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Uno de los emblemas del Camino de Santiago es la Compostela, la credencial que acredita que el peregrino ha completado su viaje con sellos en cada etapa. Sin embargo, existe una ruta que parte de A Coruña y en la que solamente los coruñeses pueden recibir este reconocimiento.

Se trata del Camino Inglés, una ruta con orígenes en la Edad Media y que comienza en el corazón de la Ciudad Vieja coruñesa, junto a su iglesia de Santiago, a tan solo unos metros del puerto.

Este es el punto de partida de este trayecto y también uno de los lugares donde sellar el documento.

La ruta que une las dos ciudades consta de unos 73 kilómetros, algo por debajo del mínimo de 100 kilómetros a pie o a caballo que se deben recorrer para obtener la Compostela. La distancia también está por debajo de los 200 kilómetros en bicicleta o las 100 millas náuticas navegadas más el camino a pie desde O Monte do Gozo.

Una norma muy actual para una ruta medieval

El origen de la ruta coruñesa es medieval.

Entre los siglos XIII —con la fundación de la ciudad en 1208— y XVII, el puerto coruñés fue el principal destino de los peregrinos del norte de Europa que querían llegar hasta Santiago.

Como indica el investigador Manuel F. Rodríguez en La ciudad de A Coruña como puerto de referencia en Galicia para los peregrinos a Santiago de Compostela, la mayor afluencia procedía de Inglaterra, de ahí el nombre de Camino Inglés.

El lugar elegido para acercarse a Santiago tampoco era casual.

En época medieval, A Coruña era "una ciudad de realengo con un puerto dinámico, con los servicios esenciales y, de acuerdo con estas condiciones, el más próximo y abrigado entre los distintos puertos de partida y Santiago de Compostela".

Desde aquí, los peregrinos tenían por delante un par de días de viaje, en un trayecto muy similar al actual.

Antes, O Burgo con su iglesia de Santiago el Mayor, era el puerto de referencia para peregrinos, un rol que no tardaría en adquirir el enclave coruñés en O Parrote.

En aquella época se organizaban viajes en barco especialmente para peregrinos, lo que fomentó una llegada masiva de estos a A Coruña.

Andrew Boorde, peregrino británico que concluyó el Camino en 1532, dejaría después por escrito que "ir a Santiago por mar no cuesta trabajo, pero por tierra es el viaje más penoso que puede hacer un inglés".

De todas formas, el viaje por mar no estaba exento de peligros.

Rodríguez recoge en su trabajo que los peregrinos se enfrentaban, además de a las complicaciones del mar, a ataques de piratas o a enfermedades.

La travesía duraba unos cinco o seis días en la ida y unos seis o siete para regresar a Inglaterra. En tierra, los peregrinos caminaban entre tres y cuatro días para ir y volver de Santiago. Por tierra, el Camino podía extenderse durante meses.

Por eso, durante siglos, el Camino Inglés fue de referencia. Pero todo cambió en el siglo XVI.

La reforma protestante hizo decaer la peregrinación procedente de estos países, llegando prácticamente a desaparecer. El ataque inglés comandado por Francis Drake en 1589 y del que la ciudadanía coruñesa se defendió con uñas y dientes hasta vencer marcó el fin de esta ruta.

Para su renacer habría que esperar cuatro siglos, hasta los años 90 del siglo XX.

Unas décadas después, Rodríguez elaboró precisamente un informe con esta documentación para apoyar el hecho de que la ruta de A Coruña fuera válida para la obtención de la Compostela.

Finalmente, el Cabildo de la Catedral de Santiago, organismo que concede este certificado, aprobó el 21 de diciembre del 2016, hace solamente una década, la concesión de la Compostela desde el puerto coruñés, eso sí, con unos condicionantes.

Alternativas

Pero, ¿si no se reside en A Coruña, hay alguna manera de conseguir la Compostela en el Camino Inglés? La respuesta es sí, aunque con matices.

Quienes quieran llegar a Santiago partiendo de A Coruña y también llevarse la Compostela deberán sumar unos kilómetros a la ruta inglesa.

La norma establece que estos peregrinos deberán realizar previamente parte del Camino en su país o lugar de origen y sumar este trayecto a los más de 70 kilómetros que separan la urbe coruñesa y la compostelana.

Así, solamente los ciudadanos europeos optan a esta forma de completar sus sellos y, al terminar el Camino, obtener la ansiada Compostela.