En 12 hombres sin piedad, la famosa película de 1957, los doce integrantes de un jurado civil pasan una hora y media deliberando sobre la culpabilidad de un presunto asesino cuyo caso han seguido atentamente en un juicio. A medida que transcurre la cinta, el convencimiento inicial que mostraba la mayoría sobre la culpabilidad del investigado se va esfumando poco a poco.
Lo que en los primeros minutos del film parecía que iba a ser una unánime votación a favor para declarar culpable al supuesto homicida concluye de manera opuesta, con los 12 apostando por su 'no culpabilidad', al no ser capaces de mandarle a la silla eléctrica dada la falta de indicios claros.
A pesar de ello, todos expresan que en el fondo sí sospechan que el susodicho fuera el responsable. Igual que en la película dirigida por Sidney Lumet, entre los alcaldes de los municipios más afectados por los incendios que han asolado España estas últimas semanas no hay unanimidad a la hora de señalar a los responsables de esta tragedia.
Imágenes de los incendios que arrasan Ávila, Madrid y Castellón.
Si bien es cierto que ninguna administración es culpable de las llamas, algunos de los primeros ediles sí que son especialmente críticos con el Gobierno central por la forma en la que ha gestionado el desastre.
En lo que sí que son unánimes los doce regidores consultados por EL ESPAÑOL es en señalar la importancia de las labores de prevención y de movilizar todos los recursos disponibles para recuperar las zonas afectadas.
Todos ellos atienden a este diario en un momento en el que ya se está produciendo una desescalada en las restricciones que llevaron a muchos de estos municipios a ser confinados o incluso evacuados. Esto permite poder reflexionar con un poco más de calma sobre lo que ha ocurrido en los incendios de Madrid, Castellón y Ávila, siendo este último el más grande de la historia de España.
Antonio Sin Hernández es alcalde de Pelayos de la Presa (PP). En esta localidad madrileña las llamas les llegaron por el norte el pasado día 23, arrasando una zona de chalés. Al día siguiente, el fuego les atacó por el sur, consumiendo más viviendas.
En total, 20 casas quedaron destruidas, 10 de ellas de primer uso. Preguntado por su valoración sobre la respuesta en los primeros instantes, es tajante: "Excepto la UME, que han sido maravillosos, del Gobierno central no he recibido nada, ni una llamada. La presidenta de la Comunidad de Madrid ha venido, también me ha llamado el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, y el Rey".
"Esto es zona de guerra. En un municipio de 3.400 habitantes necesitamos ayudas de todo tipo y por parte del Gobierno yo no las tengo. Este miércoles vino la ministra de Defensa, Margarita Robles, a ver a la UME, pero ya se habían marchado. Se pasó por el Ayuntamiento y me preguntó qué tal estaba la situación y después se marchó. Eso es lo único que he recibido por parte del Gobierno", explica.
"Esto ha sido una desgracia muy grande. Los que están arriba tienen que pensar muy seriamente qué se está haciendo con los montes, porque en el momento de la historia en el que tenemos más recursos y tecnología es cuando se ha producido el incendio más grande de la historia. Antes, la gente de los pueblos los apagaban con tractores y dos hidroaviones. Algo se está haciendo mal", reflexiona.
En la provincia vecina, Ávila, una de las zonas más castigadas es el pequeño municipio de La Adrada. Desde allí, su alcaldesa, Pilar Martínez Saguar (PP), atiende a este diario con la voz entrecortada. "Cuando empezó el fuego nadie pensaba que esto iba a acabar así".
Una imagen del incendio en Ávila.
"Me cansé de llamar, de avisar de que si esto llegaba, no habría quien lo parase", afirma. "Luego, cuando tomó el mando el Gobierno central y la UME fue peor todavía, porque sí que nos hemos sentido abandonados. La UME ha venido a proteger a la población y las viviendas. Pero el monte... Nos hemos sentido poco apoyados".
"Recuerdo haber ido a la gasolinera en la que estaban ellos parados habiendo un fuego a 20 o 30 metros de una vivienda. Fui a pedir ayuda como alcaldesa, y me dijeron que tenían que esperar a que les activasen... Era una impotencia el no tener medios", amplía.
"Los últimos días han sido un caos. Lo único que nos pedían era que los voluntarios bajaran de la sierra, y eso que solo estaban haciendo una franja de seguridad con las viviendas para evitar que el fuego llegase a la población".
Ante esta situación, reflexiona que "la política de incendios está equivocada. Se espera a que las llamas lleguen a las casas con violencia, cuando hay que apagarlos en la primera hora. No puede ser que no suba nadie, que el incendio avance y esperen a que lleguen las llamas. La gente de la zona dice que los incendios o los apagas en las primeras tres horas o te duran una semana".
El lugar exacto donde se detuvieron las llamas, a la entrada de Sotillo de la Adrada, junto a la carretera, dirección La Adrada.
EL ESPAÑOL visitó el municipio vecino de Sotillo de la Adrada, donde voluntarios y vecinos secundaron las versiones de Pilar Martínez: "Nos han dejado solos, el municipio se ha salvado porque 500 sotillanos se echaron al monte a hacer cortafuegos".
El alcalde de esta localidad es Juan Pablo Martín Martín (PP). A su juicio, es fundamental que "todas las administraciones se mantengan unidas para hacer que el Valle del Tiétar recupere lo que ha sido siempre y su tarjeta de presentación, que no es otra que la de una riqueza natural inigualable", explica a EL ESPAÑOL.
El primer edil declara que "la situación es muy parecida en todos los municipios, con personas que han vivido situaciones muy angustiosas y duras a lo largo de estos días atrás".
"Para los que llevamos 48 años viviendo aquí, como es mi caso, es un shock enorme al levantarte ver que ha desaparecido todo y que no lo vas a volver a ver igual que estaba", lamenta Martín.
Sin embargo, agradece que "los resultados en cuanto a daños materiales no son reseñables gracias al trabajo que han hecho los voluntarios y los equipos de extinción de incendios que han permitido que no haya viviendas con daños estructurales y que se continúe teniendo suministros municipales de agua y luz".
Por su parte, a poco más de 10 minutos en coche, Germán Ulloa López, alcalde de Piedralaves (PP), asegura que su municipio quedó "rodeado por el fuego por todos los flancos, avanzaba con mucha violencia, nos quedamos 30 vecinos que tuvimos que ir al Ayuntamiento para protegernos".
Imagen del incendio de Burgohondo en la provincia de Ávila.
"Tengo sentimientos encontrados, intento sacar fuerzas para que la gente me vea con energía suficiente para sacar esto adelante", reconoce. Ahora quiere centrarse "en preparar las fichas para elaborar los daños de las viviendas afectadas" e ir recomponiendo lo perdido lo más rápido posible.
Al cruzar la frontera municipal en dirección al norte se encuentra Navaluenga, donde su alcalde, Armando García Cuenca (PP), respira aliviado por no tener que lamentar daños en viviendas: "El municipio está tranquilo, de momento. Las llamas han llegado hasta las paredes de las casas, pero con la ayuda de los voluntarios hemos conseguido que se salvaran".
Con la experiencia reciente del desastre, no duda en señalar que "tenemos que replantearnos el modelo de gestión de montes ya. Aunque todo es mejorable, la coordinación entre administraciones ha sido muy buena".
"Deberíamos abrir un gran debate sobre lo que acaba de ocurrir. Nuestros mayores eran gentes que vivieron en la comarca desde tiempos inmemoriales y gestionaron bien estas situaciones. Ahora quizá la ley es excesivamente restrictiva a la hora de proteger", concluye.
De nuevo en la Comunidad de Madrid, Jerónimo López González (PP), regidor de Cenicientos, también declara que las llamas no han destruido ninguna vivienda en su núcleo urbano. En su caso, valora que la respuesta en los primeros momentos fue buena: "No tengo palabras, hubo una coordinación excelente entre administraciones".
"El único problema que tuvimos fue prácticamente al final. Yo, personalmente, salí bastante cabreado con las declaraciones del ministro, Óscar López, que nos dejó a los alcaldes con la boca abierta. Esperábamos que nos diera la comunicación de que los pueblos se iban a desconfinar, y nos tuvimos que enterar por la prensa antes que por él. Le reprochamos el populismo que genera querer apuntarse un tanto".
P.— ¿Se refiere a sus declaraciones en la rueda de prensa en la que criticó la compra del piso por parte de la presidenta de la Comunidad de Madrid?
R.— A esas y algunas otras más. Querer sacar réditos políticos de las catástrofes no es de ser buenas personas.
A un tiro de piedra, en Villa del Prado, la alcaldesa, Belén Rodríguez Palomino (PP), expone una de las situaciones más complicadas de todos los municipios afectados en la Comunidad de Madrid: "Tenemos unas 37 viviendas inhabitables. Hay otras tantas pendientes de una rehabilitación, en las que no se puede entrar a vivir. Algunas de ellas no son de primera residencia, la prioridad son aquellas que sí lo son".
"Nosotros sufrimos la dana, y al igual que aquel desastre, este incendio es algo extraordinario, nunca se había vivido. A partir de ahí, se han puesto soluciones extraordinarias sobre la mesa. No es que nos haya pillado desprevenidos, es que ha sido enorme".
Al norte de este municipio fronterizo con Castilla-La Mancha se encuentra San Martín de Valdeiglesias. Allí gobierna el Ayuntamiento Aránzazu Povedano Fraguela (PP), que hace hincapié en la necesidad de poner el foco en la prevención: "Lo importante es seguir haciendo trabajos en invierno, fomentar la ganadería y la agricultura".
En este sentido, valora que el desastre ha puesto de manifiesto que "las zonas donde la tierra estaba labrada y cuidada apenas han sufrido".
Al adentrarse en la Comunidad de Madrid desde este municipio se llega a Navas del Rey. Su regidor, Jaime Peral Pedrero (Caseros Creciendo Juntos), va camino de los 20 años al frente del Ayuntamiento. Conoce bien su localidad, y por esta razón muestra especial pesar cuando lamenta que nunca volverá a verla igual: "Tengo 50 años, y esto tardará dos o tres décadas en recuperarse".
"Tengo un plano en mi despacho de las zonas de alta, media y baja protección y resulta que lo que tengo achicharrado es lo de alta protección", explica.
"Alguien tiene que plantearse qué no funciona, porque los resultados son malos y está claro que hay algo que no estamos haciendo bien", protesta. "Otros países de Europa tienen otros sistemas que son más efectivos que este".
Por eso, lanza una crítica contra el sistema: "Si tenemos gente a la que pagamos para que piensen, pues que lo hagan, analicen y prueben".
"Nos falta información", denuncia, porque no sabe "si faltaron más efectivos o no" para tratar de acabar con el incendio. Lo que sí tiene claro es que "hay dotaciones importantes para combatirlo, pero si hay que acudir a cuatro fuegos, alguno se queda débil y cuando quieres atajarlo ya no queda solución".
Sin embargo, la alcaldesa del municipio vecino de Chapinería, Lucía Moya (Independientes por Chapinería), valora que la respuesta que se dio ante la llegada de las llamas fue "óptima desde el minuto cero. Se han aunado fuerzas".
"Como puntos a mejorar puedo hablar de prevención, de cuidar el monte... Las instituciones tienen técnicos que pueden valorar cómo actuar para evitarlo. Cuanto antes se pongan a trabajar en ello y todos a una, mejor".
Al norte, tras pasar Colmenar de Arroyo, se encuentra Robledo de Chavela. Desde allí, el primer edil, Fernando Casado (Unión Popular por Robledo), afirma que "no ha sido una tarea fácil el coordinar los recursos desde el primer momento. Los primeros días no había suficientes medios, reclamé medios aéreos, pero entendí que el fuego era de tal magnitud que no llegarían aquí. Los últimos días sí que he visto un mayor despliegue".
"Debemos invertir más en prevención, cuidar mucho al sector primario. No está compensada la inversión que se realiza sobre prevención con la de extinción. Y sobre todo, limpiar los montes, porque están muy secos. Prácticamente no hay ganaderos ya, y eso empeora la situación", amplía.
Mientras, en la provincia valenciana de Castellón, la alcaldesa de la Vall d'Uixó, Tania Baños (PSOE), también trata de recuperar la normalidad. Es un incendio diferente a los que desataron en Toledo, Ávila y Madrid, pero no por ello fue menos destructivo para el medio rural.
Un bombero en los incendios de Castellón.
Por suerte, la regidora celebra que "no hay que lamentar daños en ninguna vivienda. El núcleo urbano está perfecto".
"El sábado 25 por la noche fue mi peor noche como alcaldesa. Le tuve que pedir a la Guardia Civil que me acompañara a ver las viviendas del límite del municipio por el temor de que hubieran ardido. Me acompañaron, y por suerte no estaban dañadas", recuerda.
Además, valora que la respuesta ante los primeros momentos del incendio y la colaboración entre administraciones ha sido "espectacular, un 10": "Solo tengo palabras de agradecimiento, he tenido aquí a todo el mundo desde el primer momento, y no se han ido desde que empezó el incendio".
"Ahora pido que esa coordinación se mantenga en la post emergencia, en la recuperación. Para salir de esta necesitamos que todo el mundo arrime el hombro".
