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Este martes los colegios de Ceuta han arrancado el curso en plena crisis por la presencia de miles de inmigrantes que, tras más de 40 días, permanecen en la ciudad.

Testimonios de padres y madres recogidos por EL ESPAÑOL muestran un comienzo de las clases que, en líneas generales, transmite poca tranquilidad.

"No hay nadie en la calle, mucha gente no ha llevado a los niños, está la vía pública vacía para ser la hora de la entrada de los colegios", asegura un vecino

"El colegio, como todos los años. Un policía y un agente de seguridad. Eso sí, una cámara de televisión en primera fila. Ellos han sido más puntuales que la policía que iban a poner", lamenta otro.

"En el colegio de mis hijos no había nada de seguridad, ni policía, ni militares, ni vigilantes, vaya poca vergüenza, como mañana vea lo mismo, me vuelvo a casa con mis hijos", amplía un tercer ceutí.

La situación que vive la ciudad afecta a los más de 16.070 alumnos que debían volver al cole este martes.

La ministra de Educación, Milagros Tolón, ha expuesto en una entrevista con TVE que este tema estará en vías de solución o resuelto en "unas pocas semanas". A su juicio, "los 35 colegios de Ceuta son centros seguros"

Asimismo, informó de que se habían intensificado las labores de limpieza de los colegios, y anunció "un refuerzo psicosocial si alguien de la comunidad educativa lo necesita".

Por otro lado, en una reunión que tuvo lugar la semana pasada presidida por el secretario de Estado de Educación, Abelardo de la Rosa, se acordó una mayor presencia de los Cuerpos de Seguridad del Estado y las Fuerzas Armadas en las rutas de acceso a los colegios, además de vigilancia privada en el interior de todos los centros desde que se iniciara el presente mes.

Traslado de alumnado

Sin embargo, pese a las declaraciones de la ministra asegurando que el curso escolar se reiniciará con normalidad, más de un centenar de niños de menos de tres años no han comenzado las clases en su escuela habitual, ya que la Consejería de Educación y Cultura ceutí ha decidido trasladarles a un entorno más "adecuado y seguro", debido a la instalación de un espacio de acogida de migrantes a escasos metros del centro.

Desde que se conoció la decisión de ubicar uno de estos dispositivos frente a la escuela Nuestra Señora de África , padres, profesorado y vecinos se han manifestado para impedirlo, lo cual ha resultado imposible.

Pese a que en un primer momento lograron que los trabajos se detuvieran, la instalación del campamento se produjo después de que se vallara la zona y la Policía Nacional dispersara las protestas.

Pronóstico cumplido

Pero la realidad con la que se han encontrado los padres coincide con lo esperado. Incluso entre los profesores había dudas. La presidenta de la Junta de Personal Docente, Trinidad Megías, declaró a Europa Press que "la única seguridad que hay es un vigilante por centro, independientemente del tamaño".

En el barrio de Sidi Embarek, representantes vecinales afirman que este comienzo de las clases se ha llevado a cabo "con miedo e incertidumbre".

"Los colegios de los barrios de la periferia son los que más están sufriendo porque ahí es donde está la presión migratoria realmente, mientras que los del centro de la ciudad están yendo prácticamente con normalidad a clase", exponen.

"Además, muchas escuelas musulmanas donde por las tardes se lee el Corán no van a poder hacerlo porque están siendo usadas ahora mismo como almacenes", concluyen desde Sidi Embarek.

Contrastan estos testimonios con la realidad que se ha vivido en el barrio de Benzú. Desde su asociación vecinal, aseguran que la vuelta a las clases se ha realizado "con total normalidad" y con un despliegue de seguridad "que ha estado a la altura".

Aunque matizan que su barrio, por sus características, es uno de los que menos ha sufrido la crisis que ha vivido Ceuta durante estas semanas. Por esa razón, no hablan de absentismo, sino todo lo contrario: "Aquí todo el mundo ha llevado a sus hijos al cole".