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Con la llegada de cada verano, las islas españolas vuelven a ocupar un lugar privilegiado entre los destinos favoritos de los viajeros. Los gallegos lo sabemos bien, ya que podemos presumir de poseer en nuestro territorio algunas de las más espectaculares del mundo - Cíes, Ons, Sálvora, Cortegada... - que atraen cada verano a miles de visitantes. Pero para quienes quieran ampliar el mapa de sus escapadas estivales, este verano existen numerosas conexiones directas desde Galicia hacia otros grandes destinos insulares de España.

Desde las calas mediterráneas de Baleares hasta los paisajes volcánicos de Canarias, el verano se abre paso entre aguas turquesa, arenas claras y destinos muy distintos entre sí, pero igual de apetecibles.

Ibiza: calas, pueblos blancos y fiesta

Dalt Vila de Ibiza. Cedida

Ibiza lleva años demostrando que además de ser uno de los grandes destinos europeos para el ocio nocturno, también ofrece impresionantes calas de aguas cristalinas, pueblos blancos llenos de encanto, mercadillos hippies, rutas de senderismo y algunos de los atardeceres más espectaculares del Mediterráneo.

Quienes buscan tranquilidad pueden encontrarla en rincones como Cala d'Hort, Portinatx o Es Cubells, mientras que los amantes de la gastronomía disfrutarán de una oferta cada vez más cuidada basada en el producto local y el pescado fresco. Además, su tamaño permite recorrer buena parte de la isla en pocos días, combinando descanso, cultura y naturaleza.

Palma de Mallorca: una isla para todos los gustos

Vista iluminada de Palma por la noche. Shutterstock.

Mallorca es uno de esos destinos capaces de conquistar a perfiles de viajeros muy diferentes. Su capital, Palma, cautiva con una de las catedrales más impresionantes de Europa, un casco histórico lleno de vida y una animada oferta gastronómica y cultural. Pero la isla va mucho más allá de la ciudad.

La Serra de Tramuntana, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO, alberga algunos de los pueblos más bonitos del Mediterráneo, como Valldemossa, Deià o Sóller. A ello se suman calas de aguas turquesas, rutas de senderismo y una amplia oferta de ocio que convierte a Mallorca en una apuesta segura para unas vacaciones completas.

Igual que a Ibiza, a Mallorca se llega en vuelo directo en bastante menos de dos horas, haciendo de ambas opciones el destino perfecto para una escapada de fin de semana.

Lanzarote: la belleza de los paisajes volcánicos

La carretera que lleva al parque Timanfaya, en Lanzarote. Shutterstock.

Pocas islas ofrecen una personalidad tan marcada como Lanzarote. Su origen volcánico ha dado forma a un paisaje único que parece de otro mundo, donde los tonos negros de la lava contrastan con el azul intenso del Atlántico y el blanco característico de sus pueblos.

El Parque Nacional de Timanfaya es uno de sus grandes iconos, pero la isla guarda muchos más atractivos: playas rodeadas de naturaleza como Papagayo, espacios creados por César Manrique como los Jameos del Agua o el Mirador del Río, y una creciente oferta enoturística vinculada a los sorprendentes viñedos de La Geria.

Gran Canaria: un continente en miniatura

Playa de Amadores, en Gran Canaria. Shutterstock.

Gran Canaria es conocida por la enorme diversidad de paisajes que concentra en apenas unos kilómetros. Quien la visita puede pasar de una playa de arena dorada a un entorno montañoso en cuestión de minutos, descubriendo una isla tan variada como sorprendente.

Las famosas dunas de Maspalomas son una de sus imágenes más reconocibles, pero también destacan lugares como el Roque Nublo, los pueblos tradicionales del interior o la capital, Las Palmas de Gran Canaria, que combina patrimonio histórico, vida urbana y una excelente oferta gastronómica.

Tenerife: el océano a los pies del Teide

Vistas hacia el volcán del Teide. Shutterstock.

Tenerife es la mayor de las Islas Canarias y una de las más completas para un viaje en pareja, en familia o incluso en solitario. Su gran protagonista es el Teide, el pico más alto de España, que domina un paisaje volcánico espectacular reconocido internacionalmente.

Pero la isla también ofrece playas para todos los gustos, pueblos llenos de historia como La Orotava o Garachico y ciudades con un importante patrimonio cultural como San Cristóbal de La Laguna. Además, su clima suave durante todo el año permite disfrutar de actividades al aire libre prácticamente en cualquier época.

Fuerteventura: la isla más salvaje

Pueblo costero de El Cotillo, en Fuerteventura. Shutterstock.

Fuerteventura es sinónimo de playas infinitas. Considerada por muchos como uno de los mejores destinos de sol y playa de Europa, la isla destaca por sus grandes extensiones de arena clara y aguas turquesas que recuerdan a destinos mucho más lejanos.

Espacios como Corralejo, Cofete o Sotavento se han convertido en auténticos referentes para quienes buscan tranquilidad, paisajes espectaculares o deportes acuáticos como el surf, el windsurf o el kitesurf. Su ambiente relajado y la sensación de amplitud que ofrecen sus paisajes son algunos de sus mayores atractivos.

Gracias a las conexiones directas de verano desde Galicia, es posible llegar a las cuatro islas canarias mencionadas anteriormente con vuelos directos que no superan las tres horas de trayecto, lo que convierte a este archipiélago en una opción especialmente atractiva para escapadas tanto de media como de larga estancia. En apenas un salto aéreo se pasa a un Atlántico más sureño, donde la lava, el viento y el océano dibujan un paisaje muy distinto al gallego.