Unas antiguas caballerizas del siglo XVII para una cena íntima, un cenador contemporáneo para una boda de 200 invitados y jardines y patios en los que organizar una celebración al aire libre. Son algunas de las posibilidades del Pazo de Trasariz, en Vimianzo, que inicia una nueva etapa como espacio para bodas, eventos y experiencias gastronómicas a unos 45 minutos de A Coruña.
Se trata de un gran desconocido para el público de la provincia, que la mejora en las comunicaciones ha convertido en una posibilidad viable para bodas de parejas de las comarcas de Bergantiños, A Coruña y Betanzos. La carretera de alta capacidad de la Costa da Morte, que ahora termina en Baio pero pronto lo hará en Vimianzo, ha hecho que el Pazo de Trasariz esté mucho más a mano.
Vista del pazo de Trasariz desde sus jardines
Detrás del proyecto de convertirlo en un gran recinto de eventos están Manuel Lazo, de Manitas Decoración, y el diseñador de moda Javier Quintela, que han unido sus trayectorias para asumir la gestión del conjunto. Su propuesta busca abrir este pazo de la Costa da Morte a celebraciones de diferentes tamaños y características, desde una comida familiar hasta un encuentro de empresa o una presentación.
La iniciativa combina la arquitectura histórica del recinto con instalaciones contemporáneas y una propuesta gastronómica que se prepara en sus propias cocinas. La intención de sus responsables es aprovechar esa variedad para ofrecer celebraciones adaptadas a cada grupo, manteniendo la identidad del lugar.
Javier Quintela y Manuel Lazo
De un cenador para 200 invitados a unas caballerizas del siglo XVII
El principal espacio para las grandes celebraciones es un cenador de nueva construcción con capacidad para aproximadamente 200 personas. De carácter contemporáneo, está concebido para acoger bodas, comidas y eventos que requieren un aforo más amplio.
La alternativa para las reuniones pequeñas se encuentra en una de las zonas más singulares del pazo: sus antiguas caballerizas, cuadras y bodegas del siglo XVII. Este espacio de piedra y gran altura, que durante años permaneció prácticamente en desuso, ha sido recuperado y acondicionado para albergar celebraciones más íntimas.
El cenador para las grandes bodas y banquetes
Con capacidad para hasta 30 personas, permite organizar cenas privadas, aniversarios, comidas especiales o encuentros de empresa en un ambiente diferente al del gran cenador. El conjunto dispone también de capilla propia para ceremonias, patios, jardines y otros espacios exteriores, que amplían las posibilidades a la hora de diseñar cada evento.
Aunque las bodas forman parte de la nueva propuesta, Lazo y Quintela quieren que Trasariz tenga actividad más allá de las celebraciones nupciales. Entre los formatos que plantean figuran las reuniones familiares, las comidas temáticas, los encuentros privados y las presentaciones, con menús adaptados a cada ocasión y protagonismo del producto gallego.
La cena de gala en las viejas caballerizas, bajo una bóveda
Una cena de gala en las antiguas caballerizas
La nueva etapa se presentó el sábado 12 de septiembre con una cena de gala en las antiguas caballerizas. La velada reunió a un reducido grupo de invitados vinculados a la cultura, la gastronomía, la moda y el diseño, y sirvió para mostrar cómo puede transformarse este espacio para una celebración.
El menú, elaborado íntegramente en la cocina del pazo, incluyó propuestas como zamburiñas, pescado con puré trufado, cochinillo y tarta de pistacho. Manitas Decoración se encargó de la ambientación, mientras que la artista Anna Haidukova realizó retratos de época para los invitados como recuerdo de la noche.
Los asistentes a la cena de gala del 12 de septiembre
La presentación contó con la colaboración de Susana de Lorenzo, Rupertwine, Marchitaseas, Igor Pérez, Estivaliz Veiga, Bar Quintela, Manitas Decoración, Javier Quintela Atelier, Norte22 y Anna Haidukova.
Al proyecto, Manuel Lazo aporta su experiencia en la decoración y ambientación de celebraciones. Javier Quintela suma su vinculación con el mundo de las bodas y el diseño, tras más de una década al frente de Javier Quintela Atelier. Ambos asumen ahora el reto de dar actividad a los distintos espacios de Trasariz y convertir su patrimonio en el escenario de nuevas celebraciones.
