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Ahmed Biyuzan es un periodista marroquí que lleva años cubriendo todo lo que ocurre en el norte del país. Por eso el jueves 30 de julio, cuando decenas de miles de inmigrantes cruzaron la frontera para entrar en Ceuta, cogió su pasaporte y entró en la ciudad española para conocer de primera mano la situación.

Durante días, este informador afincado en Castillejos estuvo entrevistando a menores y adultos que se repartieron por la periferia para conocer los motivos de su cruce.

Para poder conversar fluidamente con estas personas es imprescindible dominar el dariya, el dialecto del árabe que hablan buena parte de los marroquíes. Y hablarlo de forma nativa, siendo compatriota y conociendo el país alauí como solo puede hacerlo quien es de allí es la gran ventaja con la que cuenta este freelance.

Miles de inmigrantes cruzan la frontera del Tarajal para entrar en Ceuta. Mar Marín EFE

En esta entrevista con EL ESPAÑOL, Biyuzan describe los distintos perfiles que ha detectado entre los migrantes que permanecen en el territorio español de forma irregular.

"El grupo más peligroso, y también la mayoría que entró en esa avalancha, está conformado por varios tipos de personas. En primer lugar, expresidiarios y delincuentes de barrios de Tánger, Fez, Casablanca, Salé y otras ciudades marroquíes. Son los que asaltan a la gente, les roban con violencia. Van armados con espadas y palos", asegura.

"Siguen con esa mentalidad criminal hasta ahora. Los vi y grabé en Ceuta. Creen que solo conseguirán lo que quieren con violencia verbal y física, incluso estando ya en la ciudad española. No aprendieron la lección ni intentaron cambiar. ¿Estos van a ser nuestros representantes en Europa? ¿Este es el modelo con el que vamos a luchar contra la campaña racista contra los marroquíes en España y en Europa?", reflexiona.

"En segundo lugar, adictos a las drogas y el alcohol. Ellos ahora piden limosna en Ceuta, no para comer o beber, sino para comprar bebida de otro tipo. Tenemos videos y testimonios de consumo de todo tipo de alcohol, en lugar de pensar en el objetivo por el que salieron de su país", amplía.

"En Castillejos era habitual ver a muchos jóvenes que consumían pegamento y otras drogas caminar por la calle. Pero estos días, la ciudad está vacía de estas personas: están casi todos en Ceuta".

Más allá de estos perfiles, Biyuzan recalca que este tipo de migrantes conflictivos no representan a todos los que se encuentran todavía en Ceuta, ni mucho menos al pueblo marroquí en su conjunto.

"Una minoría muy pequeña son hijos de familias marroquíes respetables, la mayoría del norte del país, provenientes de familias con buena educación, buenos valores. Algunos viven con familias ceutíes por lazos familiares o pagan por cama y comida mientras esperan una solución. Si se toma la decisión de expulsarlos, ellos serán las mayores víctimas de esta situación", reconoce.

"También entraron jóvenes con buen comportamiento, que trabajaban en Tetuán y Castillejos en cafés, tiendas y otros oficios. Dejaron su empleo y se unieron a los miles que entraron en la avalancha de los días 30 y 31 de julio de 2026. Algunos buscan regularizar su situación para ayudar a sus familias. Son el tipo de jóvenes comprometidos y luchadores que queremos que tengan éxito", recalca el periodista.

"Asimismo hay quienes ya tenían una buena situación en Castillejos y no necesitan trabajar en España. Solo buscan papeles de residencia, aunque les cueste mucho dinero. Pero insisto: vivir en España es muy difícil. Quien piensa que hay trabajo y lujo allí está muy, muy equivocado".

Estos son los perfiles mayoritarios que ha detectado Biyuzan entre los hombres. Por otro lado, expone que el caso de las mujeres y las niñas es diferente.

"Noté que la mayoría de las mujeres son menores, incluso hay niñas muy pequeñas. Su situación es muy triste. Hablando con ellas y viendo su comportamiento, parece que se rindieron a una realidad que se les impuso, sea por la fuerza o por voluntad, para entrar en redes de prostitución o bajo amenazas y violaciones".

El cruce masivo

El periodista marroquí, colaborador habitual en medios de comunicación locales de Ceuta, conoce bien la ciudad. Y tras haber asistido en primera persona al cruce masivo del Tarajal, reflexiona que sus causas responden a una combinación de factores.

El despliegue de Marruecos de este sábado para evitar un nuevo asalto a España. Efe

PREGUNTA.– ¿Qué cree que falló para que todos estos migrantes se saltaran la frontera y entraran en Ceuta?

RESPUESTA.– Se produjo una combinación de varios factores. En primer lugar, la zona de Castillejos es un destino al que acude un gran número de personas que aspiran a emigrar, porque el coste de la emigración desde las playas de esta ciudad es bajo en comparación con otras rutas a las que acuden migrantes de distintos países del mundo.

Por ejemplo, emigrar a través de Turquía está lleno de grandes riesgos y muchas veces implica la pérdida de dinero y de vidas. Hacerlo por el desierto hacia las Islas Canarias también es costoso y conlleva el peligro del mar. Emigrar desde las costas de Argelia igualmente cuesta mucho dinero. En cambio, la zona de Castillejos no requiere tanto esfuerzo económico. Basta con tener la capacidad de nadar entre cuatro y cinco horas para llegar a las playas de Ceuta, y ahí ya habrás alcanzado el sueño anhelado y el paraíso perdido.

Esto se debe, en primer lugar, a la decisión del Tribunal Supremo español que prohibió la devolución de quienes llegan a las playas de Ceuta nadando. Y en segundo lugar, a las decisiones de las autoridades españolas de no expulsar a quienes llegan al territorio ceutí y de aceptar las solicitudes de asilo, especialmente el asilo social.

A lo anterior se suma la difusión de muchos videos grabados, primero, por menores que muestran el buen trato que reciben en los centros de acogida y la calidad de vida que tienen en esos centros. Ellos los envían a sus amigos y familias en Marruecos e incluso los publican en las redes. También hay videos grabados por muchos de los que llegaron a Ceuta, como el que subió una chica marroquí que llegó a las playas de la ciudad y levantó el signo de la victoria, como si hubiera llegado al paraíso.

Además, hay llamamientos a la emigración a través de páginas en redes sociales con cuentas falsas y también con cuentas de números terminados en prefijos de otros países como Argelia y Túnez, desde los cuales llaman a emigrar a través de Castillejos y sus playas. Todos estos factores juntos contribuyeron en gran medida a que el 30 de julio se convirtiera en la fecha para emigrar a Ceuta.

Y sin olvidar que la vigilancia de la frontera en ese momento, ante decenas de miles de personas, fue débil. No solo a nivel marroquí, en el paso fronterizo de Bab Sebta, sino también en el paso de El Tarajal, donde la vigilancia estaba en una situación frágil. Y aquí digo: los relatos de las personas que entraron a Ceuta, o que entraron y salieron después, confirmaron que la vigilancia fue inexistente ese día en los dos puntos fronterizos.

10.000 migrantes en Ceuta

Ceuta sigue afrontando estos días una situación crítica, con cerca de 10.000 inmigrantes que continúan en la ciudad tras la entrada masiva de finales de julio, según estimaciones del Gobierno autonómico.

El propio Biyuzan reconoce que el territorio "hoy no es el paraíso de la riqueza", sino "una ciudad pequeña y saturada".

Pese a ello, destaca la solidaridad mostrada por los ceutíes, que "no dejaron a ningún marroquí ni a ningún otro inmigrante sin cama, manta o comida". Su advertencia final es clara: si persiste el grupo de delincuentes, "se acabará cualquier esperanza de solución" y la ciudad quedará abocada a "un campo de enfrentamientos constantes".