Julio suele marcar el inicio de la temporada fuerte para la hostelería de A Coruña. El verano, las vacaciones y la llegada de visitantes convierten tradicionalmente este mes en uno de los mejores del año para bares y restaurantes. Sin embargo, el balance de este 2026 está lejos de las expectativas.
Aunque las calles han estado llenas y la agenda de ocio ha sido una de las más intensas que se recuerdan, buena parte del sector coincide en que la actividad ha sido inferior a la de otros veranos. El Mundial de fútbol fue una excepción. Los establecimientos que retransmitieron los partidos o los situados en las inmediaciones de la plaza de María Pita, donde se instaló una pantalla gigante, vivieron jornadas de gran afluencia. Sin embargo, ese impulso no llegó a todos por igual.
El presidente de la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería de A Coruña, Héctor Cañete, asegura que, a falta de cerrar definitivamente los datos, las sensaciones son claras. "El mes de julio ha sido más flojo que otros años, exceptuando los días del Mundial. Los locales que contaban con pantallas y los que estaban en los alrededores de María Pita trabajaron bien, pero para el resto ha sido un mes más flojo", resume.
Para Álvaro Victoriano, chef y CEO del Grupo Peculiar y presidente de Cociña Coruña, el problema no es la falta de visitantes, sino cómo ha cambiado el verano en la ciudad. "Existe una bajada salvaje, pero además, A Coruña tiene muchísima oferta para el público. Tenemos grandes conciertos, grandes festivales y desde junio empiezan PortAmérica, O Son do Camiño y muchos más. Hay gente en la ciudad, pero la hostelería pasa cada vez más a un segundo plano", afirma.
Victoriano considera que el perfil del visitante también ha cambiado. "Nuestro cliente habitual se marcha desde junio hasta octubre a segundas residencias en Sada, Mera o los alrededores y deja de consumir aquí. Y el turista que viene tiene actividades en muchos sitios: The Champions Burger, festivales, eventos gastronómicos… Hay demasiada oferta, no solo de restauración", explica.
A ello suma otro factor que, a su juicio, está modificando los hábitos de consumo. "También influye el auge de los pisos turísticos. Mucha gente alquila un apartamento y acaba cenando allí en lugar de salir a un restaurante. La ciudad está mutando muchísimo y la bajada de clientes también la achaco a ese exceso de oferta", sostiene.
Menos clientes, pero un gasto ligeramente mayor
La sensación también se repite en negocios concretos. Es el caso del restaurante Atípico, situado en la calle Oliva. Su chef, Miguel Vázquez, asegura que julio ha sido uno de los peores que recuerda. "Por cifras, el año pasado atendimos alrededor de 900 comensales en julio y este año hemos estado en unos 400, menos de la mitad", explica.
Pese a ello, la caída en la facturación no ha sido tan acusada. “Hemos facturado algo más de la mitad que el año pasado, lo que significa que vino menos gente, pero gastó un poco más”, señala.
En su opinión, el problema no está relacionado con la programación cultural. "Los eventos son prácticamente los mismos todos los años. Creo que la gente tiene cierto miedo a una posible crisis económica. Sale menos o, si sale, controla mucho más el gasto", afirma.
Vázquez también pone el foco en el turismo de cruceros, uno de los grandes reclamos de la ciudad. "A Coruña presume de los cruceristas que llegan, pero la realidad es que muy pocos se sientan a comer en los restaurantes. Muchos vienen con todo incluido y el dinero que gastan acaba, en muchos casos, en supermercados", lamenta.
El chef resume el sentir de buena parte del sector con una frase contundente: "Para mí junio fue incluso peor, pero julio ha sido nefasto. El verano hostelero todavía no ha empezado y, si todo depende solo de agosto, vamos mal".
Una percepción que también llega a la distribución
La sensación de desaceleración no solo se percibe en bares y restaurantes. También quienes abastecen diariamente al sector aseguran haber notado una menor actividad durante las últimas semanas.
Es el caso de Ernesto Simón, distribuidor de BQS Vinos Singulares, que explica que, por el volumen de pedidos y de facturación que manejan con los establecimientos, este verano no está siendo uno de los mejores para la hostelería coruñesa.
Con agosto recién comenzado, el sector deposita ahora buena parte de sus expectativas en el mes tradicionalmente más fuerte del verano. Muchos negocios confían en que la llegada de turistas y las vacaciones permitan revertir un julio que, pese al ambiente en las calles, ha dejado un sabor agridulce entre los hosteleros.
