La emergencia migratoria de Ceuta amenaza con abrir ahora un segundo frente. Después de la entrada masiva del pasado 30 de julio y de los primeros días volcados en controlar las fronteras, identificar a quienes llegaron y atender a las personas que permanecen en la ciudad, los médicos ceutíes alertan de un nuevo riesgo: que el hacinamiento, la falta de higiene y la convivencia de miles de personas en condiciones precarias terminen favoreciendo la aparición y propagación de enfermedades infecciosas.
El presidente del Colegio Oficial de Médicos de Ceuta, Enrique Roviralta, reclama ante este diario que se refuercen de manera inmediata los medios sanitarios y epidemiológicos disponibles en la ciudad y advierte de que los recursos ordinarios pueden resultar insuficientes si comienzan a producirse brotes.
"10.000 personas viviendo en la calle o aglutinadas en una nave son una bomba de relojería", advierte Roviralta al describir el escenario que, a su juicio, debe evitarse. El facultativo insiste en que no pretende generar alarma entre la población, sino anticiparse a un problema sanitario antes de que aparezca. "No se trata de alarmar a la población. Es el dicho médico de que siempre es mejor prevenir que curar", explica.
Un asentamiento chabolista en la playa del Trampolín, cerca del CETI de Ceuta.
El Colegio de Médicos considera que Ceuta ha dejado atrás el impacto más inmediato de la llegada masiva, pero no la emergencia. "Hemos pasado lo que era el primer tsunami, que fue el pasado jueves, pero ahora tememos que puedan venir brotes infecciosos", señala Roviralta.
Los facultativos aseguran que ya han recibido información sobre numerosos casos de sarna entre las personas que permanecen en condiciones de hacinamiento. La escabiosis es precisamente una de las patologías que más fácilmente puede propagarse cuando existe contacto estrecho y prolongado entre personas y dificultades para mantener unas condiciones adecuadas de higiene.
A partir de ahí, los médicos advierten de otros posibles riesgos epidemiológicos, aunque subrayan que eso no significa que esas enfermedades estén presentes actualmente entre quienes llegaron a Ceuta.
Roviralta cita, entre otras, infecciones gastrointestinales provocadas por bacterias como la salmonela o la shigela, además de enfermedades como la tuberculosis, el sarampión o incluso el cólera. Su advertencia se centra fundamentalmente en las condiciones ambientales que podrían facilitar su transmisión: falta de agua e higiene suficientes, concentración de personas, espacios compartidos y desconocimiento del estado vacunal o epidemiológico de parte de la población llegada a la ciudad.
La tuberculosis preocupa especialmente a los médicos por su capacidad para permanecer latente sin producir síntomas durante un tiempo. Según explica el presidente del Colegio, determinadas circunstancias vinculadas a una mala alimentación, inmunodepresión o condiciones de vida precarias pueden favorecer que la enfermedad se manifieste y, en un entorno de hacinamiento, aumentar el riesgo de transmisión si existen casos activos.
Enrique Roviralta es presidente del Colegio de Médicos de Ceuta.
"La base es la higiene", resume Roviralta, que detalla que ya se ha atendido un caso de esta afección en la UCI.
La advertencia de los médicos coincide con la realizada en las últimas horas por la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), que ha alertado también de la "comprometida situación higiénico-sanitaria" generada tras la crisis migratoria.
El sindicato sostiene que la combinación de una elevada concentración de personas en espacios reducidos y unas infraestructuras higiénicas insuficientes crea un escenario especialmente favorable para la propagación de determinados agentes infecciosos.
CSIF apunta a tres grandes grupos de riesgos. Por un lado, las infecciones respiratorias agudas, cuya transmisión puede verse favorecida por la alta densidad de ocupación y una ventilación insuficiente. Por otro, enfermedades dermatológicas y parasitarias como la sarna, la pediculosis o distintas micosis. Finalmente, advierte de patologías digestivas y de transmisión fecal-oral cuando no existe acceso suficiente a agua potable, aseos o instalaciones correctamente desinfectadas.
La central sindical reclama por ello un plan de choque que permita descongestionar los puntos donde existe una mayor concentración de personas, reforzar la limpieza y la desinfección, distribuir material de higiene y establecer controles epidemiológicos que permitan detectar precozmente cualquier posible foco.
"El hacinamiento y la falta de higiene no son solo un problema de infraestructura, son una amenaza directa a la salud pública de toda la ciudad", sostiene CSIF.
Un grupo de niñas y mujeres resguardadas en el polideportivo de Sidi Embarek, este viernes, en Ceuta.
El Colegio de Médicos va más allá y reclama un refuerzo extraordinario de la capacidad asistencial. Roviralta calcula que sería necesario "como mínimo duplicar" el número de profesionales sanitarios disponibles mientras se prolongue la emergencia.
También plantea habilitar recursos hospitalarios adicionales para que toda la presión no recaiga sobre el Hospital Universitario de Ceuta, el único hospital de referencia de una ciudad de apenas 19 kilómetros cuadrados.
Entre las posibilidades que plantea se encuentra la instalación de un hospital de campaña o la recuperación temporal de instalaciones como el antiguo Hospital Militar. En términos de asistencia militar, Roviralta considera que Ceuta debería contar al menos con un dispositivo equivalente a un "Role 2", capaz de asumir atención médica, estabilización de pacientes y determinados procedimientos sanitarios sin necesidad de trasladar toda la demanda al hospital ordinario.
El propio Colegio de Médicos ha trasladado esta preocupación al Ministerio de Sanidad, al que reclama el despliegue de "dispositivos sanitarios extraordinarios sobre el terreno" capaces de ofrecer una asistencia continuada y preventiva.
En Ceuta, a diferencia de las comunidades autónomas, las competencias sanitarias dependen directamente de la Administración central a través del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa). Por eso los médicos reclaman también que la ministra de Sanidad se desplace hasta la ciudad para comprobar personalmente la situación.
La organización colegial considera insuficientes los recursos desplegados hasta ahora y rechaza que pueda hablarse de normalidad asistencial.
"Cuando nosotros oímos desde Madrid, desde el Ministerio, que hay una normalidad asistencial, que no hay colapso, eso a los médicos, a todos los médicos, nos hierve la sangre", afirma Roviralta.
Su argumento es que el sistema puede estar manteniendo todavía la actividad, pero lo hace sometido a una presión extraordinaria y sin margen suficiente para afrontar una segunda emergencia si aparece un brote de dimensiones relevantes.
"La zona cero está en el único hospital que hay en la ciudad. En la sala de Urgencias hay siete profesionales trabajando a destajo con una enorme presión por todos los casos que deben atender cada día. Se han multiplicado por tres la cantidad de servicios que se están ofreciendo".
'Situación de medicina de guerra'
Las consecuencias, sostiene, no afectarían únicamente a los migrantes. Un incremento brusco de las enfermedades infecciosas requeriría camas hospitalarias, espacios de aislamiento y, en los casos más graves, plazas de cuidados intensivos. Eso reduciría al mismo tiempo los recursos disponibles para atender al resto de la población ceutí.
Migrantes asentado en el polígono del Príncipe, en Ceuta.
Roviralta pone como ejemplo a los pacientes mayores o con enfermedades crónicas que pudieran retrasar su asistencia médica ante una situación de saturación o por miedo a acudir a los centros sanitarios, un fenómeno que ya se observó durante la pandemia del coronavirus: "De hecho, ya se están produciendo este tipo de situaciones", asegura.
"Desde el primer momento debería haberse activado un plan de contingencia. Eso es fundamental para prevenir que los enfermos que vienen con patologías que son tratables no vayan a peor", detalla. "Una herida sin curar puede dar lugar a una infección. Un simple catarro, a una neumonía. Una diarrea, a una deshidratación".
En este sentido, alerta de que "si no se actúa de inmediato, en entre 15 y 30 días tendremos una explosión. Ahora mismo este problema no se ve, pero cuando empiecen a dar la cara estas enfermedades, habrá una explosión. Y nos vamos a ver expuestos a situaciones que son evitables", insiste.
Roviralta compara la situación con sus años como médico de guerra en Kosovo, durante el conflicto de los Balcanes: "Lo que se vive en Ceuta es una situación de medicina de guerra. Y, al menos en Kosovo, al estar la situación militarizada, había más orden del que estamos viendo estos días en la ciudad".
Por eso el Colegio insiste en actuar antes de que el problema aparezca.
"La prevención no puede esperar a que aparezcan los primeros casos", advierten los médicos en su carta. Su diagnóstico es que la emergencia que comenzó en la frontera ya ha entrado en una fase distinta. Después de contener el primer impacto, Ceuta necesita ahora evitar que unas condiciones excepcionales de hacinamiento y precariedad terminen convirtiéndose también en una crisis sanitaria.
"Ceuta no puede afrontar sola una emergencia sanitaria de estas dimensiones", concluye el Colegio.
