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José Luis Rodríguez Zapatero rompió este jueves 65 días de silencio, pero mantuvo sin respuesta la pregunta que sostiene la pieza separada abierta en la Audiencia Nacional sobre las joyas halladas en la caja fuerte de su despacho: quién le entregó el centenar de piezas, cuándo lo hizo y por qué nunca fueron incorporadas al patrimonio público ni aparecieron en sus declaraciones de bienes.

Su actitud con los obsequios contrasta con la que exhibieron Felipe González, José María Aznar y Mariano Rajoy. Entre los tres, entregaron a Patrimonio Nacional 30 joyas con oro, diamantes, rubíes, zafiros y esmeraldas recibidas durante sus mandatos.

Zapatero, en cambio, solo incorporó al inventario público una: un reloj de sobremesa dorado con esmeraldas que recibió del rey Abdalá de Arabia Saudí.

González, Aznar y Rajoy entregaron a Patrimonio 30 joyas con piedras preciosas como las que se quedó Zapatero

En su primera entrevista desde que fue investigado por el caso Plus Ultra, concedida a Mañaneros 360, de TVE, Zapatero definió las alhajas como un "regalo personal, de cortesía, de hace muchos años", evitó identificar al donante y se negó incluso a revelar el país del que procedían.

"Ni afán patrimonial, ni uso ni destino. Estaban ahí y nada más", afirmó. Preguntado por el Código de Buen Gobierno que él mismo aprobó en 2005, admitió que "quizá hubiera tomado otra decisión". Las explicaciones tampoco resolvieron la anomalía que revela la documentación oficial a la que ha tenido acceso EL ESPAÑOL.

El resto del lote localizado por la UDEF, compuesto por más de un centenar de piezas y valorado inicialmente en 1,3 millones de euros, permaneció en la caja fuerte de su oficina hasta el registro autorizado por el juez José Luis Calama.

La investigación deberá establecer la procedencia del lote, su tratamiento fiscal y las circunstancias en las que entró en España; la diferencia con sus predecesores, en cambio, ya puede medirse en los inventarios oficiales.

Origen sin acreditar

Cuando declaró ante Calama el pasado 17 de junio, Zapatero se comprometió a acreditar la procedencia de las joyas en un plazo de entre seis y diez días.

Ese plazo venció sin que constara la presentación de la documentación anunciada y sin que el expresidente despejara después, durante su entrevista en TVE, quién le entregó las piezas o en qué país las recibió.

El juez investiga si el lote puede estar relacionado con un delito contra la Hacienda Pública y otro de contrabando.

Ante la posible existencia de un perjuicio fiscal, Calama invitó a la Agencia Tributaria a personarse en la pieza separada como "potencial perjudicada", una posibilidad sobre la que la AEAT ya ha trasladado a la Abogacía del Estado su criterio favorable.

Las joyas peritadas de la caja fuerte de José Luis Rodríguez Zapatero. EL ESPAÑOL

El conjunto localizado por la UDEF está formado por más de un centenar de piezas, entre ellas varios aderezos de oro con diamantes, rubíes, zafiros de Tailandia y esmeraldas naturales de Zambia.

La casa Ansorena estableció inicialmente un valor de reposición de 1,3 millones de euros.

Los inventarios oficiales consultados por EL ESPAÑOL permiten reconstruir el destino que dieron a este tipo de obsequios los tres presidentes que ocuparon La Moncloa antes y después de Zapatero.

Felipe González incorporó al patrimonio público 21 joyas; José María Aznar, cinco, y Mariano Rajoy, cuatro.

Collares, pendientes, pulseras, anillos, relojes y otros objetos fabricados con oro y piedras preciosas fueron catalogados y quedaron en manos del Estado.

Frente a esas 30 piezas, el inventario correspondiente a los ocho años de Zapatero solo recoge una joya: el reloj de sobremesa dorado y adornado con esmeraldas que recibió del rey Abdalá.

Antes de que Zapatero ofreciera su primera explicación pública, Pedro Sánchez ya había tratado de contextualizar el hallazgo de las joyas al recordar que todos los presidentes del Gobierno reciben obsequios durante el ejercicio de su cargo.

"Todos los presidentes del Gobierno hemos recibido regalos", afirmó. También sostuvo que "afortunadamente la España de 2007 no es la de 2026, ni la legislación de hoy es la de 2007".

Zapatero confirmó después en TVE que las joyas habían sido un «regalo personal, de cortesía», aunque evitó identificar al donante y no quiso revelar el país de procedencia.

Fue, sin embargo, en el año 2005 cuando José Luis Rodríguez Zapatero impulsó el Código de Buen Gobierno, introduciendo por primera vez de forma explícita que los cargos públicos no podían aceptar regalos que superaran los "usos habituales, sociales o de cortesía".

Además, en 2006 aprobó la Ley 5/2006, de 10 de abril, de regulación de los conflictos de intereses de los miembros del Gobierno y de los Altos Cargos de la Administración General del Estado.

En ella, y al margen de las obligaciones fiscales ante Hacienda, estipulaba la obligatoriedad para los altos cargos de presentar declaraciones de bienes e incrementos patrimoniales.

También recogía sanciones como la pérdida del cargo público en caso de aportar datos falsos u omitirlos, además de la inhabilitación para ser alto cargo por un periodo de entre 5 y 10 años.

Posteriormente en 2013, Mariano Rajoy aprobó la Ley 19/2013 de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno. La no aceptación de los regalos pasó de la recomendación ética a la obligación legal estricta.

Se fijaron límites económicos objetivos, se tipificaron las infracciones y se impuso la fiscalización y la entrega obligatoria de los bienes de valor al Patrimonio del Estado.

La versión de Zapatero

Zapatero ofreció este jueves su primera versión pública sobre el lote localizado en su despacho. Aseguró que las joyas fueron un "regalo personal, de cortesía, de hace muchos años", negó que existiera "afán patrimonial" y sostuvo que nunca les dio uso ni destino. No identificó, sin embargo, a la persona que se las entregó, no precisó la fecha de recepción y se negó a revelar el país del que procedían.

Sus respuestas tampoco confirmaron la versión difundida anteriormente por su entorno, que había situado el origen de las alhajas en un obsequio del rey Abdalá de Arabia Saudí durante su visita de Estado a España en 2007. Preguntado expresamente por esa posibilidad, el expresidente se limitó a señalar que no revelaría el país.

La fecha de entrega tiene una importancia que va más allá de la reconstrucción histórica del regalo. Situar el obsequio en 2007 podría afectar al análisis de la prescripción de los posibles delitos fiscales o de contrabando investigados por Calama. Zapatero deberá acreditar ahora esa procedencia dentro del procedimiento judicial.

De aquella visita diplomática, el expresidente sí declaró y catalogó una joya para su incorporación a Patrimonio Nacional: un reloj de sobremesa dorado y adornado con esmeraldas, como ya contó EL ESPAÑOL.

La única joya declarada por Zapatero e incorporada a Patrimonio Nacional. EE EE

Los inventarios oficiales de Felipe González, y José María Aznar, que precedieron a Rodríguez Zapatero, y los de Mariano Rajoy, revelan que, para ellos, los regalos institucionales siempre tuvieron un único destino: el dominio público.

También recibieron joyas, igualmente incorporadas al patrimonio de todos los españoles.

Las piedras preciosas

Felipe González recibió 375 regalos en sus 14 años de mandato que pasaron al inventario, sin que figure en registro quién lo agasajó ni tampoco el año de entrega, pues los obsequios aparecen clasificados por sus legislaturas al frente del ejecutivo.

El primer presidente socialista de la democracia española acumuló un catálogo de orfebrería de incalculable valor, en el que figuran piezas de alta joyería que expresidente no se llevó a casa al abandonar el poder.

Entre los bienes registrados destaca un espectacular collar de jade y oro ensartado (catalogado con el Nº 72).

Pero, conforme avanza el documento, aparecen las joyas que González dejó a Patrimonio Nacional en 1996. Tenía claro que, éticamente, no eran suyas

Por ejemplo, un collar y pendientes de brillantes y zafiros engarzados en oro (Nº 366); un juego de collar, pulsera, anillo y pendientes de oro, brillantes y esmeraldas (Nº 367) y un collar y reloj de oro, brillantes y cabujones de esmeraldas (Nº 368).

Hay más. Inventariado con el Nº 370 aparece un reloj de pulsera, un solitario (anillo) y pendientes de brillantes y zafiros engarzados en oro y platino y una pulsera de oro blanco, brillantes y zafiros. También aparecen tres bolsos de mano fabricados en oro de 18 quilates y brillantes, con los números 159, 371 y 372.

Como complementos de alta gama y adornos personales, aparece un estuche de lujo que contiene, entre otros objetos, un reloj de pulsera y gemelos de oro y brillantes, junto a piezas de piel de cocodrilo (Nº 365) y un reloj de pulsera de oro, brillantes y 4 rubíes , inventariado con el número 369.

Incluso figuran armas ceremoniales de lujo, como una daga en vaina labrada en oro y brillantes (Nº 155), que permanecieron en los palacios públicos como patrimonio nacional.

González, Aznar y Rajoy entregaron a Patrimonio 30 joyas con piedras preciosas como las que se quedó Zapatero

González inauguró en 1982 la etapa en la que España se consagró como país democrático, con lo que Moncloa comenzó a recibir mandatarios extranjeros y a viajar con asiduidad al exterior.

María Ángeles López de Celis trabajó durante años como funcionaria en el Gabinete de Presidencia de Gobierno con todos los presidentes de Gobierno desde la Transición a la Democracia, incluido José Luis Rodríguez Zapatero.

Detalló su experiencia con ellos y sus familias, así como de los momentos más significativos de la predemocracia y democracia españolas en su libro 'Los presidentes en zapatillas'. En 2006 recibió la Cruz de la Orden del Mérito Civil, que le fue concedida por el rey Juan Carlos I.

De Celis detalla a EL ESPAÑOL que González "recibió muchos regalos valiosos y curiosos, como un códice o una espada samurái con piedras preciosas", en representación de un país recién incorporado a la democracia que era recibido de manera jubilosa y extraordinaria, y que por ello también comenzaba a recibir a numerosos dirigentes foráneos.

Todos los regalos, hasta los de José María Aznar, estuvieron expuestos en vitrinas en el nuevo edificio del Consejo de Ministros hasta la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al Gobierno, quien ordenó depositar aquella exposición en el almacén de Moncloa.

Parte del inventario de Felipe González con las joyas cedidas a Patrimonio Nacional. EE

"A González no le llamaba nada la atención esos obsequios, ni las joyas: no les daba importancia", subraya De Celis. "Carmen Romero y él no eran nada materialistas".

Como anécdota, en mayo de 1996, y recién salido del Gobierno de España, el matrimonio González-Romero donó a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía de una obra pictórica de Joan Miró. Formaba parte de los obsequios que habían recibido desde 1982.

Se trataba de un óleo sobre cartón llamado 'Peinture' (1950), y fue un obsequio de María Dolores Miró, hija del artista. Fue valorado, en la época, por una cuantía que oscilaría entre los 45 y los 65 millones de pesetas.

Fuentes cercanas a Carmen Romero consultadas por este periódico explican que aquel regalo "les llegó de parte de la hija del pintor, quien les refirió que era un obsequio para González porque su padre lo admiraba profundamente, pese a fallecer en 1983".

Así, la hija del genio catalán les envió una carta aclarando que se trataba de un regalo personal y no institucional.

"Carmen enmarcó la carta, y el cuadro no se lo quedaron: lo donaron a la Junta de Andalucía y está expuesto en el museo de Cádiz: pusieron como única condición de que el cuadro se expusiera de manera permanente, y ahí sigue".

Otro detalle de los costosísimos regalos que recibió González y que obran en poder de Patrimonio. EE

A Felipe "le gustaba más recoger 10 kilos de tomates del huerto que instaló en los jardines de Moncloa", abunda María Ángeles López de Celis.

Había también zanahorias, pimientos, lechugas..."Lo montó con su hijo, y era feliz estando doblado al sol. Llegó un momento en el que había tanta cosecha que la donaban a comedores de beneficencia, por ejemplo".

Aznar y Rajoy

El inventario de José María Aznar sigue una línea exhaustiva de riguroso control. Entre sus obsequios más valiosos destaca un reloj de sobremesa (Ref. 11) con pie de malaquita y rematado por una corona imperial cuajada de perlitas y turquesas, regalo de la Federación Rusa.

También dejó para Patrimonio del Estado dos pares de gemelos de oro o una escultura abstracta realizada completamente en oro puro (Ref. 27), entregada por el entonces, como ahora, primer ministro israelí: Benjamín Netanyahu .

Igualmente aparece en el catálogo un broche heráldico de oro y brillantes (Ref. 67), donado por el primer ministro ruso y hasta un adorno conmemorativo del calendario solar azteca ejecutado en oro y concha de abalón por el Senado de México (Ref. 438).

Detalle del inventario de regalos de José María Aznar que forma parte de Patrimonio del Estado. EE

Cada pieza fue entregada a la Junta del Patrimonio con su correspondiente acta de recepción.

Aunque uno de los regalos más curiosos y recordados fue un pura sangre árabe llamado 'Rayo del líder', un obsequio de Muhammad Gadafi (Libia), que acabó en las instalaciones de la Guardia Civil en Valdemoro.

Durante el mandato de Mariano Rajoy, este recibió regalos tan deslumbrantes como un halcón de oro posado sobre un puño de plata (Ref. 1071), obsequio de los Emiratos Árabes Unidos.

También una medalla y cadena de oro y perlas de la Virgen (Ref. 1068) entregada por la primera dama de Panamá.

Destacan además suntuosos objetos decorativos, como un centro de mesa de nácar con cuatro palmeras de oro (Ref. 1060), cortesía de Arabia Saudí - la misma procedencia que, según los allegados, hoy asfixia a Zapatero-, y una impresionante espada de plata tallada en estuche de piel (Ref. 1466) regalada por el presidente de Argelia.

Detalle del inventario de regalos de Mariano Rajoy e incorporados a Patrimonio Nacional. EE

Las joyas, precisa María Ángeles López de Celis "provienen casi siempre de dirigentes de países del Golfo Pérsico. Son los más dados a regalar joyas porque además tienen una orfebrería espectacular".

Personal vs Institucional

Explica además una anécdota que, a su juicio, refleja bien la diferencia entre un regalo personal y un regalo institucional.

"En uno de los cumpleaños de José María Aznar, el hijo de Plácido Domingo le regaló una pista de pádel portátil. La tuvo montada hasta que dejó La Moncloa. Y cuando se fue, se la llevó, porque era un regalo de cumpleaños".

Con la llegada de la Navidad, "y desde los tiempos de Felipe, y también de Aznar", incide De Celis, al Palacio de La Moncloa llegaban "un montón de regalos: de bancos, de empresas, cajas de vino de bodegas... Un día hasta llegó un plasma, una televisión enorme. Si eran muy valiosos, se devolvían".

Los vinos "se registraban y pasaban a la bodega de Moncloa, que está muy bien abastecida, y si no, se repartían entre el personal. Una vez llegó un lote de zapatillas: se repartía todo entre residencias de ancianos, centros de día o colegios".

El caso de Rodríguez Zapatero encierra una profunda paradoja política y moral. Fue el propio líder socialista quien, en un ejercicio público de regeneración democrática, llegó al Ejecutivo prometiendo impulsar y aprobar un código ético para el desempeño de la política.

Lo aprobó en 2005. Según su círculo, lo incumplió dos años después.

No obstante, era una norma de tipo ético, aunque quedó apuntalada con la Ley de 2006 sobre conflictos de intereses de los miembros del Gobierno: el patrimonio, así como sus incrementos, debían declararse por escrito y hacerse públicos.

De Celis desliza a EL ESPAÑOL que en Presidencia de Gobierno "hay fotos de los intercambios de regalos, porque estuvimos encargados del archivo fotográfico durante muchos años. Las veíamos. Todas. Las del rey de Arabia Saudí, dando los obsequios en 2007 deben estar ahí".

En caso de que las joyas de Zapatero fuesen un regalo institucional del entonces rey de Arabia Saudí durante su visita de Estado a España, no sería el único ejemplo de presidentes de Gobierno que las hubieran recibido de manos de la Casa de Saud.

Fueron varias figuras de la política internacional de la época las que recibieron presentes similares de la Casa de Saud, como el estadounidense Barack Obama o el ecuatoriano Rafael Correa, quien recibió un conjunto de oro, diamantes y esmeraldas.

Los dos optaron por vías radicalmente opuestas: Obama donó las joyas a Archivos Nacionales, el equivalente norteamericano de Patrimonio Nacional, y Correa las subastó y dedicó los 400.000 dólares de la puja a causas benéficas.

De Celis asevera estar muy afectada por el asunto de las joyas de José Luis Rodríguez Zapatero. Porque, indica, "de alguna manera lo conozco y no entiendo nada. No sé cómo cuadra esa candidez que ha lucido tantas veces con meter en una caja fuerte esas joyas. Ni tampoco entiendo cómo ha metido a sus hijas en ese lío".

A efectos de la opinión pública "lo de las joyas es devastador. Y aunque el delito hubiera prescrito, me parece una tomadura de pelo que puede que no tenga consecuencias. Porque hay delitos que no deberían prescribir".

La entrevista despejó una cuestión: Zapatero sostiene que las joyas fueron un regalo personal recibido hace muchos años. Las demás preguntas permanecen abiertas.

Lo que no prescribirá son las fotos de las joyas de Zapatero, nítidas en la memoria colectiva.

Ahí se encuentra la diferencia entre los presidentes que entendieron que los quilates recibidos por razón al cargo pertenecían a la soberanía del Estado, y aquel que, presuntamente y según su entorno, prefirió guardar más de un millón de euros en esmeraldas y diamantes en una caja fuerte.