Mauricio, de 42 años, trabajaba como interino en el Hospital Clínico de Valencia.

Mauricio, de 42 años, trabajaba como interino en el Hospital Clínico de Valencia. EFE

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Así ocultaba el cardiólogo Mauricio su móvil para grabar en la ducha a sus compañeras de hospital

De 42 años, es interino en el Hospital Clínico de Valencia. Escondió su teléfono en el conducto de ventilación para grabar a su compañera.

No es por lo que ha pasado, cuya magnitud todavía se desconoce, sino por todo lo que puede haber pasado. El descubrimiento de Mauricio P., el cardiólogo al que pillaron grabando a una de sus compañeras en los vestuarios del Hospital Clínico de Valencia, ha desatado el revuelo, y no es para menos, entre casi todo el equipo femenino del centro. Aunque todavía quedan aspectos clave por dirimir, muchas mujeres creen que podrían haber sido grabadas por Mauricio con anterioridad. 

La madrugada del pasado domingo, Mauricio acudió a su puesto de trabajo como de costumbre. De 42 años de edad, trabaja como interino en la planta de hospitalización del centro. Esa noche le tocaba la guardia. Pasadas las 1:00 horas, el cardiólogo aprovechó que había poca gente en el centro y se coló en el vestuario de mujeres, se dirigió a la ducha, y metió su móvil en el conducto de ventilación. El dispositivo estaba grabando y a la espera de que cayera alguna víctima

Minutos después, Mauricio salió del vestuario femenino y se cruzó con la compañera que más tarde le descubriría, aunque en ese momento ella no sospechó nada ya que la entrada de los vestuarios de hombres y mujeres están cerca en el centro, ubicado en la calle Blasco Ibáñez de Valencia. Pero mientras la mujer se estaba duchando el dispositivo empezó a vibrar, lo que descubrió el pastel.

La mujer, tras ver que había un teléfono móvil y que aparentemente estaba grabando, llamó inmediatamente a las autoridades que, cuando se presentaron, descubrieron fácilmente que había sido Mauricio tras mirar los contactos del dispositivo. Él, por su parte, intentó defenderse diciendo que había sido una broma de mal gusto. Pero, paradójicamente,la Policía no se lo pudo  llevar detenido ni a declarar a comisaría en aquel momento ya que era el único cardiólogo en el centro y no se podía prescindir de él por si había algún ataque al corazón que atender. 

El descubrimiento de Mauricio ha desatado la psicosis colectiva en su lugar de trabajo. La principal preocupación ahora es que hubiera podido haberlo hecho más veces. Algunas compañeras, de hecho, han relatado que en las últimas semanas les había parecido escuchar ruidos de dispositivos electrónicos mientras se cambiaban. 

Por eso mismo, la propia plantilla femenina ha estado revisando cada rincón del vestuario donde acuden cada día a cambiarse para ver si pudiera haber otros dispositivos ocultos. Que el móvil apareciera en el conducto de ventilación pone en evidencia el esmero de Mauricio por ocultar sus acciones, y por eso no hay recoveco que ahora se quede sin inspeccionar en el vestuario del Clínico de Valencia. 

De momento no ha trascendido que se haya encontrado nada relevante. Aún así, no se descarta que, con el mismo teléfono móvil, Mauricio haya grabado a otras compañeras en momentos anteriores. El dispositivo está en posesión de las autoridades que están investigando a fondo su contenido. Incluso, aunque hubiera borrado los vídeos, es relativamente fácil recuperarlos ya que no se borran del todo de la memoria interna. 

Después de ser descubierto, el mismo domingo, Mauricio fue citado a declarar por la Policía Nacional por un presunto delito contra la intimidad. Por otro lado, la Consellería de Sanidad de la Generalitat ha abierto un expediente disciplinario y ha suspendido cautelarmente al cardiólogo. Mauricio se encuentra de momento en libertad y a la espera de que la Policía Nacional termine de investigar su teléfono móvil para que arranque la fase judicial.