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Una cabeza y una pierna emergieron el 4 de agosto del pantano de Yesa, en la playa de la cola del embalse situada en las proximidades de la localidad de Sigüés (Zaragoza) y del pueblo deshabitado de Escó.

Un crimen que ha dejado una escena "macabra" en Yesa y que tras practicar la autopsia por parte del Instituto de Medicina Legal de Aragón a las partes del cuerpo descuartizadas, la víctima es un hombre de unos 60 años.

En concreto, se trata de un vecino de Pamplona de origen francés que vivía en el barrio de La Milagrosa de la capital navarra y, de hecho, su desaparición fue denunciada poco después de encontrar los diferentes miembros de su cuerpo.

Así, la investigación policial de la que se encuentra al frente la Guardia Civil, ha podido continuar avanzando en las pesquisas para tratar de resolver el enigmático crimen que tiene en vilo a dos Comunidades Autónomas.

De momento, se conoce que la víctima residía en el barrio de La Milagrosa de Pamplona, un barrio a tan solo unos minutos andando del centro de la capital foral.

Este hombre residía en un piso junto a otro compañero a quien se le ha tomado declaración por parte de los agentes, según informa Diario de Navarra.

Además, la Guardia Civil de ambas regiones están trabajando conjuntamente para avanzar en la identificación del autor del crimen y, de momento, se busca en el entorno del fallecido.

Encontrado por una familia y un navarro

Los restos del cuerpo de este hombre residente en Pamplona fueron avistados en un primer momento por una familia que se encontraba paseando por la playa, en la cola del pantano.

Tras encontrarse esta escena que evidenciaba un crimen, llamaron al 112 y dieron aviso de lo que estaban viendo.

Poco después, otro joven, con el que ha contactado EL ESPAÑOL pero no ha obtenido respuesta, que también recaló sobre este embalse, pudo ser el segundo testigo de tal escena espeluznante que sobresalta a cualquiera que no espera encontrarse algo así en un pantano.

Este vecino de Navarra contó el truculento suceso en sus redes y explicaba lo ocurrido mostrando la perplejidad tras haberse encontrado ese escenario en el embalse.

De hecho, fue el segundo en llegar a la escena del crimen. Ahí la pareja le alertó de la presencia de los restos y le dijo: "¿Te gustan las películas de terror?", señalando la zona donde estaba una de las extremidades, en concreto, la pierna del fallecido.

El descenso del agua supuestamente habría provocado que los restos subiesen a la superficie y quedasen a la vista y al descubierto.

Eran las 18.40h de la tarde y hasta allí se trasladó una patrulla de la Guardia Civil a la que se sumaron unidades de Criminalística y de la Unidad Orgánica de la Policía Judicial.

Aunque el despliegue de la policía en el pantano continuó a lo largo de los días posteriores a este hallazgo.

De hecho, se trasladaron submarinistas del Grupo de Actividades Subacuáticas para rastrear todo el pantano junto a los perros especialistas para tratar de peinar bien toda la zona, incluidas las orillas de Yesa.

De momento, se ha conseguido localizar tanto la cabeza como las cuatro extremidades de este varón francés, pero no se ha localizado el torso.

Crimen viral

Pronto empezó a circular en diferentes chats de WhatsApp un vídeo donde puede verse los restos humanos del fallecido.

Junto a este vídeo otras personas empezaron a publicarlo en plataformas como TikTok y otras redes sociales que muchos de ellos han terminado siendo eliminados.

Donde ha perdurado el impacto de este crimen por la forma en la que fue encontrado el cuerpo del fallecido en el pantano de Yesa, ha sido en las localidades vecinas al embalse donde los vecinos suelen frecuentar esta zona.

De hecho, aunque el pantano pertenece a la Comunidad Foral de Navarra, la mayor parte de su extensión se ubica en la provincia de Zaragoza. Precisamente en esa zona fueron encontradas las partes del cuerpo del fallecido y donde los vecinos no salen de su asombro.

Se trata de Sigüés, una pequeña localidad de 70 habitantes. Su alcalde, Eduardo Abadía, relata a EL ESPAÑOL que "es la sorpresa del verano", aunque reconoce que les "gustaría tener algo más de información" al respecto del caso.

Así, el runrún está entre la gente del pueblo desde que se conoció que había un cuerpo descuartizado en el pantano.

"Estamos alucinados, no esperábamos que ocurriesen estas cosas más macabras", relata a EL ESPAÑOL una joven del pueblo que regenta uno de los establecimientos de la localidad.

Cuenta que se trata de "una zona de muy fácil acceso" que suele estar bastante concurrida.

Sin embargo, asegura que "la gente del pueblo no suele acudir ahí a bañarse", algunos van a pasear y la mayor parte de gente que transita esta zona de la playa "son turistas que suelen llegar con caravanas", y precisamente quienes lo encontraron no pertenecen a esta zona.

Así, en esa zona suelen hacer una parada las caravanas o las camper donde pernoctan o simplemente toman una pausa en la orilla del embalse de Yesa.

"Menos mal que es una novedad y no ocurre habitualmente", relata exhausta esta joven quien reconoce que nunca se hubiesen esperado tener algo así en las inmediaciones del pueblo.