Mientras 60.000 migrantes alcanzaban Ceuta desde Marruecos y desbordaban los recursos de acogida de la ciudad autónoma, el primer ministro marroquí, Aziz Akhannouch, eligió Mallorca para disfrutar de sus vacaciones de verano.
El viaje se produjo después de que asistiera a los actos oficiales de la Fiesta del Trono.
El jefe del Ejecutivo se desplazó hasta la isla en un avión privado acompañado por varios familiares y personas de su círculo más cercano, según informó la prensa marroquí. No ha trascendido cuánto tiempo tenía previsto permanecer allí.
Su estancia coincidió con la mayor crisis migratoria registrada hasta ahora en Ceuta. Miles de personas llegaron por mar desde Marruecos, muchas de ellas a nado por la frontera del Tarajal, mientras otras utilizaron flotadores y aletas para alcanzar territorio español.
La entrada masiva comenzó después de que una multitud se concentrara en el norte de Marruecos con la intención de cruzar la frontera.
Según organizaciones marroquíes de derechos humanos citadas por EL ESPAÑOL, alrededor de 100.000 personas habrían intentado acceder a Ceuta y más de 60.000 habrían conseguido entrar.
Las asociaciones policiales sitúan, además, en al menos un centenar el número de fallecidos durante la avalancha, aunque no existe por el momento un balance oficial conjunto que confirme estas cifras.
El episodio ha abierto una crisis política y humanitaria que afecta tanto al Gobierno de Pedro Sánchez como a las autoridades de Rabat.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, preside con el primer ministro de Marruecos, Aziz Akhannouch, la firma de acuerdos de la XIII Reunión de Alto Nivel España-Marruecos.
Con el paso de las horas, la emergencia se trasladó desde la frontera hasta los alrededores del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes.
El CETI, preparado para albergar a 512 personas, llegó a rozar las 900 y este lunes mantenía a más de 700 migrantes en su interior, según informó EL ESPAÑOL.
Decenas de personas esperan en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta.
Cerca de un millar permanecía en la carretera y los montes próximos al recinto. Algunos dormían bajo los árboles o aguardaban frente a las puertas con la esperanza de que se produjeran traslados a la Península y quedara alguna plaza disponible. Otros habían improvisado asentamientos en la cercana playa de Benítez.
La Policía Nacional vigilaba los accesos al centro, mientras miembros del Ejército distribuían agua entre quienes esperaban fuera. Vecinos de la urbanización La Colina también denunciaron peleas, acampadas y presuntos intentos de entrada en algunas viviendas próximas al CETI.
Mientras estas imágenes se sucedían en Ceuta, Akhannouch permanecía alejado del debate público. Por el momento, tampoco se ha informado oficialmente de si el primer ministro ya regresó a Marruecos o si continúa disfrutando de sus vacaciones en Mallorca.
Su ausencia pública coincide con el reducido perfil mantenido por el Gobierno marroquí desde el comienzo de la crisis.
Ni el Ministerio del Interior ni el Ministerio de Exteriores comparecieron inicialmente para explicar cómo pudo concentrarse semejante cantidad de personas en las inmediaciones de la frontera ni qué ocurrió durante las primeras horas de los cruces.
La principal voz institucional marroquí fue la embajadora en España, Karima Benyaich. Durante una recepción celebrada en Madrid con motivo de la Fiesta del Trono, aseguró que lo sucedido en Ceuta constituía una situación "no deseada" por Marruecos y producida "fuera de su voluntad".
Benyaich responsabilizó a las "mafias criminales" dedicadas al tráfico de personas y defendió la "colaboración ejemplar" entre España y Marruecos. Esa explicación coincide con la ofrecida por Pedro Sánchez y por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, quien calificó al país vecino como un "socio absolutamente fiable".
La prensa próxima al poder marroquí también ha situado a las organizaciones criminales y la desinformación en el centro del relato.
Según recogió Infobae, medios como Hespress sostienen que las mafias aprovecharon una reciente sentencia del Tribunal Supremo sobre las devoluciones por vía marítima para hacer creer a miles de jóvenes que podían acceder a Ceuta sin ser devueltos de inmediato.
Frontera de Ceuta.
En grupos de Facebook y otras plataformas digitales comenzaron a circular mapas de la costa, vídeos, consejos para atravesar la frontera a nado y recomendaciones sobre el uso de flotadores o aletas. También se compartió información sobre la presencia policial en las playas próximas al Tarajal, según la prensa marroquí.
Esa movilización habría provocado el desplazamiento de miles de personas hacia la localidad fronteriza de Fnideq.
Posteriormente, Marruecos desplegó unidades antidisturbios, utilizó gases lacrimógenos y cañones de agua para impedir nuevos cruces y detuvo a decenas de personas tras los altercados registrados cerca de la frontera.
Sin embargo, en el relato difundido por Rabat apenas aparecen referencias a una posible relajación inicial de los controles, al tiempo durante el cual permanecieron concentradas miles de personas junto al Tarajal o a las decisiones adoptadas por las autoridades antes de que comenzara la entrada masiva.
El portal Nichane.ma sostuvo, además, que la gestión política y diplomática de la crisis había quedado directamente en manos del Palacio Real, con un papel reducido para el Gobierno de Akhannouch.
Se trata, no obstante, de una interpretación que no ha sido confirmada oficialmente por las autoridades marroquíes.
Así, mientras el Ejecutivo guardaba silencio y el Palacio Real asumía supuestamente la gestión del conflicto, el primer ministro viajaba en avión privado a Mallorca.
En Ceuta, entretanto, la crisis abandonaba progresivamente las playas y la frontera para concentrarse ante un CETI colapsado, donde cientos de migrantes todavía esperaban una plaza.
