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Un padre que se emociona mientras espera la entrada de su hija. Las amigas llorando durante los votos. Los nervios de los minutos previos a la ceremonia, un abrazo que los novios no llegaron a ver o los abuelos dejándose llevar en la pista de baile. Son instantes que suceden en cuestión de segundos y que, entre los nervios y el ritmo frenético de una boda, muchas veces pasan inadvertidos incluso para sus protagonistas.

Ahora hay una nueva figura pendiente precisamente de ellos. Los Wedding Content Creators, creadores de contenido especializados en bodas, han comenzado a hacerse un hueco también en Galicia.

Su herramienta de trabajo suele ser un teléfono móvil y su objetivo no es sustituir al fotógrafo o al videógrafo, sino contar el mismo día desde otro punto de vista: más inmediato, espontáneo y pensado para el lenguaje de Instagram y TikTok.

Vídeos verticales, fotografías, pequeños clips entre bambalinas, reacciones de los invitados, tendencias para redes o reels editados forman parte de un servicio cuya otra gran característica es la rapidez. Frente a las semanas o meses que puede requerir el trabajo fotográfico o audiovisual tradicional, este contenido puede estar en manos de los recién casados 24, 48 o 72 horas después de darse el "sí, quiero".

Una nueva forma de contar lo que pasa en las bodas desde A Coruña

Detrás de Clavelina Studio está la coruñesa Natalia Rodríguez, fotógrafa y Wedding Content Creator. Su proyecto nació en 2024, aunque fueron precisamente sus primeras bodas las que le hicieron darse cuenta de que algo estaba cambiando en la manera en la que las parejas querían conservar sus recuerdos.

"Una pareja que conocía me contactó para hacer fotos y contenido en su preboda y en su boda. Poco después se casaba una amiga de la pareja y me contactó días antes para hacer fotos en su preboda y contenido con móvil en su boda", recuerda.

Aquellas experiencias le permitieron detectar una necesidad que iba más allá del álbum y el vídeo tradicional. "Las parejas querían algo más: no solo tener fotografías y un vídeo de su día, sino poder revivir y compartir esos momentos de una manera mucho más inmediata y espontánea", afirma.

Fue entonces cuando descubrió que aquello tenía nombre: Wedding Content Creator. Una figura que, además, encajaba con su manera de entender los recuerdos. "Ambos servicios tienen algo en común: contar la historia de una pareja, pero desde perspectivas diferentes. El vídeo te devuelve al momento y la fotografía hace que ese instante sea eterno", añade.

Los momentos que los novios no llegan a ver

Una boda está llena de pequeñas historias que suceden al mismo tiempo. Mientras los protagonistas están en un lugar, sus familiares y amigos reaccionan en otro. Y es precisamente ahí donde entra en juego esta nueva profesión. "Captamos vídeos y fotografías con el móvil, buscamos momentos espontáneos, detalles, reacciones y todo aquello que ocurre y que muchas veces pasa desapercibido", explica Natalia.

No se trata únicamente de grabar aquello que sucede frente a los novios. Una parte importante del trabajo consiste en estar pendiente de lo que ocurre alrededor: las risas, los nervios, los abrazos, las lágrimas de los familiares o las reacciones de los amigos. "Quieren poder tener también esos pequeños momentos que ellos mismos se están perdiendo mientras ocurre la boda", señala.

La discreción es, por ello, una de las claves. Natalia intenta convertirse durante unas horas en "prácticamente una invitada más con el móvil en la mano". "Me muevo, observo y estoy muy pendiente de lo que ocurre, pero intento no provocar situaciones", añade.

El propio teléfono facilita esa invisibilidad. Sin grandes equipos alrededor, puede acercarse a los invitados sin que estos modifiquen su comportamiento al sentirse grabados. En algunas bodas, además, compagina esta labor con la fotografía profesional y utiliza un pequeño trípode incorporado a su cámara para poder captar ambos formatos.

Recibir tu boda cuando todavía estás viviendo la emoción

La inmediatez es otro de los elementos que explican el crecimiento de este servicio. En Clavelina Studio, las entregas se realizan entre 24 y 72 horas después de la celebración. "Después de meses preparando una boda, el día pasa rapidísimo y, de repente, al día siguiente estás pensando: '¿En serio ya ha pasado?'", cuenta Natalia.

Recibir los vídeos prácticamente al momento permite regresar a la celebración cuando las emociones todavía están recientes y compartirlos con quienes estuvieron allí. "Puedes compartirlo con familiares y amigos mientras todos siguen con esa emoción", añade.

Las entregas pueden incluir fotografías, vídeos verticales, reels editados, contenido preparado para stories y también clips sin editar. Estos últimos funcionan casi como un pequeño archivo personal de todo aquello que sucedió durante el día y permiten a los novios recuperarlo o utilizarlo posteriormente como quieran.

Las coberturas, además, pueden adaptarse. Hay parejas que contratan unas horas para centrarse en la ceremonia y la celebración y otras que prefieren documentar prácticamente toda la jornada, desde los preparativos hasta la fiesta.

Una tendencia que empieza a crecer en Galicia

Cuando Natalia comenzó, todavía tenía que explicar en muchas ocasiones en qué consistía su trabajo. Ahora empieza a suceder lo contrario. "En Galicia estamos viviendo ahora mismo un momento de crecimiento. Al principio muchas parejas ni siquiera conocían esta figura y era necesario explicarles qué hacía una Wedding Content Creator. Ahora cada vez son más las que llegan directamente preguntando por el servicio porque lo han visto en otras bodas o en redes sociales", añade.

De hecho, Clavelina Studio ya tiene abierta su agenda para 2027. Para Natalia Rodríguez, que las reservas comiencen a realizarse con tanta antelación demuestra que este servicio está empezando a introducirse desde las primeras fases de organización de una boda.

Y las redes sociales tienen mucho que ver. "Ahora triunfa mucho más un contenido real, espontáneo y poco perfecto que algo excesivamente producido", explica. Las parejas quieren reconocerse en las imágenes: "Verse como son ese día, con sus amigos, riéndose, bailando, emocionándose".

Una imagen de la Preboda Raquel&Javi Clavelina Studio

Otra mirada detrás del teléfono

El fenómeno comienza a atraer también nuevos proyectos. Es el caso de SARLÖ, creado hace apenas tres meses por la pontevedresa Noemí Sartal Loira, que durante años ha estado vinculada al mundo de la imagen como modelo.

La idea apareció mientras se encontraba trabajando fuera de España. "De manera casual, descubrí a través de TikTok el trabajo de una Wedding Content Creator de Estados Unidos. Me llamó muchísimo la atención el concepto y, sobre todo, la forma de vivir y conservar un día tan especial desde una perspectiva más espontánea y cercana", afirma.

Comenzó a investigar y comprobó que en España la figura todavía era relativamente novedosa. "Fue entonces cuando pensé: '¿Y por qué no?'. Y así decidí apostar por SARLÖ", añade.

Su filosofía coincide en un aspecto esencial: observar lo que sucede sin intentar convertir cada instante en una escena perfecta. "No busco simplemente grabar lo que sucede, sino observar y capturar aquello que muchas veces pasa desapercibido: una mirada, una lágrima, un abrazo, una sonrisa o la emoción de alguien al ver a los novios", destaca.

SARLÖ ofrece diferentes coberturas y posibilidades de edición, desde vídeos personalizados hasta la recreación de tendencias de TikTok. Noemí también contempla las necesidades de parejas que trabajan habitualmente con redes sociales o tienen colaboraciones con marcas, preparando previamente el contenido que necesitarán durante la celebración.

Tanto Natalia como Noemí insisten en una cuestión: un Wedding Content Creator no llega para sustituir a los profesionales tradicionales de una boda. "El fotógrafo y el videógrafo tienen una función fundamental y trabajan con una narrativa, una estética y unos tiempos diferentes", explica Natalia. "La Wedding Content Creator aporta una mirada mucho más inmediata y espontánea, especialmente pensada para el consumo en móvil y redes sociales", añade.

Noemí es todavía más gráfica cuando habla con sus parejas: "Primero el fotógrafo, después el videógrafo y, como complemento, la creadora de contenido"

Su trabajo, explica, tampoco consiste en registrar absolutamente todo lo que ocurre. Mientras el videógrafo construye la película de la boda, ella puede estar al otro lado captando una reacción o algo que sucede entre los invitados. Incluso las pequeñas imperfecciones tienen cabida: "Si estoy grabando una entrada y alguien se cruza por delante, forma parte de lo que está ocurriendo y no busco eliminar esa naturalidad".

Un momento captado por SARLÖ SARLÖ

De un padre emocionado a un baile de los abuelos

Cuando se le pregunta a Natalia por sus recuerdos favoritos, no piensa en las grandes escenas preparadas. Se queda con aquellas que los protagonistas ni siquiera sabían que alguien estaba conservando. "Un padre emocionándose mientras ve entrar a su hija, amigas llorando durante los votos, abuelos bailando…", enumera.

También recuerda una boda reciente en la que organizó un vídeo siguiendo una tendencia de redes sociales. Empezaron a participar invitados y novios hasta que aquello terminó convirtiéndose en otro momento de la propia fiesta. "Se formó un ambiente muy divertido en el que todos estaban disfrutando al máximo. Todo el mundo quería apuntarse al plan", rememora.

Porque detrás de esta tendencia tecnológica hay, paradójicamente, una intención bastante tradicional: guardar recuerdos. Lo que cambia es la manera de hacerlo.

Para Noemí, la finalidad es que cuando una pareja vuelva a esos vídeos "no solo recuerde cómo fue su boda, sino que pueda volver a sentirla". Natalia tampoco tiene dudas sobre el recorrido que tendrá esta profesión. "Creo que dentro de unos años será tan normal escuchar '¿quién es vuestro fotógrafo?' como ‘¿tenéis Wedding Content Creator?'".

Fotografías que permanecen, una película que reconstruye el día y pequeños vídeos verticales que permiten regresar a aquello que sucedía mientras nadie parecía estar mirando. Distintos formatos para una misma aspiración que Natalia resume de forma sencilla: "Al final, todos buscamos lo mismo: poder volver a ese día una y otra vez".