecer.
Los Mossos han corroborado ahora ese extremo por sus propios medios. La nueva diligencia permite descartar una de las hipótesis que habían manejado los investigadores —que el móvil nunca hubiese salido de España—, pero no permite determinar qué sucedió después con él.
El teléfono continúa desaparecido y la única explicación disponible sobre su pérdida sigue siendo la ofrecida por Jonathan: que alguien se lo robó en Quito. No existe una denuncia que permita reconstruir las circunstancias de aquella supuesta sustracción ni el dispositivo ha podido ser recuperado para su análisis.
Mientras los Mossos ultiman el informe sobre el viaje, la Audiencia de Barcelona debe resolver todavía el recurso presentado por el abogado Cristóbal Martell contra el auto de prisión provisional. En un escrito de 27 páginas, la defensa combate los siete indicios utilizados por la jueza para sostener la imputación por el presunto homicidio de Isak Andic.
Uno de ellos giraba alrededor de aquel teléfono. Los investigadores saben ahora que Jonathan lo llevó hasta Quito y que lo utilizó allí. Lo que continúa sin explicación es cómo desapareció después.
