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"Solo conozco a una como yo", cuenta Montse Miragaya. Es de las pocas meigas que quedan en Galicia -y en A Coruña-. No es la típica bruxa que podemos imaginar. Esas de los libros, con sombrero en pico y una verruga. Bueno, la verruga sí la tiene, pero, a diferencia de las demás, ella es moderna. Cobra con tarjeta y declara a Hacienda.

Nos recibe desde una acogedora casa familiar en la pequeña parroquia de Bribes, en Cambre (A Coruña). Horas antes habíamos hablado con ella por teléfono para fijar una cita. Nos agendó una a última hora de la tarde. Antes de colgar, nos preguntó si creíamos en las meigas. Dimos una respuesta muy gallega: ni sí, ni no, pero que íbamos con la mente muy abierta.

"Es la respuesta que más me gusta", ríe. Y colgó.

Nos mandó la ubicación por WhatsApp y allá fuimos. Era un día de lluvia, así que, en mi opinión, pegaba bastante con la ocasión. Al llegar, nos recibió su padre sentado en el porche, un hombre de 91 años súper afable. Durante años fue curandero junto a su mujer.

Montse todavía no había llegado. Ser meiga no te quita de los quehaceres de la vida cotidiana. No dijo que estaba haciendo un recado y que llegaría enseguida. Una vez allí, su padre se despidió y fue a recoger "as patacas".

Nosotras pasamos a un pequeño galpón. O lo que se podría llamar "santuario". El olor a incienso te transporta a otro lugar. Podría decirse que es un olor parecido al de una iglesia. Entramos en su despacho, presidido por un retrato de su madre justo detrás de ella. Una sala normal de no ser por todas las barajas de cartas de oráculos, tarot, ángeles y demás que tiene guardadas en los cajones.

Y entonces Montse nos invita a sentarnos. Hemos ido a que nos eche las cartas, pero es inevitable no hacerse preguntas.

"¿Me estás analizando?", le digo. "Jajajaja", ríe. "Para nada, hago como lo que puede hacer cualquier otra persona cuando conoce a otra. Simplemente, observo y juzgo, como hacemos todos", bromea.

-¿Cuándo fue la primera vez que echaste las cartas?

-Pues no sé si a los 14 o a los 16. Y tengo 58.

-¿Te consideras meiga?

-Soy meiga.

-¿Cuándo lo supiste?

-A los ocho años tuve mi primer poltergeist y, desde ahí, he tenido numerosas experiencias con el otro lado. Yo sé cuándo hay un espíritu cerca porque lo oigo.

Afortunadamente, aquella experiencia se quedó en un susto. "No entendía nada", cuenta. Ocurrió una noche, cuando sintió que su hermano empezó a tirar de ella hacia el salón y vio cómo un interruptor "de estos de click" se encendía y apagaba solo. "Los perros aullaban como locos", cuenta.

Todo era por una niña que estaba allí con ellos a la que, según relata, "le tuvieron que hacer un exorcismo".

A sus 58 años, Montse lleva toda una vida entre cartas, rituales y experiencias que, para muchos, resultan difíciles de explicar. Pero ser meiga en 2026 poco tiene que ver con la imagen que tenemos en la cabeza.

Las cartas, por ejemplo, también han cambiado. "Hay tarot intuitivo y el aprendido, a mí me gusta más el primero", nos explica. Lo que significa que si alguna carta no le encaja, se toma la libertad de cambiarla por otra.

Las energías: "Ten cuidado"

Después de una ligera toma de contacto en la que, creo recordar, no le di ninguna pista sobre mi vida más allá de mi carrera profesional, nos enfundamos en el motivo por el que habíamos ido. En este caso, primero nos leyó las energías.

Montse Miragaya en su consulta P.M

"Ten cuidado", me dijo. A través de las cartas supo que tenía a alguien a mi alrededor que me la iba a jzugar. "Probablemente por envidia", me decía.

Para ello me dio trucos de cómo espantar las malas energías. Por ejemplo, utilizando sal. Como si fuera "un exfoliante". Pero también métodos para atraer las buenas energías: lo mismo, pero con azúcar.

Los ángeles: dos criaturas en mi vida

Después nos echó las cartas de los ángeles. Las extiende sobre la mesa y tenemos que escoger tres. Y, sorpresa, la primera que sale es la de "criaturas". No tengo hijos, así que lo primero que pienso es en qué quiere decir eso. "Significa que va a haber dos niños en tu vida. La pareja de niño y niña", indica. Más adelante sabremos cuándo se dará.

Mientras la sesión avanza, ella también examina. "Eres una persona nerviosa pero que intenta ocultarlo", afirma. Justo después, sale la carta de serenidad. También la de estudios. Lo que, afirma, supone una necesidad de calma y de formarme.

El tarot: la baraja de "los chismes"

Entonces llegamos a la parte más esperada, por mí. "La de los chismes", ríe Montse mientras saca del cajón las cartas del tarot. Mientras revuelve la baraja española, me pregunta mirando a las cartas.

"¿Tienes a alguien cercano a ti con bruxismo?". Yo, que no daba crédito a la pregunta, respondí que sí: mi novio.

Montse Miragaya nos lee las cartas P.M

No puedo evitar preguntarle a qué viene esa pregunta. "A veces se me vienen cosas a la cabeza".

No hay embarazo, todavía

Por lo demás, todo fluye con la normalidad que se puede esperar en esa situación. Una vez echadas las cartas empiezan los nervios. "Lo que hay aquí es para cosas que van a pasar a corto o medio plazo, es decir, no más de dos años", explica.

Es ahora cuando confirmamos que lo de las criaturas no será para ahora. No sale ninguna carta de embarazo: "No te quedarás embarazada, todavía".

Por lo demás, me sale un "cambio de casa". No tiene por qué ser una mudanza, sino un cambio, bien de reorganización o de lugar.

También me sale mi pareja. "¿Tiene 32 años?". Sin dar crédito, le respondo que sí. No creía recordar habérselo dicho en ningún momento. Me dice que lo admiro. Es verdad.

"En el trabajo, te saldrá un cargo de responsabilidad, pero no es tu momento"

Montse Miragaya, Meiga

También me habla del trabajo. "Te saldrá un cargo de responsabilidad, pero no es tu momento", me cuenta.

Según avanza la consulta, Montse me ha ido revelando un montón de datos, tanto sobre mí como de mi alrededor y de mi futuro. Lo cierto es que, después de todo, 60 euros no es tanto.

"Hago que tus sueños se cumplan"

Pero Montse no solo lee las cartas. También enseña. Este año comenzará dos cursos en octubre: uno sobre los Arcanos Mayores del Tarot, en el que también aborda numerología y otros conocimientos aplicables, y otro de "Introducción a la Magia".

Le pregunto si hace algo más que leer las cartas. Me responde que sí: "Hago que tus sueños se cumplan". Sorprendida, le pregunto cómo.

Me responde que, para que se cumplan, hay que hablarles. Así que no solo me voy de allí con una lectura de cartas, también con varios consejos en el bolsillo. Y, como no he querido que me quite ningún amarre, tampoco me voy de allí con nada pendiente.

Salgo limpia por completo.