Las bancadas de la Iglesia de la Orden Tercera de San Francisco en la Ciudad Vieja de A Coruña se llenaron este sábado de unos visitantes poco habituales. Dentro, perros y gatos, vestidos con sus mejores galas, prestaban atención a la misa. Y no, no es que las mascotas hayan decidido cambiar de rol con sus dueños de repente... Es que, como cada 17 de enero, hoy se celebra a San Antonio Abad, el patrón de los animales.
Fueron muchos los coruñeses y coruñesas que se animaron a acudir a la cita para entregar a sus mascotas a Dios. Algunos, sin embargo, tuvieron que quedarse fuera de la iglesia con sus mascotas, esperando allí a ser bendecidos con suerte y salud por el cura.
En esta sesión tan especial, los ladridos y maullidos se escuchaban por encima de las oraciones y los cánticos, pero a nadie le importó, pues hoy los protagonistas son ellos, los animales. Numerosos asistentes se apresuraron a llegar sobre las 19:30 horas para conseguir sitio en el interior de la iglesia, y a las 20:00 tuvo lugar la Santa Misa en honor al santo.
La mayoría eran perros, aunque también se vieron algunos gatos e, incluso, a un conejo, como Crispy. Su dueña, Nerea, explica a Quincemil que es la primera vez que acuden a la misa: "Me salió el año pasado en una publicación de Instagram y como el año pasado estuvo muy malito decidí venir". La joven espera que la bendición a su amigo peludo le traiga salud en 2026.
Crispy y su dueña Nerea
Entre los perros presentes en la misa se encontraba Pancho, un pastor inglés, que acude todos los años con sus dueños Almudena y Eduardo. "Nos gusta bendecirlo ya que él nos bendice todos los días del año", dice su dueña, quien también cuenta entre risas que "cuando se porta mal se llama José Francisco".
Pancho con Almudena y Eduardo
Marina y Rodrigo también acuden todos los años a bendecir a sus dos amigos peludos, Topi y Crispy: "Pedimos salud para ellos, porque son parte de nuestra familia y que nos duren lo máximo posible".
Topi y Crispy con sus dueños Marina y Rodrigo
Lo mismo ocurre con Dionisio y su dueña Paula, un perro que "cuando era pequeño tenía la patota mal y lo tenían que operar, vinimos y se le curó. Desde entonces venimos todos los años".
Dionisio con su dueña Paula
El día de hoy también fue la primera vez de Coco, un caniche, que acude con el deseo de sus dueñas Eliber y Luna de que "reciba salud y protección".
Coco con sus dueñas Eliber y Luna
Además, poco después de las 20:30 horas, se realizaron las bendiciones oportunas en el exterior del templo, donde el párroco realizó un arduo trabajo ante la larga fila de feligreses humanos y perrunos que se congregaron en el lugar y que no pudieron entrar debido al aforo al templo.
