La Ely de Valladolid

La Ely de Valladolid

Reportajes

La brutal muerte de la 'Ely' de Valladolid, pionera en salir del armario, a manos de un menor homófobo

  • Un adolescente de 15 años le propinó una paliza mortal en un centro comercial y después le robó el móvil. El menor se entregó en la Comisaría y permanece ingresado en el centro de menores.
  • El fallecido, muy conocido en la localidad, fue de los primeros en luchar por los derechos de los homosexuales.
  • Muere 'la Ely' tras pasar más de un mes en coma

Francisco Javier, al que apodaban la Ely, tenía 59 años, mil batallas que contar y una sonrisa por bandera. En Valladolid, lo querían. “Era el rey de la fiesta; divertido y muy buena gente”, dicen sus allegados. Pero también pionero. Fue de los primeros en la localidad en reivindicar los derechos de los homosexuales. “Él no se escondía. Lo veías en la discoteca y era rompedor”. Él fue el que se llevó los primeros ‘palos’ y los insultos. Puso su escudo para que muchos otros, después, siguieran su camino. Hasta el 12 de agosto, cuando un menor le propinó una paliza que ha acabado con su vida.

Desde aquel día, la Ely mantuvo su lucha en el Hospital Río Hortega. Allí, permaneció hasta que se quedó sin fuerzas. El menor, de 15 años, se ensañó con ella. “La pelea fue más que brutal”, reconocen desde su entorno. El joven le asestó puñetazos y patadas y la dejó tirada en el suelo. Iba vestida de mujer, pero cuando la Policía la socorrió estaba desnuda. No se sabe más de lo que sucedió en el popular centro comercial Vallsur, donde fue apaleada. El resto está por dilucidarse. Aunque, algo está claro, “le pegaron por ser homosexual”, comentan desde la Asociación ATC Rainbow.

Al día siguiente, el menor de 15 años se presentó con su madre en la Comisaría de la Policía Municipal. Desde entonces, permanece ingresado en el centro de menores Zambrana. Tras la muerte de la Ely, será investigado como presunto autor de un delito de homicidio. “No hay derecho. Basta ya de impunidad y de mirar para otro lado, es indignante que una persona como la Ely haya tenido un final así”, reconocían sus conocidos en la localidad.

LUCHADORA POR LOS DERECHOS LGTB

La Ely, a sus 55 años, nació en un mundo muy diferente. Cuando ella se declaró homosexual, no lo hacía nadie en Valladolid. “Era un símbolo de la lucha de los gais desde los años 70. Vivió los peores años y las épocas más difíciles. Era muy reivindicativo, siempre estaba dispuesto a dar guerra, en el buen sentido”, reconoce Lunara, amiga suya y presidenta de la Asociación ATC Rainbow.

“Era una persona muy conocida. A menudo, podías ver a la Ely en los bares y en las discotecas. Le gustaba divertirse, juguetear, y se vestía de mujer”, continúan. Por eso mismo, en Valladolid la querían. “Es que nunca se ha metido en ningún lío. Simplemente, ella quería que lo reconocieran y lo aceptaran como era. No era violenta y siempre tenía una sonrisa en la boca”, cuentan sus más allegados.

Al principio, tuvo “que soportar muchos cosas”. No había nadie como ella, con ese desparpajo, con ese romper con lo políticamente correcto. “Más de un día lloraría en silencio por todos esos insultos, pero siempre se le recordará con una sonrisa en la boca, tal vez para joder a los que no entendieron su forma de vida”, reconocían sus conocidos en las redes sociales.

UN 12 DE AGOSTO MALDITO

Hasta que llegó ese 12 de agosto. La Ely había acudido al centro comercial. No se sabe para qué. Nadie lo sabe. Eso es secreto de sumario. El caso es que allí se encontró con un chico de 15 años, un menor que la conocía de Valladolid. ¡Cómo no! No había nadie que no supiera de ella. Allí le propinó una paliza mortal. La dejó tirada en el suelo, desnuda, mostrando lo que era, dejando a la intemperie a Francisco Javier. 

La Ely, ese día, iba vestida de mujer. Pero el presunto autor del asesinato dejó bien claro quién era. Después, se llevó su móvil. Y al día siguiente acudió a Comisaría. Mientras, en el Hospital, todos rezaban por su vida. Este fin de semana ha muerto un símbolo, una enseña de la lucha por los derechos de los homosexuales. Y en Valladolid lloran su pérdida. No es para menos.