Ceuta
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Una escena en tres fases: mientras la 'armada solidaria' daba un garbeo y rodeaba a bocinazos el buque insignia de la Guardia Civil –el 'Duque de Ahumada'– frente a la costa de Castillejos, primera localidad de Marruecos, decenas de migrantes se daban una ducha impávidos en la playa de la Almadraba de Ceuta.

A pocos metros de ellos, con la peculiar flotilla como telón de fondo y los migrantes en la playa, dos jóvenes activistas franceses abrían la puerta enrejada de un almacén camuflado por un rótulo comercial que la organización no gubernamental No Name Kitchen utiliza en Ceuta como cuartel general.

Cargaban una enorme olla de garbanzos recién cocinados.

–¿Dónde se va a realizar el reparto?

–No se lo podemos decir. Cada día cambia de lugar –contesta una de ellas, en inglés, asustada y eludiendo la conversación.

No es para menos. Un mes después del asalto masivo de entre 70.000 y 80.000 migrantes a Ceuta, las oenegés que les asisten están en el punto de mira de los ceutíes.

Y también de la Policía, no precisamente por repartir garbanzos.

La noche del pasado viernes, la Policía Nacional identificó a varios activistas pertenecientes a esta organización que, junto a grupos de migrantes, compraron grandes cantidades de salfumán, papel de aluminio y acetona en un supermercado de Ceuta.

El salfumán, mezclado con bolitas de aluminio en un recipiente cerrado (normalmente, botellas de plástico), provoca reacciones químicas de sobrepresión y deflagración con potentes detonaciones que pueden producir heridas.

Migrantes se duchan en la playa de la Almadraba con la 'armada solidaria' en el horizonte. Rafa Martí

La adquisición conjunta de estos reactivos junto a solventes como la acetona levantó las sospechas de la Policía por su potencial uso en la fabricación de elementos incendiarios o explosivos caseros como los que explotaron este mismo domingo contra militares en la zona de San Amaro, ataque por el que fueron detenidos tres nacionales marroquíes.

No es el único incidente que implica el uso de este tipo de artefactos: el jueves se usaron contra un grupo de soldados que patrullaba la ciudad, y en la tarde-noche del viernes contra un grupo de civiles que se manifestaba pacíficamente, como han hecho a lo largo de toda la semana.

Lola Naranjo, una vecina que participó en la manifestación y a quien uno de los artefactos explotó a pocos metros, dice:

"Al regreso de la playa de Benítez, pasamos por la barriada de Villajovita, en una zona donde hay unos callejones estrechos, y desde allí nos tiraron dos botellas que provocaron explosiones muy fuertes"

"Eran botellas de plástico que, tras impactar contra el suelo, se deshacían", añade esta caballa. "La Policía salió tras los agresores y se oyeron gritos, no sabemos nada más".

Una patrulla militar en el espigón de El Tarajal de Ceuta. EFE

En el marco de los controles y patrullajes preventivos desplegados en la zona, la Policía detectó a los activistas tras adquirir dichos productos en un establecimiento.

Los agentes identificaron a estos individuos como integrantes de la ONG No Name Kitchen, aunque no los detuvieron al tratarse de productos de venta libre y no existir en ese momento pruebas directas que acreditasen la vinculación entre el material adquirido y los restos de los artefactos lanzados en las protestas.

Según han confirmado fuentes policiales a EL ESPAÑOL este domingo, la Policía Nacional mantiene abierta una investigación por los hechos y sobre las personas identificadas.

Infiltrados violentos

Tras el estallido de la protesta social en Ceuta, un mes después de lo que los ceutíes y el Gobierno de la Ciudad Autónoma consideran una inacción "incomprensible" por parte del Ejecutivo central, oenegés como No Name Kitchen han sido señaladas por promover la violencia y soliviantar a los migrantes contra los ceutíes.

El pasado jueves, manifestantes ceutíes incendiaron y desmantelaron violentamente parte de un campamento de chabolas de migrantes en la playa de Benítez. Este hecho estuvo precedido por una emboscada a un vehículo militar a pedradas y seguido por nuevas agresiones a guardias civiles y militares por parte de marroquíes en Ceuta.

También ha habido incluso un intento de bloqueo de una carretera con una barricada incendiada en el Monte Hacho, donde se encuentran instalaciones militares.

En este sentido, en Ceuta circulan rumores no contrastados sobre la posible presencia de elementos desestabilizadores marroquíes para tensionar el ambiente y fomentar la discordia entre la población local.

De forma paralela, a lo largo de la semana anterior, se difundieron acusaciones –aunque sin pruebas– de que activistas de No Name Kitchen distribuyeron sprays de gas pimienta a los migrantes para defenderse, supuestamente, de los ataques de los manifestantes y de la Policía.

En un comunicado, la ONG dijo ser "objeto de una campaña de odio" y aseguró que ninguna persona de la organización "jamás ha repartido sprays de gas pimienta" y que no toleraría "la provisión de artefactos que pudieran contribuir al uso de la violencia".

Preguntada en su base de operaciones en Ceuta por la investigación de la Policía Nacional, la ONG, hasta el momento de la publicación de este reportaje, no había dado respuesta a este periódico.

Almacén que sirve de base de operaciones en Ceuta para la ONG No Name Kitchen. Rafa Martí

La organización, de origen español y centrada en la atención a personas migrantes así como en denunciar el trato denigrante hacia ellas, está instalada en Ceuta desde el año 2021, además de otros puntos de Europa, con especial peso en los Balcanes.

Según prosigue el mismo comunicado, la organización afirma haber denunciado y documentado "150 testimonios de personas que han sufrido agresiones por parte de la Policía Nacional y el Ejército" en Ceuta.

A lo largo de este mes de crisis, es común ver a activistas de esta y otras organizaciones grabando a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, o merodeando en los alrededores de manifestaciones y patrullas policiales o militares con el fin de denunciar posibles violaciones de derechos de los migrantes en Ceuta.

En la madrugada del pasado 28 de agosto, una activista francesa de No Name Kitchen fue detenida en la playa de Benítez y posteriormente condenada a una multa de 800 euros por resistencia a la autoridad y lesiones leves contra un agente.

Esta detención se suma a otras dos más sobre miembros de la misma organización a principios de la semana pasada.

Brigadas anarquistas

Las prácticas que organizaciones como No Name Kitchen aseguran llevar a cabo en Ceuta coinciden con un llamamiento en redes anarquistas europeas, que bajo el lema "nadie es ilegal", ha fomentado la creación de "Brigadas de Apoyo Mutuo" para auxiliar a los migrantes en la Ciudad Autónoma y "documentar la violencia policial".

A través de mensajes difundidos por redes como Telegram, invitan a la militancia a hacer donativos de dinero o de material sanitario, de acampada, ropa e incluso teléfonos móviles y cargadores.

También indican que ellos financian el viaje y que pondrán en comunicación a los voluntarios con contactos locales para darles alojamiento e instrucciones.

Aunque No Name Kitchen se autodefine como un "movimiento independiente", al menos un colectivo anarquista asturiano reconoció en sus publicaciones y mensajes estar en contacto con la organización y tener a militantes integradas en su estructura en la Ciudad Autónoma.