Hace un año, Saad y Claudia decidieron dejar Extremadura y empezar de cero a cientos de kilómetros de casa. Él tiene ahora 25 años y ella, 23. Buscaban algo aparentemente sencillo, una oportunidad laboral que les permitiera construir una vida juntos, y la encontraron en Galicia.
La pareja acabó instalándose en O Pedrouzo, en el municipio coruñés de O Pino, a pocos kilómetros de Santiago. Consiguieron trabajo, encontraron una vivienda de alquiler y terminaron casándose en el mismo ayuntamiento que los había acogido. Pero su nueva vida todavía iba a dar varios giros.
Después de trabajar y conseguir ahorrar algo de dinero, detectaron una oportunidad en el pueblo, uno de los puntos más transitados del Camino de Santiago. Decidieron apostar sus ahorros y endeudarse para abrir una pizzería, a la que bautizaron como O Forno do Camiño. Solo había un pequeño inconveniente: no sabían hacer pizzas ni reformar un local.
"No teníamos mucho dinero y tuvimos que pedir dinero y hacer nosotros la reforma, sin tener ni idea", recuerda Saad. Desde las cocinas hasta las paredes, aprendieron a hacerlo prácticamente todo con vídeos de YouTube.
Hasta 100 pizzas al día
La aventura empresarial comenzó hace apenas tres meses y la pizzería abrió finalmente sus puertas el 11 de agosto. Para aprender el oficio siguieron el mismo método que habían utilizado durante la reforma: internet, práctica y muchos errores.
"Nosotros no teníamos ni idea de hacer pizzas. Literalmente no sabíamos hacer masa, no sabíamos hacer nada. Todo lo aprendimos de YouTube y de ensayo y error", cuenta el joven.
El resultado superó sus expectativas. Según relata Saad, desde la apertura están preparando entre 70 y 100 pizzas diarias y durante su primer mes acumularon más de un centenar de reseñas positivas, con una valoración de 4,9.
Pizza artesanal de O Forno do Camiño.
La elección de O Pedrouzo tampoco fue casual. Saad y Claudia observaron el movimiento que genera el Camino de Santiago en la localidad y creyeron que había espacio para una nueva propuesta basada en pizzas artesanales y caseras. "De momento ha funcionado y estamos muy contentos, la verdad", resume Saad.
Pero cuando el negocio comenzaba a despegar, la pareja tuvo que enfrentarse a una situación mucho más difícil.
Un repentino trasplante de hígado
Tiempo atrás, Saad había acudido al PAC por lo que pensaba que era un problema gastrointestinal. Aquella consulta terminó conduciendo a un diagnóstico de cáncer de hígado.
Hace unas tres semanas apareció un donante compatible y Saad pudo someterse a un trasplante en el Complexo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS). La intervención llegó precisamente cuando la pizzería atravesaba sus primeras semanas de actividad.
"Nos pilló con el auge de la pizzería. Me hicieron un trasplante de hígado y ahora mismo estoy recuperándome", explica.
Durante su hospitalización y recuperación, Claudia tuvo que asumir buena parte del peso de un negocio que acababa de nacer. Saad reconoce que temió que la situación provocase que todo aquello que habían construido se viniera abajo, pero ocurrió lo contrario. "Todo ese tiempo pensé que al negocio le iría mal porque ella estaba sola y lo ha sacado adelante, manteniendo ese nivel de pizzas y ese nivel de trabajo", cuenta.
Galicia como oportunidad para empezar de cero
Detrás de la pizzería hay también una historia de emigración dentro de España. La pareja decidió marcharse de Extremadura porque consideraba que allí tenía pocas oportunidades laborales y comenzó a buscar empleo en diferentes puntos del país.
Galicia aparecía constantemente entre sus búsquedas. "Vimos que era una de las comunidades donde más trabajo había, porque buscábamos en todas las aplicaciones de trabajo y donde más nos salía era Lugo, Santiago, A Coruña, Vigo", relata Saad.
Claudia comenzó trabajando en una residencia y posteriormente cambió de empleo. Saad, por su parte, consiguió trabajo como tasador de vehículos, una profesión que tampoco conocía previamente y que tuvo que aprender.
Pizza artesanal de O Forno do Camiño.
Esos empleos les permitieron ahorrar lo suficiente para plantearse dar el siguiente paso. Un año después de llegar a Galicia, están en su mejor momento. Por eso quieren contar su historia. No únicamente por el éxito inicial del negocio o por haberse enfrentado juntos a una enfermedad complicada, sino por lo que significó para ambos tomar la decisión de marcharse y probar suerte lejos de donde habían nacido.
"Hay muchísima gente que a lo mejor piensa que no hay oportunidades laborales. Sí las hay. Si las buscas, las encuentras", concluye Saad.
