Mosses y Yassin utilizan las fuentes del cementerio para asearse y los árboles para dormir.
La dura situación que atraviesan estos jóvenes, que llegaron a España junto a decenas de miles de inmigrantes más, les ha propiciado cobijarse en los puntos ciegos de la principal necrópolis de Ceuta para descansar, ocultándose entre lápidas y muros.
EL ESPAÑOL ha comprobado in situ las condiciones en las que se encuentran decenas de estos chicos ubicados, al menos durante este lunes, en el camposanto Sidi Embarek, el cementerio musulmán y más grande de la ciudad autónoma.
Jóvenes cerca de la entrada principal al cementerio lavándose en una fuente.
Garrafas como duchas
El recinto se halla al suroeste de la ciudad y goza de una extensión de 90.000 metros cuadrados distribuidos de forma escalonada debido a la orografía del terreno.
Sobre la entrada principal, situada en la barriada de Sidi Embarek, los chavales saltan de manera incesante. "La puerta suele estar abierta, pero ellos saltan igualmente", sostiene un trabajador del cementerio a EL ESPAÑOL.
No sabe concretar a ciencia cierta el número de inmigrantes que puede ver a diario por su lugar de trabajo, pero "decenas seguro".
Nada más acceder al recinto, a mano derecha, hay una fuente. Numerosos jóvenes esperan bajo un sol de justicia a llenar sus garrafas para usarlas a modo de ducha.
"No nos molestan"
"Aquí estamos bien. No molestamos a nadie", dice Mosses a este periódico, un joven marroquí que apenas supera la veintena de edad, en compañía de un amigo, Yassin. Y los trabajadores municipales lo corroboran.
"Están a su bola. No se meten con nosotros ni mucho menos, al revés, a veces se ponen a ayudarnos incluso", comentan los operarios pala en mano, en referencia a las ayudas que estos chicos les brindan en sus labores de mantenimiento.
Subiendo por los numerosos escalones con los que cuenta la necrópolis musulmana, se encuentran más inmigrantes. Suelen pedir agua, comida o ropa.
Unos secan las pocas prendas que tienen sobre las lápidas. Otros, por su parte, están durmiendo por los recovecos del lugar.
Varias prendas de los jóvenes sobre las lápidas.
"Los militares entran alguna vez a echarles. Vinieron hace un par de días. Hoy, de momento, no", afirma otro empleado mientras se seca el sudor de la frente.
Dormir en un árbol
Incluso, EL ESPAÑOL ha capturado la imagen de un joven durmiendo en lo alto de un árbol.
"Mira, ven, corre, ¿tú habías visto alguna vez esto?", le dice un trabajador a un compañero.
Este acude raudo y veloz debido a su mensaje. Señala el árbol: "¡Ahí está! Aunque se le ve poco".
En el círculo, el joven durmiendo en lo alto del árbol.
Este árbol se sitúa en la parte superior de la necrópolis. Allí, hay otra entrada. De nuevo, los jóvenes optan por trepar los muros en lugar de acceder por las entradas, que suelen estar abiertas.
En la entrada superior del cementerio, donde se sitúa la mezquita, aguardan más chicos. Esperan a que otros salgan para dejarles las garrafas.
El camposanto se encuentra a escasos cinco minutos andando del Hospital Militar O' Donnell, la macromorgue utilizada para aguardar los cadáveres de los jóvenes que han perdido la vida en su intento de entrar en España.
Por su parte, los agentes de la Guardia Civil pertenecientes al Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) han rescatado a un centenar de cuerpos desde que estalló la crisis migratoria en la ciudad autónoma.
Los buzos del Instituto Armado trabajan de forma incesante peinando el fondo del mar para localizar más cadáveres.
Posible delito
La mayor crisis migratoria que ha atravesado el país ha llegado a las altas esferas de la judicatura española.
La juez de la Sección de Instrucción del Tribunal Central de Instancia. Plaza nº 3 de la Audiencia Nacional (AN), María Tardón, ha solicitado a la Policía Nacional un informe sobre "la entrada irregular masiva" de migrantes en Ceuta.
La magistrada trata de comprobar "si nos encontramos ante una acción concertada o dirigida" por algún "grupo criminal".
Tardón ha solicitado a la Unidad Contra las Redes de Inmigración y Falsedades Documentales (Ucrif) de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras el informe con carácter previo a resolver sobre si la AN tiene competencia para investigar una denuncia presentada por el partido Iustitia Europa.
Por el momento, Tardón ha dictado un auto, al que ha tenido acceso EFE este lunes, en el que incoa diligencias previas.
Pide investigar "delitos contra la Seguridad del Estado, delitos contra la Nación, favorecimiento de la inmigración ilegal y tráfico de personas, organización criminal y omisión del deber de perseguir delitos".
Celebración del Gobierno
El asalto a Ceuta no solo ha atravesado la esfera judicial, sino también la política.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y el ministro de Transportes, Oscar Puente, felicitaron al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por haber resuelto "en apenas" 24 horas" el suceso.
La euforia de ambos ministros apenas oculta el elevado coste de estos hechos en términos humanitarios (con al menos 100 muertos, según las asociaciones policiales), diplomáticos (con todos los socios de la UE enfrentados a España) y de imagen exterior.
PP y Vox coincidieron este domingo en apuntar que el asalto a Ceuta ha sido un ensayo o un tanteo del régimen de Mohamed VI, antes del intento definitivo de apoderarse de ambas ciudades autónomas.
El Gobierno de Rabat no se ha pronunciado oficialmente sobre lo sucedido hasta la noche de este domingo.
Su portavoz de Interior achaca el asalto a Ceuta a "la explotación maliciosa del espacio digital y de la actividad de redes de trata de personas", junto a "la promoción de información engañosa y malas interpretaciones" de la sentencia del Supremo que impide la devolución en caliente de los inmigrantes que llegan a España por mar.
Y asegura que Marruecos va a seguir siendo "un socio fiable y responsable", una expresión casi idéntica a la que empleó el sábado Marlaska.
