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Un hombre consigue sacar la boca del agua durante unos segundos, toma aire y vuelve a hundirse bajo el peso de quienes nadan detrás de él. Alrededor no hay espacio para detenerse ni fondo sobre el que apoyar los pies. Decenas de personas intentan alcanzar al mismo tiempo las rocas del espigón del Tarajal, agarrarse a cualquier saliente y abandonar un mar convertido en la última barrera antes de Ceuta.

Un brazo cae sobre su hombro, una pierna le golpea la cara y varias zapatillas pasan por encima de su cabeza. Cuando logra emerger otra vez, la corriente humana ya lo ha dejado atrás. Nadie puede saber cuál de aquellas veces fue la última.

Así describe Ashraf, uno de los jóvenes marroquíes que consiguió alcanzar Ceuta a nado, lo que ocurrió durante las horas de mayor concentración junto al espigón. No habla de empujones deliberados ni de personas que quisieran hacer daño a otras. Habla de miedo, agotamiento y miles de cuerpos tratando de llegar antes de que la frontera volviera a cerrarse.

Ashraf, minutos después de haber llegado nadando hacia Ceuta desde el norte de Marruecos, este jueves. Julio César R. A.

"Al llegar, la gente te pisaba la cabeza", recuerda. "Todo el mundo quería subir. Si uno se hundía, los demás seguían pasando porque tampoco podían parar".

Rastro mortal

Ashraf vio cadáveres antes de alcanzar la orilla. Algunos flotaban cerca de las rocas; otros aparecían entre los grupos que continuaban nadando. No sabe cuántos eran ni en qué momento murieron. Durante el cruce comprendió que ahogarse podía requerir muy poco: perder la fuerza, recibir un golpe, quedar atrapado debajo de otra persona o hundirse en una zona donde los pies no alcanzaban el fondo.

Las autoridades ceutíes han informado de 88 cadáveres recibidos en la morgue, mientras el balance institucional confirmado de fallecidos ha ido aumentando conforme los equipos de rescate recuperaban nuevos cuerpos del mar. Marruecos, por su parte, ha contabilizado a 11 fallecidos en sus costas. Pero en Ceuta continúan en este momento búsquedas y aparecen nuevas víctimas que permanecían sumergidas.

La morgue ordinaria de Ceuta no estaba preparada para recibir en pocos días una cantidad semejante de cadáveres. La ciudad ha tenido que habilitar dependencias extraordinarias en el antiguo Hospital Militar, con capacidad para conservar hasta 200 cuerpos, mientras los forenses practican autopsias y tratan de establecer la identidad de los fallecidos.

Entrada del hospital militar de Ceuta, donde van a habilitar la morgue de los 88 fallecidos, 2 de los cuales son mujeres, a 2 de agosto de 2026, en Ceuta. Jesús Torres / Europa Press.

Algunos cadáveres llegan con documentación. La mayoría exige un trabajo más lento: toma de huellas, fotografías, descripción de la ropa, recogida de muestras genéticas y comparación con los datos aportados por familias que buscan a hijos, hermanos o sobrinos. En muchos casos, la única pista inicial es una camiseta, una cicatriz, una pulsera o el teléfono que el fallecido trató de proteger del agua dentro de una bolsa de plástico.

La identificación se complica cuando los cuerpos han permanecido varios días en el mar. El deterioro borra rasgos, altera la ropa y obliga a depender del ADN. Mientras tanto, familias del norte de Marruecos preguntan en asociaciones, consulados y medios locales si alguno de los cadáveres puede corresponder a la persona que dejó de responder al teléfono después de anunciar que iba a cruzar.

Los agentes del Servicio Marítimo y del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil continúan buscando cuerpos en las aguas próximas al Tarajal y en otros puntos de la costa. La AUGC ha denunciado que sus miembros trabajaron durante la emergencia sin relevos suficientes, con escasez de medios ysin el apoyo psicológico necesario después de recuperar cadáveres, incluidos los de menores.

Respirar

Los fallecidos no proceden de una única forma de morir. Algunos se ahogaron durante el trayecto desde Marruecos; otros quedaron atrapados en la acumulación de personas junto al espigón. Hubo jóvenes que llegaron agotados, aspiraron agua y no pudieron ser reanimados. También se recuperaron cuerpos en puntos alejados del lugar por el que habían intentado entrar, desplazados por el mar antes de alcanzar la costa.

La entrada se produjo en un espacio reducido y durante unas horas en las que decenas de miles de personas compartieron el mismo objetivo. Quienes estaban delante trataban de escalar las rocas; quienes llegaban detrás seguían nadando porque detenerse significaba hundirse. El agua impedía calcular dónde terminaba una persona y empezaba la siguiente.

"Cuando ves la piedra, sólo piensas en llegar", dice Zayd Rahmani a EL ESPAÑOL. "No ves quién está debajo. Tú también estás tragando agua". Él alcanzó finalmente una zona donde pudo agarrarse y recibió ayuda para salir. Recuerda haberse quedado tendido unos minutos, respirando con dificultad, mientras otros continuaban emergiendo a su alrededor.

Un guardia civil avisa a una persona que nada en el mar en Ceuta, este domingo. Marcos Moreno / Europa Press.

Vio a personas que se levantaban y echaban a correr hacia el centro de Ceuta. Vio también cuerpos que no se movían. Durante los primeros momentos, los servicios de emergencia atendieron a quienes presentaban síntomas de ahogamiento, heridas o agotamiento extremo.

La prioridad era separar a los vivos de quienes ya no respondían, abrir espacio en una playa saturada y trasladar a los heridos. El número de víctimas comenzó a conocerse de manera fragmentaria, a medida que llegaban nuevas ambulancias y la Guardia Civil recuperaba cadáveres.

Récord de vidas

La dimensión completa apareció después, cuando las calles empezaron a vaciarse y el mar continuó devolviendo cuerpos. La crisis que durante las primeras horas se midió por el número de personas que habían entrado comenzó a medirse también por las cámaras frigoríficas disponibles, las autopsias pendientes y las familias que todavía no sabían a quién estaban buscando.

Hasta esta avalancha, 2025 había sido el año con más cadáveres de migrantes recuperados en el litoral ceutí, con 46 fallecidos. En mayo de 2026 ya se habían localizado 19, casi el doble que en el mismo periodo del año anterior. La entrada masiva ha superado en unos días todos esos registros.

Un grupo de migrantes regresa a Marruecos tras cruzar a Ceuta por mar, este sábado. Pedro Nunes / REUTERS.

Ceuta ha recuperado la circulación, ha abierto sus comercios y ha retirado de los parques las mantas utilizadas por quienes durmieron allí. En el antiguo Hospital Militar, sin embargo, continúa otra parte de la emergencia. Los cuerpos esperan una autopsia, una identificación y una familia que pueda reclamarlos.

Ashraf volvió a Marruecos y desde allí pudo observar el mismo sitio en el que consiguió volver a respirar. Minutos después de salir del agua, dijo a este periódico que no podría reconocer a quienes se hundieron a su lado porque apenas distinguía sus rostros.

"En el agua sólo veía cabezas que aparecían y desaparecían, manos buscando una roca y cuerpos que seguían avanzando porque detenerse tampoco era posible", explicó, en un perfecto español. Él salió. Otros permanecieron debajo.