"Cría cuervos y te sacarán los ojos": esa es la expresión más repetida entre los vecinos de Torrelavega al comentar la truculenta historia de la muerte de Senio V., un vecino de 88 años residente en el barrio de Torres cuyo cadáver ha sido localizado en su vivienda en un avanzado estado de descomposición.
Y aunque de primeras pudiera parecer que su deceso se deba a causas naturales —cosa que aún se investiga—, lo que hace que esta historia sea grotesca es que, al parecer, su hija y su yerno convivieron durante una larga temporada con el cadáver.
Esa es la hipótesis que manejan los investigadores de la Policía Nacional que se están ocupando del caso. Una teoría secundada por los vecinos y que se basa en el estado en el que fue encontrado el cuerpo del anciano.
Todo comenzó con la llamada de un vecino a la Policía Local pidiendo que entraran a investigar la vivienda en la que esta mujer aseguraba que su padre seguía residiendo con ella y su marido. Una llamada presuntamente basada en la larga temporada que llevaban sin saber nada de Senio en el pueblo.
Pero cuando los agentes accedieron a la vivienda el pasado viernes, solo pudieron localizar los restos del anciano, entre una abundante cantidad de basura. En ese momento, no había nadie en casa. Pero según recoge Diario Montañés, los municipales decidieron esperar hasta que apareciesen los otros dos residentes de la vivienda.
Una imagen del núcleo urbano de Torrelavega.
Estos, al aparecer, negaron en un primer momento que el anciano estuviera muerto. Algo que iba en contra de toda lógica, dado el fatal estado de los restos. Finalmente, acabaron cediendo y reconocieron que ocultaron su muerte para seguir cobrando su pensión. Acto seguido, fueron detenidos, aunque en este momento ya se encuentran en libertad.
EL ESPAÑOL ha recogido múltiples testimonios de vecinos de esta localidad torrelaveguense. Uno de ellos es el de Luis, un antiguo hostelero que se presenta como amigo de Senio: "Todos los días era mi primer cliente. Siempre venía a las 9 horas a tomar su café y su Orujo".
"Tenía problemas de respiración, y para . Sufrió un empeoramiento de salud que le llevó unos días al hospital. Quedó en silla de ruedas y perdió la visión. Sobre esa época, la última vez que su hija lo trajo al bar me dijo que ya no iba a poder venir a traerlo más", explica.
"Y no volví a verle más. Pregunté por él asiduamente a su hija, y la respuesta era siempre la misma: 'Está en cama y no puede bajar'".
Senio era un vecino muy conocido en el barrio. Nació en Corral de Cochinillos (Cartes), pero vivió toda su vida en Torres. Toda su vida compartió con amigos su afición por el fútbol y el Real Madrid, después de una vida dedicada a trabajar, especialmente en la mina de zinc de Reocín.
"Nadie sabe o nadie recuerda haberle visto por la calle últimamente", lamenta José, otro vecino. "Era un hombre trabajado en la mina, duro y fuerte. Excelente persona. No se me va de la cabeza. Ha muerto rodeado por la soledad".
Según el relato de las personas que le conocieron, construyó una familia con cuatro hijos. Pero tras el fallecimiento de su esposa, todo fue cuesta abajo. Al parecer, una serie de incidencias familiares le llevaron a vivir alejado de una parte de su familia, motivo por el que residió sus últimos años junto a una de sus hijas y su yerno.
Ambos se han convertido en el epicentro de esta historia, como presuntos sospechosos de no haber anunciado la muerte de su padre y haber convivido con su cadáver.
Algunos vecinos hablan de que la hija de Senio padecía "síndrome de Diógenes y problemas de salud mental". Algo que también barajan los investigadores.
Estas afecciones son el motivo por el que presuntamente han quedado en libertad, dado el escaso riesgo de fuga. Sin embargo, esto ha generado una gran indignación en el vecindario, que les califica como personas con un comportamiento siempre un tanto anormal.
"Aunque alguno de los vecinos preguntásemos, es gente rara, que no hablaba con nadie", amplía un residente de Torres.
El estado de su vivienda habla por sí solo: una casa adentrada en la zona de Torres de Arriba, rodeada de vegetación e ingentes restos de basura acumulada, un coche destrozado, mugre por todas partes.
Una muerte que todo el mundo en el barrio coincide que no merecía una persona de la altura moral de Senio.
