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Mariano Rajoy tiene varios libros publicados, entre ellos En confianza. Mi vida y mi proyecto de cambio para España, en el que repasa su proyecto político de aquel entonces y recuerda momentos de su infancia y adolescencia, haciendo hincapié en el papel que su familia tuvo en el desarrollo de su personalidad.

El presidente del Gobierno de España entre 2011 y 2018 nació en Santiago de Compostela en 1955, pero pasó su infancia en distintos lugares, como O Carballiño (Ourense), Oviedo y León, donde estudió en un colegio de monjas. En todas sus etapas, sus padres, así como sus hermanos, fueron muy relevantes para él.

Su buena relación familiar

En este libro, Mariano Rajoy recuerda la importancia que tuvo su familia durante su infancia y cómo sus padres y hermanos contribuyeron a formar su personalidad. Debido al trabajo de su padre, que era juez, vivió en distintas ciudades hasta instalarse en León.

Rajoy repite que su padre ha sido la persona que más le ha influido en la vida y lo define como "un ejemplo permanente". De él aprendió valores como el respeto, la justicia y el esfuerzo. Asimismo, también habla de la gran influencia de su madre, quien le inculcó la importancia del trabajo y la independencia. "Mis padres me educaron siempre con gran libertad", explica.

En cuanto a sus hermanos, Luis, Enrique y Mercedes, habla con cariño de su relación. "Con mis hermanos me llevaba bien. De pequeños, solíamos pasar bastantes ratos juntos". De pequeños compartían bastantes aficiones, como el baloncesto y el ciclismo, entre otros deportes.

Los veranos ocupan también un lugar muy especial en sus recuerdos de infancia. Rajoy los describe como una etapa muy feliz, primero en Vilagarcía de Arousa y después en Sanxenxo, en Pontevedra.

La educación recibida en casa también influyó en su trayectoria académica y profesional. Su madre insistía en "la necesidad del esfuerzo y del sacrificio", además de animar a sus hijos a conseguir un trabajo que les permitiera ser independientes. Rajoy relaciona estas enseñanzas con el hecho de que los cuatro hermanos se formaran como juristas y fueran "personas comprometidas con la justicia", señala.

Por otra parte, destaca que su padre le transmitió su afición por el deporte. "Con él aprendí a nadar y a pescar", recuerda, al tiempo que evoca momentos compartidos en familia, como los Juegos Olímpicos de 1968 en México, "que vi en casa con mi padre y mis hermanos".

De esta forma, Rajoy recuerda su infancia como una etapa muy feliz, en la que su familia tuvo gran relevancia, sobre todo en la formación de sus valores y el amor por el deporte.