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Malik se tatuó una sonrisa del joker para imitar la imagen intimidatoria de Wade Wilson: el asesino de Kristine Melton y Diane Ruiz que está en el corredor de la muerte de Florida. El joven Malik (Murcia, 2007) no siguió emulando a Wade con un crimen, pero decidió atracar un banco y su compinche fue un menor de edad.

Ahora, Malik se enfrentará a un juicio, como en su momento lo hizo Wade Wilson, apodado Deadpool Killer. Aunque no se jugará la pena capital, lo cierto es que podría entrar en prisión con 18 años y no volver a respirar aire fresco hasta cumplir 57.

EL ESPAÑOL ha accedido en exclusiva al escrito de acusación de la Fiscalía y solicita que Malik ingrese en prisión durante 39 años, por el atraco a la sucursal del BBVA en San Pedro del Pinatar.

“A mi cliente le piden más condena que si hubiera cometido un asesinato y considero que la proporcionalidad no es la adecuada, pero ya se verá en el juicio”, según avanza Ignacio Fernández, abogado encargado de defender a Malik.

La Fiscalía recalca que hubo cinco rehenes en el atraco, pero el letrado defiende que su cliente "no se llevó botín económico" porque la Policía Local y la Guardia Civil abortaron un golpe que tuvo en vilo a los vecinos de esta turística localidad del Mar Menor.

Audio de un testigo del atraco de San Pedro del Pintanar.

El origen de este juicio que se prevé mediático arranca el viernes 6 de marzo de 2026, en la sucursal que tiene el BBVA en la céntrica avenida de Orihuela en San Pedro del Pinatar.

La Fiscalía expone como conclusiones provisionales que Malik, junto a un amigo suyo, un menor de 14 años que se desplazó desde Marbella, “puestos de común acuerdo y con ánimo de lucro”, se adentraron en el banco a las 13.56 horas de aquel viernes.

Malik se colocó una máscara de payaso con la bandera de Estados Unidos, para ocultar su identidad porque era conocido por el pueblo por su tatuaje de villano de cómic, por sus hurtos y por haber arrancado los crucifijos a varias tumbas del cementerio, para venderlos al peso en una tienda de compro oro.

“Una vez en el interior, dijeron a los allí presentes que no se movieran, que se trataba de un atraco y se dirigieron al gestor de la entidad [P. F. V.] que se encontraba en el puesto de caja”, tal y como recoge el relato de la Fiscalía revelado por este diario.

Tanto Malik como su compinche con edad para cursar tercero de la ESO en el instituto, mostraron su armamento: “Portando cada uno de ellos una supuesta pistola de plástico de características similares a un arma de fuego, además de un machete”.

“Armas que exhibieron y con las que apuntaron al empleado [P. F. V.], actuando con ánimo de amedrentar, indicándole que saliera de su puesto de trabajo y lo trasladaron a la fuerza a un rincón, junto con los clientes [J. R. V. y T. O. S.] a quienes quitaron sus móviles”.

La máscara de payaso, con la bandera de Estados Unidos, que lucía Malik durante el asalto.

A continuación, Malik subió a la planta superior del banco: "Haciendo que bajara la directora de la entidad [S. J.] y la gestora [E. O.], siendo esta obligada a cerrar la puerta principal de la entidad”.

Pero esta pareja de ladrones imberbes cometió un error de principiante. “En la planta superior quedó una clienta de la entidad [M. T. M. J.], que se escondió en el aseo y avisó a los servicios de emergencia, sin que su presencia fuera advertida”.

El relato del Ministerio Público asigna el liderazgo del golpe a Malik: “El acusado preguntó al gestor dónde estaba la caja fuerte y, con ánimo de coartar su libertad, obligó a los empleados y clientes a bajar con las manos en alto hasta el sótano donde se encuentra la habitación de la caja fuerte".

Una vez allí, el que bien podría denominarse como 'el joker murciano' y su cómplice de la ESO, obligaron a los rehenes a sentarse en el suelo.

“El acusado le dijo a los presentes que los iban a matar si pedían ayuda o hacían algún movimiento. Mientras proferían tales amenazas los apuntaban con las pistolas simuladas y el machete”.

Las cámaras de seguridad del banco captaron la entrada de los dos atracadores, el pasado viernes, en San Pedro del Pinatar.

En el ambiente se respira "un profundo temor", pero el 112 ya había recibido la llamada de auxilio de la clienta del banco que se escondió en el aseo y la sucursal empezó a ser tomada por policías locales y guardias civiles. Algunos de ellos iban con fusiles de asalto porque se les informó de que la pareja de atracadores llevaba armas de fuego.

“Cuando se encontraban en el sótano, sobre las 14.10 horas, varios agentes de Policía Local consiguieron acceder dentro de la sucursal, saliendo acto seguido y quedándose en la puerta del banco donde hablaron con ellos".

Trataron de negociar con los atracadores sin éxito y los agentes retrocedieron para evitar bajas entre los rehenes porque el adolescente se puso muy nervioso y violento: "El menor de edad cogió a la gestora y poniéndole la pistola en la espalda, la obligó a que subiera y le dijera a la policía que no entraran”.

El adolescente ganó un valioso tiempo para que Malik cogiera al gestor al que "obligó" a abrir la caja fuerte: "Le pusieron unas bridas en las manos". “Cuando se abrió la caja, el acusado cogió el dinero que había en su interior que ascendía a la cantidad de 71.655 euros".

"Lo metió en una mochila de color negro, se puso de nuevo la careta y cogió las armas e hizo que subieran todos arriba, llevando al gestor cogido por el cuello mientras portaba en su mano el cuchillo”.

Uno de los atracadores encañonando a un rehén para que abra la caja fuerte.

El gesto de colocarse la máscara de payaso con la bandera yanki se convirtió en un nuevo error porque la directora del banco reconoció a Malik.

De hecho, cuando esta rehén con galones bancarios salió a la calle, para trasladar las peticiones de los atracadores, tuvo la valentía de soplarle a un guardia civil que a uno de los ladrones le asomaba una sonrisa tatuada de la máscara con la que ocultaba su rostro.

El teniente León

El teniente León fue el receptor de ese soplo y tras hacer un rápido repaso a su listado mental de delincuentes conocidos, solo uno de ellos tenía un tatuaje de película: Malik D. A. (Murcia, 2007), criado en el seno de una familia desestructurada.

De forma que este mando que conocía las andanzas de Malik, decidió entrar desarmado al banco, a porta gayola como lo toreros, para negociar con 'el joker murciano'.

Así lo refleja el escrito de la Fiscalía: “En esos instantes, accedió al interior de la entidad bancaria el teniente comandante del Puesto de la Guardia Civil de San Pedro del Pinatar, negociando con el acusado quien le decía que le facilitara un medio de huida".

"En caso contrario, mataría al cajero al que tenía agarrado portando en la mano un arma blanca”.

El teniente León convenció al investigado y "accedió" a que salieran de la entidad algunos rehenes, pero se quedó como seguro de vida con el gestor y un cliente [T. O. S.]. Prueba de ello es que a este cliente le encañonó y "le dijo que no saliera o le pegaba un tiro".

El Teniente León entrando con las manos en alto al banco, al lado, otra perspectiva de las cámaras de seguridad de un atracador con un rehén.

Los nervios empezaron a ser una losa para los atracadores porque el rehén cliente logró salir del banco en un descuido, a pesar de las amenazas de Malik.

Todo ocurrió mientras parlamentaba con el teniente León. De forma que tanto 'el joker murciano' como su amigo de 14 años asimilaron que no tenían escapatoria, entregándose tras dejar que "saliera de la entidad el gestor": el último rehén. "Siendo finalmente detenido".

"Estrés postraumático"

En su acusación, la Fiscalía pide 33 años de prisión para Malik, a pesar de que su pistola era falsa y de que no logró huir con el botín de 71.655 euros, debido a varios factores. Tales como que "accedió al interior de la oficina bancaria ocultando su rostro con una careta y con guantes".

También hace hincapié en la "intimidación" que empleó, el número de rehenes que hubo en el atraco y las secuelas que sufrieron algunos de ellos, como "ansiedad generalizada, insomnio y estrés postraumático".

De forma que la petición de condena de la Fiscalía se dispara desde los 4 años de prisión -por un delito de robo con intimidación y uso de instrumento peligroso- hasta alcanzar los 39 años.

Todo ello, tras sumarle cinco delitos de detención ilegal, por los que pide 5 años de cárcel por cada uno, y cinco delitos de amenazas, por los que reclama 2 años por cada uno.

Además, propone que se le imponga una multa por dos delitos leves de lesiones, a razón de 10 euros diarios durante tres meses, que abone sendas indemnizaciones que suman 7.600 euros y que no salga de prisión hasta que se celebre el juicio.

Ignacio Fernández, abogado encargado de la defensa de Malik, avanza que en su escrito se opondrá a los argumentos expuestos por el Ministerio Público: "Ha planteado un escrito muy duro".

Ignacio Fernández, abogado defensor de Malik. Cedida

"La tipificación de las conductas se ha ido a la horquilla más alta del Código Penal en cada delito. Por poner un ejemplo, nos parece demasiado que pida 5 años de cárcel por cada detención ilegal y que considere un agravante que mi cliente fuese disfrazado", según argumenta el letrado.

- ¿Cómo afrontará su línea de defensa?

- Ignacio Fernández: Mi objetivo es que la condena de Malik no supere los 6 años de prisión. Estamos hablando de que usó una pistola de juguete y se está pidiendo una condena por la alarma social que se creó, muy por encima de los hechos que ocurrieron.

Malik se tatuó una sonrisa de joker porque al asesino norteamericano Wade Wilson le escribían cartas algunas mujeres, por su atractivo de malote. De momento, el juicio de este joven, de 18 años, plantea la posibilidad de que tendrá mucho tiempo para escribir y mantener correspondencia porque la Fiscalía le quiere dejar entre rejas casi cuatro décadas cuando estará al borde de su jubilación.