La abogada Janina White se ha convertido en la protagonista de una historia que la vincula con una supuesta trama de espionaje ruso en Londres.
La letrada mantuvo hasta 2025 una relación sentimental con un oficial de la Armada española destinado en la base del Mando Marítimo Aliado del cuartel general de Northwood, en la capital inglesa. Se trata de una instalación clave para la misión de la OTAN que registra la actividad de los submarinos y buques de guerra rusos que recorren el mar del Norte, así como a la "flota fantasma" que exporta petróleo desde Rusia.
De ahí el riguroso secretismo y estricto control que existe sobre el personal que entra y sale de las instalaciones.
Janina White con una efigie de Vladimir Putin en San Petersburgo en una foto que cedió a 'The Telegraph'
Janina y el militar español se conocieron en Tinder, un detalle que ha disparado el interés mediático por esta historia, que desembocó en la acusación contra ella por ser una presunta espía al servicio del Kremlin. Como consecuencia, el oficial acabó suspendido de sus funciones y se vio obligado a regresar a España.
Las sospechas se fundamentan no solo en el origen de la abogada, nacida en la Unión Soviética, sino también en una serie de accesos que ambos realizaron a distintas instalaciones de la base que hicieron saltar las alarmas, supusieron la apertura de diferentes investigaciones y acabaron con el español apartado.
Sin embargo, Janina se ha negado a permitir que esta acusación en su contra circule sin dejar clara su postura. Por eso, este lunes ha publicado un extenso comunicado en su perfil personal de LinkedIn en el que expone detalladamente lo ocurrido.
En él ha informado de que "hay cuatro procedimientos judiciales derivados de lo ocurrido: dos procedimientos de Judicial Review (revisión judicial), una demanda al amparo de la Equality Act contra el secretario de Estado de Defensa y un procedimiento al amparo de la Data Protection Act contra la Policía de Hertfordshire".
Política, escritora y periodista
Antes de que este escándalo saliera a la luz, Janina White había desempeñado multitud de actividades. El pasado mes de mayo concurrió a las elecciones municipales de Havering como candidata del Partido Conservador, liderado en este territorio por su actual marido, Michael White.
Sin embargo, no logró ser elegida concejal en el país cuya nacionalidad posee y en el que, según afirma, reside desde 2004.
Asimismo, ha publicado en diversas plataformas digitales. Una de ellas es Russian Roulette, una revista digital de lujo en lengua rusa. En su perfil de autora expone su trayectoria: en Leningrado estudió en un liceo especializado en polaco y en el Conservatorio Rimski-Kórsakov. En Varsovia cursó estudios en la Universidad Estatal de Varsovia, primero de Periodismo y después de Derecho. También trabajó para varios medios de comunicación polacos: Polonia TV, Radio Polskie, Zycie Warszawy y Gazeta Wyborcza.
Además del periodismo, se ha dedicado a la escritura. Según la plataforma Creative Women, ha firmado libros de no ficción como Las 10 leyes de la sobremotivación, o cómo convertirse en un superhéroe en 10 días, Mamá rica y pobre, Manual para el señor del alma, Mi profesión: reparadora cerebral y Una vida sin estrés.
Más allá de todas estas actividades, el espacio en el que muestra una mayor presencia es su perfil de LinkedIn, red social en la que publica casi a diario contenidos relacionados con proyectos de inteligencia artificial.
Janina, con un uniforme del Ejército español, en una foto cedida a 'The Telegraph'.
Esta exposición pública la aleja del perfil discreto que cabría esperar de una espía rusa. Janina es una persona a la que le gusta mostrarse, expresar sus opiniones sobre los ámbitos que domina, publicar libros e incluso presentarse a unas elecciones.
En su comunicado de LinkedIn, lejos de aspirar a quedar en un segundo plano, aporta numerosos detalles para defender su inocencia.
Una de las acusaciones que pesan sobre ella es la de haber accedido junto a su expareja, el oficial español, a una base militar cuando ya se habían levantado sospechas sobre ambos.
Las sospechas surgieron después de que fuera invitada como acompañante del oficial a una fiesta de Navidad.
Según los documentos judiciales a los que ha tenido acceso The Telegraph, el militar la introdujo en el comedor de suboficiales de Northwood el 12 de diciembre de 2024, tras obtener para ella un pase de visitante con escolta válido durante un día para acceder a la base militar.
Durante la primera mitad de 2025 surgieron "preocupaciones de seguridad" en la base. Según los documentos: "Se inició una investigación de seguridad de la OTAN, así como una investigación de seguridad española. El Reino Unido no participó en estos procesos, que culminaron con la decisión española de suspender la acreditación de seguridad nacional del oficial".
El comandante de Northwood fue informado de la investigación el 19 de junio de 2025 y revocó el pase de acceso del oficial "a la espera del resultado de las investigaciones". El 20 de junio de 2025, el militar fue escoltado fuera de las instalaciones y entregó su pase al personal de seguridad.
Días después de perder sus permisos para entrar en Northwood, el español viajó, acompañado por White, al cuartel general del Estado Mayor de Combate Marítimo y de Alta Disponibilidad de la OTAN en Oeiras, Portugal. No obstante, ella asegura que nunca accedió a las zonas de alta seguridad.
Posteriormente, el 26 de agosto, ambos regresaron a la base de Northwood para recoger sus pertenencias, según relata la abogada: "Nunca se me notificó que no podía acompañarle. No fue hasta noviembre de 2025 cuando lo descubrí por primera vez en los escritos del Ministerio de Defensa presentados en mi procedimiento de revisión judicial", expone en su comunicado de LinkedIn.
El Cuartel General de Northwood en Reino Unido.
"La cuestión del acceso le afectaba a él. Sin embargo, cuando introdujeron mis datos en el Visitor Management System, la restricción específica contra mí entró en funcionamiento".
"Empecé a hacer preguntas al respecto. Al personal no le gustó. Llamaron a la Policía de la Real Fuerza Aérea (RAF). Yo formulé las mismas preguntas a la Policía de la RAF", añade. "Dije que, como abogada y ciudadana británica, tenía derecho a saber qué estaba ocurriendo. La Squadron Leader, una oficial de la RAF, respondió: “No me importa si eres británica o no; aquí no tienes derechos”".
"Finalmente, llamaron a la Policía de Hertfordshire. Los agentes de la RAF les dijeron que yo estaba “bajo investigación” y que estaba infringiendo la National Security Act", concluye.
Ante estos hechos, White carga sin tapujos contra el Estado británico: "La cuestión es qué ocurre cuando el Estado va más allá de controlar el acceso de otra persona y crea una consecuencia administrativa desfavorable respecto de un ciudadano británico identificable. En la Rusia de Stalin, las personas que formulaban este tipo de preguntas eran enviadas a Siberia o ejecutadas. En la Gran Bretaña actual tenemos tribunales. Mi caso lleva ya nueve meses en la fase de admisión".
Como resulta evidente, lejos de esconderse, White está dando la cara. Ha podido continuar con su vida después de estos incidentes, pese a los procesos judiciales en los que está inmersa.
Sin embargo, el oficial español, el otro protagonista de esta historia, se encuentra totalmente fuera del mapa. No se conocen ni su nombre ni su cargo concreto. Únicamente se sabe que se vio obligado a regresar a España después de estos hechos.
Pero a todo lo expuesto, se suma un último elemento que añade aún más interrogantes a este caso.
Janina reconoció en The Telegraph haber mantenido, hace apenas un mes, un encuentro con un oficial de la inteligencia rusa.
Durante un viaje a San Petersburgo que realizó para visitar a su padre enfermo, un agente identificado como 'Andrei', perteneciente al Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB), la invitó a tomar un café y la interrogó para conocer detalles sobre la investigación de seguridad y su relación con el militar español.
"Me preguntó por nuestra relación actual. Le dije que ya no teníamos contacto. Fue muy agradable y me invitó a un buen café", afirmó.
