Miga echará el cierre a una etapa el próximo 31 de diciembre. Adrián Felípez, chef y alma del restaurante coruñés, ha anunciado que traspasará el local después de varios años convirtiendo este espacio en su casa y en uno de los referentes de la gastronomía de A Coruña. Será el punto final a un proyecto especialmente personal para el cocinero, que ha estado al frente del establecimiento desde sus inicios.
La decisión responde principalmente a un motivo familiar. Felípez quiere volcarse en su papel de padre y dedicar a su hija el tiempo y la atención que considera necesarios, algo que, según explica, resulta complicado compatibilizar con la exigencia diaria que supone gestionar un restaurante como Miga. A esto se suma cierto desencanto con una escena gastronómica que considera cada vez más marcada por los discursos impostados y el artificio, frente a una cocina basada en la personalidad y la autenticidad.
"Hoy mi prioridad absoluta es mi hija y las responsabilidades de MIGA no me permiten conciliar mi vida profesional con la familiar como creo que debo hacerlo", explica el chef, que afronta esta decisión como un cambio de etapa y no como una despedida definitiva de los fogones.
Miga afronta sus últimos meses con una agenda especial
Hasta el 31 de diciembre, Miga continuará funcionando con normalidad y Adrián Felípez permanecerá personalmente al frente del restaurante. El chef quiere que estos últimos meses sirvan también como una celebración de todo lo construido durante estos años junto a clientes, trabajadores, amigos y habituales del establecimiento.
Para ello, el restaurante prepara una agenda especial de despedida que incluirá eventos temáticos, reencuentros y encuentros con personas vinculadas a la trayectoria de MIGA. También habrá espacio para recuperar algunos de los platos y recetas más icónicos de la historia del restaurante, en un recorrido gastronómico por una etapa que está a punto de terminar.
Felípez seguirá así al pie del cañón hasta el último servicio. La intención es que la despedida no sea un cierre distante, sino una celebración de la historia del establecimiento y de las personas que han formado parte de ella.
"Miga ha sido mi casa, mi vida y el lugar donde he depositado toda mi energía durante estos años", señala el cocinero, que asegura marcharse "con el orgullo de haber creado algo auténtico, algo personal" y profundamente agradecido a quienes han acompañado al proyecto.
El chef continuará ligado a la gastronomía
El traspaso de Miga no supondrá la salida de Adrián Felípez del mundo de la gastronomía. El chef continuará desarrollando diferentes proyectos, entre ellos Rosmón Burger, su propuesta especializada en hamburguesas, además de mantener su actividad como consultor y asesor gastronómico.
También seguirá participando en eventos y experiencias culinarias singulares y trabajando como chef privado, formatos que le permitirán continuar vinculado a la cocina desde una perspectiva diferente y con mayor capacidad para organizar sus tiempos.
"Seguiré creando gastronomía desde otros formatos", apunta Felípez, que afronta los próximos meses con la intención de despedir Miga "por todo lo alto". Hasta entonces, las puertas del restaurante permanecerán abiertas para quienes quieran disfrutar de sus últimos meses y recuperar alrededor de una mesa algunos de los recuerdos que han marcado su historia en la cocina coruñesa.
