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El sol golpea de frente a un agente de la Policía Nacional que se encuentra en la playa del Trampolín, en Ceuta.

Por su frente caen gotas de sudor. El cansancio de los ojos lo disimula con unas gafas de sol. A sus espaldas, sucede lo que ya ha pasado en tantas otras ocasiones.

Decenas de inmigrantes nuevamente han entrado a la playa. Es la cuarta vez que lo hacen, ya que los agentes de la Policía llevan desalojándolos desde el miércoles.

"Estamos jugando al gato y al ratón. Subes a los campamentos, los desalojas y ellos vuelven a bajar a la playa. El problema de esto es la dejación y el abandono que ha mantenido constantemente el Ministerio del Interior. No tenemos órdenes por parte de ellos y muy pocos refuerzos para realizar esta atención", asegura Javier Otero, del Sindicato de la Policía Nacional (Jupol).

Otero añade que los agentes ya llevan demasiado tiempo en Ceuta sin ser relevados, pero que el problema radica en que ellos sienten "que no sirve para nada. La situación no se revierte y pues los ánimos se van cayendo".

Incluso, uno de los agentes en la playa del Trampolín asegura que no vale de nada el esfuerzo que supone desalojarlos cuando no se toma una decisión sobre qué se va a hacer con ellos.

"Las condiciones en las que están en la playa son insalubres. No puede ser. Todos los días vienen a limpiar y al día siguiente las cosas están peor", agrega el agente.

Dietas

Pero el problema va más allá. Los agentes tienen una sensación general de "cansancio y frustración".

Aparte de no tener órdenes claras por parte del Ministerio del Interior, este les ha otorgado dietas por 77,13 euros. "De los cuales la diferenciación que hace el ministerio son 48,84 para alojamiento y 28,21 para las tres comidas", expresa Otero.

La última actualización de dietas para la Policía Nacional se realizó en 2005. Es decir, los agentes llevan más de 20 años con el mismo presupuesto.

"Por ese precio no puedes conseguir absolutamente nada", asegura.

Actualmente, en la situación en la que está Ceuta, un alojamiento no baja de 100 euros debido a que todo se encuentra ocupado.

Por ello, los agentes se están hospedando en los barracones del Ejército de Tierra. "Si no fuera por la hospitalidad de los militares, los compañeros estarían durmiendo en la playa", dice Laura García, portavoz de Jupol.

A ello se suma Otero, que expresa que desde el ministerio de Fernando Grande-Marlaska no les han "ofrecido ni una botella de agua".

El Ejército de Tierra ha sido el encargado de hospedarlos de forma gratuita. Les han llevado aires acondicionados, ventiladores y regletas porque no tenían con qué cargar sus móviles.

"Los compañeros hacen jornadas de 12 o hasta 16 horas y en un principio no sabían ni siquiera dónde iban a hospedarse. Están muy saturados de trabajo", afirma Otero.

Asilo

Añade que hay otros compañeros que también se encuentran con sobrecarga laboral y son quienes trabajan en Extranjería. "Desde el día uno de la invasión hay solicitudes de asilo y están colapsados. No sé cuántas van, pero ya hay. También están tramitando las órdenes de expulsión y es muy complejo".

Sobre lo último, la Policía Nacional alertó desde hace varios días de que se están estableciendo 'guetos' por nacionalidades. Es decir, los marroquíes se están enfrentando a los subsaharianos y a los argelinos, por eso los están llevando a centros de atención diferentes.

"Diariamente se están atendiendo más de 10 reyertas o peleas que terminan con alguien en grave estado, con el tabique roto o apuñalado", dice el Sindicato Unificado de la Policía de Ceuta (SUP).

En medio de esas peleas, un agente de la Policía Nacional sufrió una fractura en uno de los dedos de su mano tras intentar mediar en un conflicto.

Lo anterior es corroborado por Enrique Roviralta, presidente del Colegio de Médicos de Ceuta. "En mi caso soy otorrinolaringólogo y puedo decir que cada semana estoy realizando unas seis o siete operaciones de tabique a causa de peleas entre los inmigrantes", asegura.

A eso se suma un profesional de la salud de urgencias en el Hospital de Ceuta. "Estamos atendiendo constantemente a muchas personas con fracturas nasales y de mandíbula. Recientemente he ingresado a un inmigrante al que le han dado una paliza. Tenía lesiones del nervio óptico".

El problema de ello es que los agentes están resultando lastimados y también se están exponiendo a enfermedades.

Durante esta semana se han detectado más de 24 casos de sarna entre los militares desplegados. Además, hay un policía nacional contagiado.

"Hay algunos inmigrantes que vienen con enfermedades complicadas como tuberculosis o sarna. La ciudad también está muy sucia porque hay desechos humanos por todas partes. Incluso, hemos encontrado cadáveres de animales que pareciera que están siendo comidos por ellos", agrega un agente.

Ante la situación, la Jupol aclara que de no ser por el Ejército de Tierra, los policías no tendrían ni siquiera dónde dormir, ya que durante este tiempo el Ministerio del Interior no ha respondido ante esas reclamaciones.

"Lo único que esperamos es que podamos tener órdenes claras y también que se actualicen las dietas. Es algo que llevamos pidiendo hace mucho tiempo y no nos escuchan. Los agentes no tienen por qué buscar cómo resolver su situación de alojamiento", agrega Otero.

Entre tanto, la ministra de Defensa y el titular de Interior van a comparecer la próxima semana en el Congreso de los Diputados para responder a las preguntas sobre las inconformidades que ha detallado la fuerza pública.

Margarita Robles tendrá que rendir cuentas el 25 de agosto, mientras que Grande-Marlaska lo hará tres días después.

"Los agentes merecen dignidad. No puede continuar sucediendo que no se garanticen las condiciones mínimas para prestar el servicio", concluye Otero.