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El cielo de A Coruña volvió a llenarse de luz, color y pólvora este viernes. Casi 110.000 personas disfrutaron de la Batalla Naval, según los datos facilitados por el área de Seguridad Ciudadana, convirtiendo una vez más esta cita en uno de los acontecimientos más multitudinarios de las Fiestas de María Pita.

El público se concentró principalmente en el entorno de las playas de Orzán y Riazor y en diferentes puntos del paseo marítimo para seguir uno de los espectáculos más esperados de cada verano en la ciudad.

La Batalla Naval comenzó a las 23:30 horas y durante veinte minutos convirtió el litoral coruñés en el escenario de una particular batalla pirotécnica. Más de 12.000 artificios recrearon simbólicamente la resistencia y posterior victoria de la ciudad frente al asedio de las tropas inglesas comandadas por Francis Drake en 1589.

Como marca la tradición, la batalla se desarrolló desde dos frentes. Por un lado, el entorno de As Esclavas, que representó la defensa coruñesa y concentró la mayor intensidad del espectáculo. Al otro, la Finca dos Mariño, en la zona del Matadero.

Más de 12.000 artificios sobre el cielo coruñés

Detrás de la Batalla Naval de este año estuvo Pirotecnia Rocha-Areas, una empresa familiar con décadas de experiencia en esta cita y que se ha encargado de su desarrollo de manera prácticamente continuada a lo largo de los años. Su última participación había sido en 2023.

Para esta edición se prepararon 57 conjuntos pirotécnicos, 2.594 órdenes de disparo y cerca de 852 kilos de materia reglamentada, en un montaje que combinó fuegos aéreos y acuáticos con composiciones terrestres y efectos digitales sincronizados.

Precisamente estos últimos fueron una de las novedades de la noche. Los efectos digitales permitieron dibujar a baja altura diferentes figuras y movimientos que recordaban, entre otros elementos, a olas o pavos reales. El montaje incluyó además dos efectos digitales de grandes dimensiones.

El público pudo contemplar también caras, corazones, palmeras, crisantemos, crossettes, dalias y lentejas luminosas, junto con fuegos acuáticos y efectos terrestres creados mediante volcanes, candelas y diferentes estructuras de luz.

Una batalla contada con pólvora

La Batalla Naval no se limita a una sucesión de fuegos artificiales. La estructura del espectáculo está concebida para recrear el enfrentamiento entre las tropas inglesas y la resistencia coruñesa, haciendo que el ritmo y la intensidad de los disparos evolucionen a medida que avanza la representación.

Por este motivo, As Esclavas, como símbolo de la defensa de A Coruña, volvió a asumir un especial protagonismo durante los momentos de mayor intensidad.

Pirotecnia Rocha-Areas había diseñado un final especialmente potente, aunque sin concentrar toda la fuerza en una única apoteosis. La recta final estuvo formada por varios conjuntos de gran intensidad, combinando fuegos disparados a diferentes alturas para reforzar la sensación de estar contemplando una batalla.

Una explosión final de luz y pólvora puso el broche a una de las noches más tradicionales del agosto coruñés.