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En A Coruña el mar es parte imprescindible de su vida, su día a día y de su historia. Sin embargo, una de sus iglesias más reconocibles, la Colegiata de Santa María, no es del Mar, sino del Campo. Un nombre llamativo que esconde el propio pasado de la ciudad.

La iglesia data de en torno al año 1150, cuando comenzó su construcción.

En este momento, explica Fran Pena, guía turístico de la ciudad, A Coruña era mucho más pequeña incluso que el actual barrio de la Ciudad Vieja. Así, la ubicación escogida para este edificio eclesiástico se situaba fuera de la primera muralla.

"Estaba básicamente en el campo", resume el guía, señalando que la iglesia se erigió antes del año oficial de fundación de la ciudad. Este tuvo lugar medio siglo después, en 1208, cuando el rey Alfonso IV le da la Carta Magna a la ciudad.

"La ciudad ya existía porque había un asentamiento desde hacía mucho tiempo, así que ese momento se solo se considera de fundación", apunta.

Antes de este momento trascendental para la historia coruñesa, la ciudad en el siglo XII "llevaba mucho tiempo de capa caída. Su puerto tenía una situación estratégica, porque lo ha sido siempre, pero desde que se van los romanos la ciudad decae hasta 1208, cuando Alfonso IV rey de León y de Galicia le da los privilegios a la ciudad".

Con estos privilegios, ya en el siglo XIII, "la ciudad se multiplica" y se crea una nueva muralla, en la zona del hospital militar y de la cual todavía quedan algunos restos hoy en día. Con esta edificación, la iglesia queda ya dentro de los límites de la urbe.

Lo que queda de la original

Más de 800 años después, ¿cuánto de lo que vemos de la iglesia es original?

Pena explica que hoy en día no se conservan muchos elementos.

"En 1150 era una iglesia de una sola nave, pero en los siglos XIII y XIV, con la ciudad haciéndose más importante, pasa a tener tres naves. Ya en el siglo XV se añade la torre del campanario que todavía tenemos hoy y en el siglo XIX hay una remodelación bastante potente que realiza juan de Ciórroga, que es quien diseña María Pita. Lo que hacen es desmontar la fachada original, se alarga la iglesia hacia adelante, y se vuelve a montar la fachada, pero lo que se respeta es el rosetón, con un pórtico románico, y la portada. Integran todo en un lienzo de pared románica", apunta.

Dentro, se ven unas columnas inclinadas hacia la izquierda, lo que da lugar a algunas teorías.

El guía comenta que "se dice que están inclinadas por la inclinación de la cabeza de Cristo crucificado, pero en realidad casi siempre se debe a problemas estructurales".

Además, dentro de la iglesia, se conservan dos "joyas escultóricas, esculpidas y policromadas" que representan a la Virgen María.

"Originalmente estaban en las jambas del exterior, como pasa en Santiago con el Pórtico da Gloria", comenta Pena, subrayando que "están consideradas unas de las mejores muestras de la escultura gótica de Galicia".

¿Y por qué es Colegiata?

El nombre de Colegiata se le puso ya en el siglo XV.

Fran Pena cuenta que "una colegiata lo que hace es ejercer de catedral en una ciudad en la que no hay catedral".

Por eso, en una ciudad en la que "no mandó directamente la iglesia, ni con obispo ni arzobispo, ni un noble" y que siempre fue "una ciudad de realengo, la colegiata sirvió de catedral".