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No hace falta irse demasiado lejos de A Coruña para sentir que se está de vacaciones. A pocos kilómetros de la ciudad se esconden cascadas, bosques, miradores sobre el Atlántico, senderos junto a los ríos y rincones curiosos que permiten improvisar una escapada incluso sin disponer de más de una tarde.

También hay quien prefiere guardar sus vacaciones para otra época del año y pasa buena parte del verano en A Coruña. Para ellos -y para quienes estén visitando la ciudad durante estos meses-, todavía quedan planes antes de despedir agosto.

Seleccionamos cinco lugares situados a menos de una hora en coche de A Coruña que permiten cambiar de escenario sin hacer un gran desplazamiento. Algunos son perfectos para caminar, otros para llevar algo de comer y pasar varias horas en plena naturaleza y también los hay pensados simplemente para disfrutar de unas buenas vistas al caer la tarde.

Fervenza de Belelle (Neda)

Fervenza do Río Belelle, en Neda Quincemil

A unos 45 minutos en coche de A Coruña se encuentra una de las cascadas más espectaculares de la provincia. La Fervenza de Belelle está situada en Neda y recibe las aguas del río que le da nombre, nacido en el entorno de las Fragas do Eume.

Una de las formas de aproximarse es hacerlo desde el entorno del Pazo de Isabel II. Desde allí parte un recorrido de alrededor de dos kilómetros hasta la cascada, sencillo y prácticamente llano, con buena parte del camino asfaltado.

Refugio de Verdes (Coristanco)

Refugio de Verdes Concello de Coristanco

Agua, molinos y vegetación convierten al Refugio de Verdes, a unos 38 minutos de A Coruña, en uno de los rincones más singulares de Bergantiños.

El espacio se encuentra en la parroquia de Verdes, en Coristanco, junto al río Anllóns. A su paso por este punto, el cauce se divide en diferentes ramales y crea pequeños islotes comunicados mediante senderos y puentes de madera.

El recorrido permite caminar junto al agua entre vegetación de ribera y descubrir parte del patrimonio etnográfico de la zona. En el entorno se conservan más de una docena de molinos, algunos rehabilitados, además de restos de antiguas construcciones vinculadas al aprovechamiento del río.

Es uno de esos lugares en los que el propio sonido del agua acompaña prácticamente todo el paseo y una alternativa cercana para pasar unas horas rodeado de naturaleza.

Área Natural de Chelo (Coirós)

Área recreativa de Chelo Quincemil

Todavía más cerca se encuentra Chelo, a unos 30 kilómetros de A Coruña y muy próximo a Betanzos. El área natural se extiende junto al río Mandeo, entre los municipios de Coirós y Paderne.

El entorno forma parte de un espacio protegido integrado en la Reserva de la Biosfera y la Red Natura 2000 y combina naturaleza con opciones para pasar buena parte del día.

Cuenta con senderos junto al Mandeo, zonas de merendero y un centro de interpretación, por lo que es especialmente interesante para quienes buscan una escapada tranquila sin necesidad de afrontar una ruta complicada.

El Monumento al Voyeur (Arteixo)

Imagen de archivo de la escultura @chicheriescultor

A apenas 18 minutos de A Coruña encontramos probablemente el lugar más peculiar de esta selección.

Entre las playas de Sabón y Repibelo, en Arteixo, aparece el conocido como Monumento al Voyeur, una enorme estructura con forma de catalejo orientada hacia el océano.

La escultura juega precisamente con la figura del mirón y con el carácter íntimo que históricamente tuvieron algunas de las playas del entorno. Hoy se ha convertido en una de las curiosidades que pueden encontrarse recorriendo esta parte del litoral de Arteixo.

Mirador de A Bailadora (Ares)

A Bailadora, Ares turismo.gal

Para disfrutar de una panorámica completamente diferente hay que dirigirse hacia la comarca de Ferrol. A unos 46 minutos de A Coruña, el Montefaro de Ares alcanza los 266 metros de altitud en el entorno del mirador de A Bailadora.

Desde este punto se obtiene una amplia perspectiva de la ría de Ferrol, con Mugardos en primer término y Ferrol al fondo. También pueden distinguirse el Arsenal, los astilleros y la estrecha entrada marítima de la ría.

Las vistas explican además por qué este enclave tuvo tanta importancia estratégica. A ambos lados de la entrada se encuentran los castillos de San Felipe y A Palma, mientras que en el propio Montefaro permanecen las antiguas baterías militares de A Bailadora.

El entorno conserva túneles y otras dependencias relacionadas con el antiguo sistema defensivo, por lo que la escapada combina paisaje, patrimonio militar e historia en un mismo punto.