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Vanessa Velo se encontraba en Nepal para vivir una experiencia de voluntariado cuando las graves riadas que han golpeado el país cambiaron por completo el viaje. La coruñesa lleva dos semanas en el país colaborando con Familia de Hetauda, una ONG que trabaja con niños con discapacidad física y psíquica, y actualmente permanece en Katmandú.

Cuando se produjeron las inundaciones, Vanessa estaba en Hetauda. Una compañera voluntaria fue quien le informó de lo ocurrido y, casi al mismo tiempo, comenzó a recibir mensajes desde España de familiares y amigos preocupados por su situación.

"En el momento en que vi la noticia, ya miré en internet dónde era el sitio para ver qué localización tenía con respecto a dónde estaba yo", cuenta a Quincemil.

La primera comprobación sirvió para tranquilizarla. La zona inicialmente afectada se encontraba hacia la frontera con China y el Tíbet, mientras que ella estaba al sur de Katmandú. Sin embargo, conforme pasaron las horas, comprobó que las lluvias y las inundaciones habían afectado a una superficie mucho mayor. "Al final cogió toda la anchura de Nepal", explica.

"La gente de Nepal está bastante tranquila. Estamos más nerviosos los de fuera"

Desde Katmandú, Vanessa cuenta que el sentimiento que percibe entre la población es principalmente de tristeza por las víctimas y por las personas que han perdido sus casas y sus negocios.

"La gente estaba triste, sobre todo triste, preocupada por toda la gente que ha fallecido, por todos los daños materiales, todos los daños económicos que ha producido eso", relata.

También existe cierto miedo ante la posibilidad de que puedan producirse nuevos episodios de lluvias intensas y riadas. Aun así, su impresión es que los ciudadanos locales afrontan la situación con bastante tranquilidad.

"Yo creo que la gente de Nepal está bastante tranquila. Estamos más nerviosos los de fuera, que no estamos acostumbrados", asegura.

Vanessa explica que las lluvias intensas y las riadas son fenómenos relativamente habituales en determinadas zonas del país, algo que hace que la población local esté más acostumbrada a este tipo de situaciones.

Hetauda y Katmandú mantienen la normalidad

La situación tampoco ha impedido que Vanessa continúe con sus desplazamientos previstos. Este viernes viajó desde Hetauda hasta Katmandú en un trayecto de aproximadamente cuatro horas.

"La verdad es que pregunté mucho si estaban bien las carreteras y esta línea Hetauda-Katmandú no estaba afectada", señala.

También pudo comprobar que los vuelos internacionales continúan funcionando. Uno de sus compañeros de voluntariado salió este viernes de Nepal rumbo a España y pudo hacerlo sin problemas.

En las zonas más castigadas, sin embargo, el escenario es muy diferente. Vanessa asegura que el acceso está siendo complicado debido a los daños provocados por las riadas. "Me han comentado que no se puede llegar fácilmente a la zona de la catástrofe porque los puentes y todo está destruido", explica.

En la zona donde se encuentra actualmente no han recibido avisos específicos de las autoridades. Sí tiene constancia de que en otras áreas, antes de que llegasen las riadas, se realizaron avisos y evacuaciones de viviendas próximas al cauce de los ríos.

"Se han quedado sin sus casas y sus negocios, sin nada"

Las condiciones meteorológicas están dificultando además las labores de rescate. Vanessa cuenta que las lluvias continúan siendo intensas y que este viernes llovió durante buena parte de la tarde en Katmandú. "Está siendo bastante difícil los rescates porque sigue haciendo muy mal tiempo", explica.

Más allá de las víctimas mortales, la voluntaria coruñesa pone el foco en las personas que han perdido prácticamente todo. "La gente que se ha quedado allí es que se ha quedado sin nada. Se han quedado sin sus casas y sus negocios sin nada", lamenta.

Por eso, Vanessa quiere aprovechar su experiencia en el país para hacer un llamamiento a la solidaridad y anima a colaborar con organizaciones que están trabajando directamente con las personas afectadas.

"Con 50 euros, 20 euros o 10 euros se puede hacer mucho", asegura, en referencia al coste de vida en Nepal.

"Me asusté un montón"

La noticia también provocó momentos de miedo entre los voluntarios. Vanessa reconoce que su primera reacción fue preocuparse por si las inundaciones podían llegar hasta la zona en la que se encontraba.

"Me asusté un montón. Me asusté mucho porque, claro, te dicen Nepal y ves lo que ves en las imágenes y dices: '¿Dónde es eso? ¿Cuándo va a llegar aquí? ¿Adónde estoy yo ahora?'", recuerda.

La directora de la ONG comenzó a proporcionarles información meteorológica de las distintas zonas para que pudiesen conocer la evolución de la situación y estar al tanto de posibles riesgos.

Vanessa permanecerá todavía unos días en Nepal. Tiene previsto regresar a España el 6 de septiembre, después de completar su experiencia como voluntaria en el país.