El chocolate puede ser mucho más que un dulce. Esa es la idea con la que nació Salvaje, una nueva marca impulsada por Nacho Rivera y Naty Gomes de Jesús que convierte cada tableta en una herramienta para financiar proyectos de conservación de especies amenazadas.
El proyecto, cuyo chocolate se elabora de forma artesanal en A Coruña, combina cacao de origen sostenible y trazable con un compromiso ambiental que va más allá del propio producto. Parte de los beneficios obtenidos con cada venta se destinan a iniciativas de recuperación de animales en peligro de extinción en distintos puntos del planeta.
"Queríamos demostrar que se puede crear una marca económicamente rentable haciendo las cosas bien en toda la cadena de valor", explica Naty Gomes.
Un chocolate para proteger la biodiversidad
La marca trabaja exclusivamente con cacao procedente de sistemas agroforestales, un modelo de cultivo que mantiene el bosque vivo y evita la deforestación, una de las principales amenazas para la biodiversidad en los países productores.
Frente al monocultibo intensivo, Salvaje apuesta por explotaciones donde el cacao crece integrado en el ecosistema y cuya trazabilidad permite conocer el origen exacto de cada grano y las condiciones en las que ha sido producido.
Para sus fundadores, la coherencia era una condición imprescindible. "No tendría sentido donar beneficios para proteger jaguares si el cacao con el que elaboramos nuestras tabletas estuviera contribuyendo a destruir su hábitat", señala Gomes.
Además del impacto ambiental, la iniciativa también pretende sensibilizar al consumidor sobre las consecuencias del cultivo industrial del cacao y mostrar de forma transparente el destino de los fondos recaudados.
El primer proyecto: liberar a un jaguar en Perú
Actualmente, Salvaje financia el proceso de reintroducción de Amaru, un jaguar rescatado cuando era una cría tras la muerte de su madre por el tráfico ilegal de fauna. El animal se encuentra en Hoja Nueva, un centro de rewilding de felinos situados en Perú y considerado uno de los proyectos más innovadores en este ámbito.
Los fundadores de Salvaje viajaron personalmente para conocer el trabajo del equipo y documentar el impacto de la iniciativa. "Queremos que quien compre una tableta pueda ver exactamente a qué proyecto está ayudando y cuál es el impacto real de su compra", explica Gomes.
La empresa prepara un cortometraje sobre el proceso de recuperación de Amaru y el trabajo desarrollado por Hoja Nueva, cuya publicación está prevista para después del verano.
Proceso de reintroducción de Amaru, un jaguar rescatado cuando era una cría
Cuatro sabores con sello artesanal
La marca debutó con cuatro variedades de chocolate elaboradas íntegramente en A Coruña mediante un proceso artesanal que incluye el tostado y el tratamiento del grano.
A las versiones de chocolate con leche y chocolate negro 70% se suman dos propuestas más innovadoras: una tableta de chocolate con leche y caramelo salado y otra de chocolate blanco tostado, también con caramelo, que se ha convertido en la gran sorpresa entre los consumidores. "Mucha gente nos dice que no le gusta el chocolate blanco y que con este le ha cambiado la opinión", comenta Gomes.
Una tableta de chocolate con leche y caramelo de Salvaje.jpeg
Un lanzamiento que ha superado las expectativas
Aunque eligieron el inicio del verano -una de las épocas con menor consumo de chocolate- para presentar la marca, la acogida superó todas las previsiones. En apenas dos semanas vendieron cerca de un millar de tabletas y agotaron gran parte del stock inicial.
"Nos sorprendió muchísimo. Pensábamos que sería un lanzamiento tranquilo para aprender poco a poco, pero la respuesta fue espectacular", reconoce la cofundadora.
Actualmente, Salvaje está presente en una quincena de puntos de venta entre Galicia y Madrid, principalmente tiendas gourmet, cafeterías y comercios especializados, y prevé ampliar su distribución durante los próximos meses.
Entre los próximos objetivos figura reforzar la presencia en nuevos establecimientos, desarrollar líneas personalizadas para empresas, bodas y eventos, y preparar la campaña navideña. La marca tampoco descarta ampliar la colección de sabores antes de final de año.
Más allá de vender chocolate, los impulsores de Salvaje aspiran a construir una comunidad comprometida con la conservación de la fauna.
"Queremos demostrar que emprender también puede servir para generar un impacto positivo y que los consumidores puedan formar parte de ese cambio con un gesto tan cotidiano como comprar una tableta de chocolate", concluye Gomes.
