De la misma forma en la que la Torre de Hércules que vemos por fuera no es la original romana, para encontrar la casa más antigua todavía en pie de la ciudad hay que mirar más allá de su fachada. El número 6 de la calle Damas, una de las vías más importantes de la Ciudad Vieja, ostenta este título con unos orígenes vinculados al siglo XIII pese a que su exterior ha sido reformado en los últimos años.
Dolores Barral, profesora de Historia del Arte en la Universidade de Santiago y experta en medievalismo, explica las dificultades para datar el origen de este inmueble.
"Non temos unha data exacta, pero o emblema que ten é moi medieval, coma se fose un selo de autenticidade", comienza detallando la historiadora antes de matizar que "non podemos afirmar de que século é. Hai unha parte de historia e outra de lenda".
Dice la tradición que la calle Damas recibe este nombre por las hijas del rey Alfonso IX, quien le dio a la ciudad su carta de población y la hizo "cidade de realengo".
Detalle del emblema en el número 6 de la calle Damas.
Por otra parte, "a heráldica que presenta a casa da rúa Damas é do século XIV ou XV. É a única tan antiga que hai nun edificio", apunta.
Así, se sobreentiende que este solar estaba ya ocupado en la Edad Media, en una de las principales calles de esa ciudad medieval y con menciones sí documentadas desde el siglo XIV, por lo que su origen es probablemente anterior a esta época.
"Se neste século existe e é unha das principais rúas, non tivo tempo de resignificarse", resume la historiadora.
Reforma reciente
Paseando por esta calle hoy en día se ve una fachada de piedra de aspecto antiguo pero evidentemente reciente.
Pese a sus orígenes medievales, este edificio fue reformado en el año 2002, según los datos del catastro.
Fernando Agrasar, arquitecto y doctor por la Universidade da Coruña, subraya que "el aspecto del edificio está muy modificado. El medieval no era así, ni siquiera parecido".
En la Edad Media la Torre de Hércules se convirtió en una cantera improvisada para construir los muros de piedra que sostendrían las vigas de las casas erigidas en aquella época.
"Los bloques ya estaban cortados y colocados en la Torre. Solo había que tumbarlos y llevarlos para allá", continúa el arquitecto sobre unas construcciones que hacia el siglo XIII eran habitualmente de madera, tanto las vigas como los forjados y las cubiertas, así como las fachadas.
Agrasar sostiene que "lo que sí era de piedra eran los muros medianeros, porque era la única estructura que sostenía el edificio y eran un elemento eficaz contra los incendios".
Volviendo al número 6, "probablemente los sillares de los muros sean originales y sean interesantes desde un punto de vista arqueológico, pero lo que vemos de la casa, tanto su altura como su volumen como la configuración de la fachada, es de tiempos muy diferentes", indica.
Así era la A Coruña medieval
La ciudad medieval de A Coruña se encontraba perimetrada por una muralla —con el mismo ancho que la muralla romana de Lugo y con unos restos visibles en el muro del jardín de San Carlos—, que discurría entre las puertas de acceso: las de Aires, Real y Parrote.
Esta frontera tenía también "un sentido fiscal. Todo aquel que entraba de fóra tiña que pagar uns impostos", indica la historiadora.
A finales de la Edad Media, A Coruña fue una ciudad que creció considerablemente en población hacia la zona conocida como la Pescadería, fuera de los límites de la ciudad medieval.
Detalle de la fachada del número 6 de la calle Damas.
"Neses 200 anos, a cidade crece moitísimo en relación cun porto de abastecemento, de mercadoría, de peregrinos e demais. Era un lugar moi movido", señala Barral, subrayando que el puerto herculino "era un dos portos do Atlántico máis importantes".
En ese contexto, la actividad se concentraba en la Pescadería, donde se empezaron a construir casas de mejor calidad que las de la actual Ciudad Vieja, atosigada por el incremento poblacional. "É como Matogrande" ejemplifica la experta sobre una zona "onde a xente vaise vivir porque había onde construir, con cartos podían facelo como querían e non tributaban. Por iso a finais do século XV inclúese o arrabal dentro da cidade".
Dentro de las murallas, se desarrollaban las actividades vinculadas al mercado, situado más o menos en la actual plaza de la Constitución, detrás de la iglesia de Santiago.
Mientras que los mercaderes iban hacia la ciudad "nueva", dentro de la "vieja" vivían los representantes del Concello y de la realeza, dos poderes que mantenían un pulso por el control de la ciudad. Algunos de sus vecinos eran los trabajadores de oficios como herreros, plateros o zapateros, notarios o procuradores y quienes trabajaban en la Casa de la Moneda, ubicada en un lateral de la actual iglesia de Santo Domingo.
También vivirían aquí los mareantes, un gremio dedicado a las labores relativas al puerto que trabajarían en la Pescadería y que tenían su sede en la iglesia de San Andrés. Los marineros, por su trabajo, vivían en el puerto, una ubicación más barata.
Dentro de las murallas también se encontraban los soldados, quienes habitaban en la fortaleza, más o menos en el actual jardín de San Carlos.
En el número 6 de la calle Damas resulta imposible saber quien habitaba, aunque Barral aventura que se podría tratar "dalgún xurado ou persoa importante do Concello".
"Se fas unha radiografía de quen vive na Cidade Vella e quen vive fóra, aínda hoxe hai unha certa elite que vive na Cidade Vella, sexa económica, por cargos ou por familia. Iso mismo podes pasalo á Idade Media", ejemplifica la historiadora.
Hoy en día poco queda de la ciudad medieval que fue A Coruña, pero sí podemos encontrarla paseando por sus calles.
"A esencia das rúas que crecen hacia arriba e as perimetrais desde a Colexiata case seguen todas. Outras zonas remodeláronse, pero eu diría que o ADN medieval está moi presente. O rueiro coruñés é aínda moi medieval", sostiene la historiadora.
