Secuencia de la vida de 'El Chicle' y la desaparición de Diana Quer

Secuencia de la vida de 'El Chicle' y la desaparición de Diana Quer

Reportajes

Así despistó El Chicle a la Guardia Civil 3 meses después de asesinar a Diana Quer

Meses después del asesinato de Diana, Abuín estaba ya entre los sospechosos. Cuando advirtió que le seguían en coches de incógnito, llamó a dos agentes de la Guardia Civil para tratar de desvincularse del crimen. Fue una de las primeras pistas.

"Mira, había dos o tres coches siguiéndome. El otro día era un Qashqai gris, gris tirando a negro, o algo así. Al día siguiente ya vi un Renault Laguna familiar". Tres meses después de la desaparición de Diana Quer, Enrique Abuín Gey, alias El Chicle, se puso en contacto con dos agentes de la Guardia Civil para mantener una "charla informal". Quería saber qué estaban tramando en torno a él. Sabía perfectamente por qué le seguían, y por eso se pone en contacto con ellos con el fin de despistarles. 

La frase, junto a otras, viene recogida en el sumario del caso. Había pasado un mes desde que el teléfono de Diana Quer fue encontrado en el fango de la ría de Arousa, bajo el puente de Taragoña, a pocos minutos de Rianxo, donde El Chicle tenía su casa. Según relata La Voz de Galicia, El Chicle llamó a los agentes para manifestarles la supuesta intranquilidad, el supuesto miedo que le entró y la incomprensión de lo que estaba pasando. Todo falso.

"Estaban en casa, aparcados ahí delante", advirtió. Luego cambia de tema, como para tratar de despistar. Les habla de un vecino que trafica con droga. Él los conoce bien, ya que está metido en ese turbio gremio. "Esto está plagado". El Chicle, sin embargo, dice que no se junta con ellos, que les conoce de vista. Luego se contradice a sí mismo. "Me dijo (en referencia a alguien muy cercano) si sabía de alguien que quiera material y le pregunté por qué. Tenía, tenía heroína".

No queda ahí la cosa. El Chicle, nervioso por el hecho de que los agentes le sigan, trata de desvincularse completamente de lo que ocurre en esa llamada. No sabe por qué están detrás de él, dice. Sin embargo, de algún modo, Abuín ya se está delatando a sí mismo. "Me chocó ver dos coches detrás de mí. ¿Qué pasa? No estoy metido en nada".

Aparición del teléfono móvil

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El Chicle mantuvo durante meses llamadas esporádicas con los agentes ofreciendo en todo momento su colaboración para tratar de resolver el caso. Las conversaciones que acabamos de conocer pertenecen al mes de noviembre de 2016, tres meses después la desaparición de la joven Diana. En ese momento, Abuín era ya el principal sospechoso del caso y por eso comenzaron a seguirle. Tras la aparición del teléfono de la joven, se pudo comprobar su recorrido. 

¿Por qué él? Su móvil coincidía con lo que hace Diana en todo momento excepto cuando la joven comienza el camino de regreso a casa la madrugada del 22 de agosto de 2016. Entre las 2:42 de la mañana y las 2:58, sus terminales telefónicos coinciden en el mismo lugar. Por eso se le comenzó a seguir. 

Pero había un problema. El Chicle conoce muy bien la zona, el lugar en el que nació, en el que vive y todos los detalles. El coronel Sánchez Corbí, jeffe de la Unidad Central Operativa (UCO), explicó tras la aparición del cuerpo de Diana que se toparon con una situación complicada, con "un profesional de la delincuencia, en un terreno que domina y que es difícil para nosotros. No somos gallegos y es fácil detectarnos".

El Chicle, como vemos, no tardó en percatarse del seguimiento. Así que pronto estableció contacto, preocupado por el seguimiento. En una de esas llamadas, uno de los agentes le dice que esté tranquilo, que la comarca está revolucionada y que hay mucha actividad policial debido a la desaparición de la joven Diana. El Chicle tarda poco en caer: "A ver, si me paran por el tema del caso de la tele no me preocupa, por ese rollo no me preocupo. No tengo ningún problema, ninguno, además. Por ese lado estoy bien tranquilo. Ahora, si me paran por el tema del gasoil y tal, ¡hombre! Teniendo en cuenta que la gente anda con droga".

Las llamadas habían comenzado tiempo antes de la aparición del teléfono. Cuando un mariscador de Rianxo lo encuentra entre el fango de la ría, Abuín llama a uno de los agentes y le dice lo siguiente, tratando de desvincularse de cualquier modo de aquello sin que nadie le hubiera preguntado: "Lo que me extraña es que no hubieran encontrado el teléfono antes, porque ahí abajo trabajan los furtivos y también están ahí los vigilantes. Ellos nunca me vieron trabajar en esa zona, me vieron en el río con mi tío. Pero en esa zona, abajo, no"