Diego Rodríguez es uno de los maestros vidrieros encargados de hacer las 4.000 piezas únicas de la cristalería de gala de los reyes Felipe VI y Letizia.
Estas piezas únicas se realizan en la Real Fábrica de Cristales del Real Sitio de San Ildefonso para ocasiones especiales.
La historia se cuela por las paredes de este pequeño taller y los trabajadores artesanos son conscientes de ello y del gran valor histórico que aportan a la sociedad al realizar estas piezas.
El maestro Diego Rodríguez, al frente de un equipo de 42 artesanos en la Real Fábrica de Vidrio de la Granja
De hecho, ese sentido de la trascendencia histórica y de la huella en la propia Historia de la Casa Real de España es algo que sienten y que son "muy conscientes de ello", asegura Rodríguez.
"Es un honor y un orgullo hacer estas piezas para los Reyes", explica Rodríguez quien está al frente de la elaboración de todas estas piezas únicas, aunque a este maestro vidriero le gusta enmarcar que todos y cada uno de los miembros de este taller artesanal son imprescindibles para poder realizar cada una de estas joyas.
Desde 1727 que se abrió la Real Fábrica de Cristales han pasado por este sitio "varias generaciones" de la familia de Rodríguez. De hecho, esto hace que sienta un orgullo especial porque "aunque no sepa todos", es consciente de que sus "tatarabuelos ya trabajaban aquí".
Así, Rodríguez proviene de una estirpe de vidrieros reales que han dedicado su vida, esfuerzo y su talento manual –artesanal- al servicio de la Casa Real a lo largo de los siglos y, así, han contribuido con su granito de arena a la Historia.
Así el legado y la impronta que deja este trabajo y estas piezas en la Corona de España es algo que está muy presente en el ideario de este grupo de artesano.
Piezas perfectas con cristales muy transparentes
Ahora para este encargo Real han trabajado 42 personas para tener las 4.000 piezas a punto. Eso sí, este proceso es lento al tener que salir "piezas perfectas" y eso se traduce en que este pedido ha llevado un año tenerlo a punto.
La entrega de estas piezas se ha realizado a la Casa Real este 2026 y esperan recibir una visita Real este año: "Todavía no han venido los Reyes, pero vendrán y nosotros les esperamos".
Una de las jarras de la cristalería Real de Felipe y Letizia con las iniciales entrelazadas.
Y, aunque se realizan varios encargos a lo largo del año por parte de particulares, este tiene un sello especial y, es que, al final es a la institución a quienes representan.
"La particularidad de estas piezas es que tienen que ser perfectas", explica Rodríguez quien relata que "el cristal tiene unas calidades excepcionales" y es un producto "muy transparente".
Pero a la calidad de los materiales se suma un virtuosismo técnico por parte de los artesanos que cuidan hasta el más mínimo detalle para que cada pieza salga perfecta y con la calidad óptima para ser usada por la Casa Real y por los Reyes.
Las piezas de cristalería "son únicas e irrepetibles" porque cada una es diferente a la anterior por el trabajo manual minucioso que llevan. Pero, aún así, tratan de conseguir una unidad en todas ellas y una armonía como parte del conjunto.
Unas piezas que llama la atención porque son de lo más variopintas: desde copas, a jarras para zumo: "Aquí hay jarras para todo", bromean.
A lo largo del día en este taller son capaces de producir "entre 50 o 60 copas", algo que no es comparable "con una máquina que puede realizar 160.000 al día". Pero su competencia no está ahí, en el volumen de producción de estas piezas, sino en la calidad y exclusividad de cada una de ellas
El equipo de la Real Fábrica de Cristales de La Granja
"Cada uno aporta un poco de su saber, de nuestra trayectoria", relata este maestro vidriero quien explica que llevan "más de 30 años trabajando en el taller" y, por eso, cada pieza tiene una impronta "de nuestra experiencia".
A pesar de lo que pueda parecer, relata que "siempre es un trabajo a contrarreloj" para poder llegar a atender la demanda de los diferentes clientes y más en este caso con las piezas únicas para la vajilla de los Reyes.
"Es un trabajo minucioso, tranquilo, que lleva su proceso de elaboración", por eso se juntan "pedidos para diferentes clientes" y muchas veces no dan a basto para poder realizar las entregas a tiempo aunque tal y como explican, siempre acaban consiguiéndolo.
Y, es que, utilizan la misma técnica que hace siglos por eso, este proceso conlleva su tiempo. Así, hacen una demostración sobre cómo se realiza la elaboración de una de estas piezas que primero "se extrae el vidrio del horno, se enfría la caña para poder modelar y ya en las bancas hay papel de periódico para ir trabajando con las manos" y evitar que se quemen.
Según va modelando le va dando la forma al vaso, a la copa o a las jarras. Todo ello en un "molde del siglo XVIII donde se elabora la pieza".
Así, después del soplado, "el vidrio se va expandiendo por el molde y se va formando el vaso con un toque de grandeza". A partir de ahí, con unos hierros se separa de la caña y se corta, y se repasa.
Parte del proceso de la elaboración de las 4.000 piezas de cristalería Real.
Después pasa otro proceso donde se pulen cada una de estas piezas, se iguala y se saca el brillo y, es que, "después de cortarlo se quedan mates y hay que hacer que queden relucientes con un gran brillo", explican.
Así, esta pieza que a priori parece sencilla "tiene un gran trabajo detrás", pero después de todo este proceso queda lo más importante, colocar el anagrama y el escudo Real con una arenadora a presión que "va haciendo el dibujo de la pegatina en el vidrio".
Legado histórico en la Casa Real
Son cientos de artesanos los que a lo largo de los siglos han pasado por este Real Sitio de la Granja de San Ildefonso.
Uno de ellos es Diego Rodríguez y su familia, pero como él han sido muchos otros. De hecho, ese sentido de la impronta histórica está presente en el taller.
"Vas a casa y dices estoy haciendo la cristalería del Rey, imagínate, es algo muy divertido", asegura.
Tienen la sensación de pasar a la historia e imaginan cómo será cuando "en unos años estas piezas estén en un museo y quién sabe a lo mejor un nieto o biznieto lo vea y sepa que lo hicimos nosotros", así lo imagina Rodríguez quien supone que "tiene que ser algo muy divertido".
De hecho, ahora hay piezas de Carlos III y de otros grandes reinados de España en el propio Museo de la Real Fábrica de Correos, pero que también son piezas únicas que se exponen en otros museos.
Pero, lo que tiene de especial alguna de estas colecciones es que estos maestros continúan siglos después haciendo reproducciones por encargo.
"Somos especialistas en realizar reproducciones del siglo XVIII y estamos encantadísimos de poder hacerlas", explica.
Aunque "hay pedidos que son muy variopintos desde algo muy sencillo hasta piezas de coleccionistas de Casa Real de otras épocas", estos artesanos no dudan en realizar las réplicas.
Aunque, eso sí, "hay piezas que son únicas y que no se pueden hacer reproducciones porque son exclusivas", pero de las cristalerías que se pueden hacer ellos toman el testigo de la historia y vuelven a recrearlas.
Esto les hace estar vinculados de forma estrecha con la Casa Real actual y con los Reyes.
De hecho, cuentan que "estuvieron hace poco haciendo una visita y preguntando por el proceso". Un momento muy especial en el que les hicieron "una pieza exclusiva en el momento" y Rodríguez asegura que "están muy contentos con el trabajo" que se realiza en la Real Fábrica de Cristales.
Una entrega especial y con una gran trascendencia que deja su huella en la Historia de España.
