Aitana y su Cuarto Azul World Tour pusieron patas arriba el Coliseum de A Coruña en la noche de este miércoles. La cantante catalana regresó a la ciudad con todas las entradas agotadas y un espectáculo de más de hora y media en el que combinó las canciones de su último disco con algunos de los temas más importantes de su trayectoria.
El concierto comenzó a las 22:30 horas, ante un público que llevaba días esperando este momento. Algunas fans habían acampado junto al recinto desde el lunes para conseguir las primeras posiciones y tener a su artista favorita lo más cerca posible.
Con la dulzura que la caracteriza, Aitana apareció sobre el escenario vestida de blanco, con un diseño de pedrería y encaje y unas botas altas de cordones. Los primeros acordes de 6 de febrero marcaron el inicio de una noche en la que la cantante se mostró cercana, emocionada y completamente entregada a sus seguidores.
Después llegaron Segundo intento y Duele un montón despedirme de ti, dos canciones que trasladaron al Coliseum al universo más íntimo y vulnerable de su último trabajo. Apenas habían transcurrido unos minutos y el público ya acompañaba cada tema de principio a fin.
Un viaje a su Cuarto Azul
Uno de los momentos centrales de la noche llegó cuando Aitana se adentró en el escenario que representa ese espacio íntimo que da nombre a su disco. Allí interpretó Cuarto Azul, una canción en la que habla de la ansiedad, el insomnio, las inseguridades y la necesidad de regresar a casa para volver a encontrarse.
La puesta en escena permitió al público entrar durante unos minutos en ese refugio personal que atraviesa todo el álbum. El espectáculo no se limitó a encadenar canciones: cada bloque contó con su propia identidad, coreografías y elementos visuales cuidadosamente diseñados.
Aitana también interpretó 24 rosas, Gran Vía y Música en el cielo, manteniendo un equilibrio entre las canciones más recientes y aquellas que han acompañado a sus seguidores durante distintas etapas de su carrera.
La artista incluso encontró tiempo para retocarse el pelo sobre el escenario y sacar un pequeño ventilador. Confesó que estaba siendo el concierto en el que más calor había pasado, un comentario que volvió a despertar las risas y la complicidad de sus fans.
Del baile más sensual a uno de los momentos más emotivos
El ritmo aumentó con Los Ángeles, que abrió uno de los bloques más bailables del concierto. El Coliseum se transformó entonces en una gran pista de baile antes de dar paso a miamor, su colaboración con Rels B.
El tema, incluido en el álbum Alpha, fue uno de los lanzamientos más comentados de la cantante por su letra y sus sensuales coreografías. Lejos de perder fuerza con el paso del tiempo, sigue siendo uno de los momentos más esperados por buena parte de sus seguidores, que celebraron cada movimiento y acompañaron a Aitana durante toda la actuación.
La emoción volvió a imponerse con Vas a quedarte, mientras miles de voces cantaban junto a ella una de las canciones más queridas de sus primeros años.
Después llegó de nuevo el momento de bailar con Mon Amour y Las Babys. Durante esta última, Aitana invitó a varios seguidores a subir al escenario y compartir la coreografía con ella, cumpliendo el sueño de quienes habían esperado durante horas -e incluso días- para estar en las primeras filas.
Galicia, el Dépor y varios regalos inesperados
La cercanía de Aitana también quedó patente en sus conversaciones con el público y en los regalos que recibió durante la noche. Entre ellos apareció una figura de cartón de la cantante vestida con un traje tradicional gallego y un peculiar pulpo con su rostro.
La artista reaccionó divertida y aprovechó para elogiar la gastronomía de Galicia. "El pulpo es maravilloso y la tortilla de patatas, como en Galicia, no se hace en ninguna parte. El marisco y todo lo que tenéis es absolutamente increíble", afirmó.
Tampoco faltó otra figura de cartón en la que aparecía vestida con la camiseta del Deportivo. Aitana quiso asegurarse de que se trataba del conjunto coruñés y preguntó al público por la rivalidad con el Celta. La respuesta fue un rotundo grito desde las gradas y la pista. "Claro, un derbi de toda la vida", respondió entre risas.
La conversación futbolística le permitió recordar también la reciente victoria de España en el Mundial. "Somos campeones del mundo", celebró ante un Coliseum que volvió a estallar.
Precisamente, la selección española había convertido Superestrella en una de las canciones de sus celebraciones tras conquistar el título frente a Argentina. El tema sonó con frecuencia en el vestuario de La Roja y adquirió un significado especial durante los días previos al concierto coruñés.
La actuación de A Coruña puso fin a esta primera parte de la gira antes del descanso que la cantante realizará hasta septiembre. La elección de Galicia para despedir este tramo del tour no fue casual. "Me hacía mucha ilusión terminar aquí, en Galicia, porque siempre me habéis dado muchísimo cariño", confesó. Además, prometió anunciar más fechas en la comunidad, una declaración que recibió una de las ovaciones más sonoras de la noche.
Sus padres tampoco quisieron perderse esta cita. Ambos siguieron el concierto sentados entre los seguidores de la cantante, compartiendo con ellos una noche especialmente importante para su hija.
El último tramo comenzó con Conexión psíquica, una de las canciones más intensas y atrevidas del nuevo disco. Después llegó el momento definitivo.
Aitana cerró el concierto con Superestrella, el tema que ha terminado uniendo su gira con la celebración mundialista de la selección. Confeti, luces, coreografía y miles de voces pusieron el broche final a una noche en la que la artista demostró por qué atraviesa uno de los momentos más importantes de su carrera.
A Coruña llevaba años esperando un concierto propio de Aitana. La última vez había sido en 2021, todavía con las limitaciones de la pandemia y el público sentado. También había pasado después por el Morriña Festival, pero sus seguidores insistían en que no era lo mismo.
Este miércoles tuvieron, por fin, el espectáculo completo. Y Aitana se despidió del Coliseum como había llegado: con cercanía, energía y una sonrisa que acompañó a sus fans mucho después de apagarse las luces.
