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El término 'fodechincho' se utiliza en Galicia para referirse a los turistas que muestran una actitud irrespetuosa hacia el idioma, la cultura, las costumbres o nuestro entorno. En las últimas horas, este término ha vuelto a cobrar protagonismo tras hacerse viral una anécdota ocurrida en un bar de Malpica (A Coruña), donde unos turistas pidieron dos raciones de callos para llevar y terminaron amenazando con denunciar al establecimiento ante Consumo.

La dueña del local relató lo sucedido en una entrevista con la Televisión de Galicia, explicando cómo se desarrolló el desencuentro con los clientes. La historia no ha tardado en difundirse por las redes sociales donde ha provocado numerosas reacciones, entre risas, incredulidad e incluso cierta vergüenza ajena por el comportamiento de estos turistas.

"Non sei de onde son, pero son de fóra. Galegos non son"

Se acabó el verano, pero los fodechinchos sorprenden en cualquier época del año. Desde coches aparcados que acaba llevándose la marea hasta quienes pretenden compartir un menú del día entre dos, las anécdotas protagonizadas por algunos turistas siguen dando que hablar.

La última ha ocurrido en un bar del municipio coruñés de Malpica, donde una pareja se enfadó con la dueña después de descubrir que las raciones de callos que habían pedido para llevar contenían garbanzos, tal y como se preparan tradicionalmente en Galicia.

La propietaria explicó lo sucedido en una entrevista con la Televisión de Galicia. Según relató la pareja era de fuera de la comunidad. "Unha parella, son de fóra, non sei de onde son, pero son de fóra. Galegos non son".

Los clientes pidieron dos raciones para llevar y, al llegar a casa, descubrieron los garbanzos en el plato. "Pedíronme dúas racións de callos para levar e a sorpresa foi que cando chegaron a casa abriron o 'tupper' e encontráronse que tiña garavanzos", explica la hostelera.

Sin embargo, la fotografía que enviaron para quejarse mostraba los recipientes prácticamente vacíos. "Non se deberon dar de conta ata que acabaron o 'tupper' porque mandaron unha foto xa co 'tupper' case baleiro", dice con esa retranca gallega que nos caracteriza.

La situación llegó hasta el punto de que la pareja llamó por teléfono para acusarla de haberlos estafado. "Pensei que era unha cámara oculta. Ata me rin. Fíxome graza e rifoume por rirme", recordó la dueña, que no daba crédito a lo que estaba ocurriendo. La cliente, molesta por sus risas, llegó a amenazarla con denunciar el establecimiento a Consumo.

Después, según explicó la propietaria, también recibió mensajes ofensivos, entre ellos un vídeo con comentarios despectivos hacia los gallegos.

La anécdota ha reabierto el debate sobre el respeto a las costumbres locales. Como añadió otra persona: "Si viajas y vas a un lugar que no es el tuyo te tienes que adaptar a las costumbres que hay ahí. No tienes que imponer nada".

Pese a todo, la dueña quiso dejar claro que no todos los visitantes se comportan así: "Temos xente aquí en Malpica turistas moi educados, que non todo son fodechinchos. Estou encantada con eles", finaliza.