Ver cuatro ballenas azules juntas no es algo que se vea todos los días. Ni siquiera para quienes salen habitualmente al mar en busca de cetáceos. El Centro de Buceo Finisterre se encontró este lunes con un grupo de cuatro de estos gigantes durante una de sus salidas de avistamiento en el entorno del cabo de Fisterra.
"El año pasado vimos un grupo de rorcuales comunes junto a dos ballenas azules, pero en un número tan grande, cuatro juntas, nunca las habíamos visto", explican desde el centro.
Las cuatro ballenas se encontraban en aguas próximas al cabo, donde habían llegado, básicamente, para alimentarse. Y es que, tal y como explican desde el centro, durante el verano estos animales migran a las aguas de Galicia en busca de alimento, principalmente kril. "En invierno se desplazan a latitudes más bajas, donde tienen sus crías en aguas más cálidas", añade.
El encuentro dejó uno de esos momentos que difícilmente olvidan quienes iban a bordo de la embarcación. "Fue un momento muy emotivo y, al mismo tiempo, daba un poco de vértigo", cuentan desde el Centro de Buceo Finisterre.
Y no era para menos. Una de las ballenas se acercó a la embarcación y se quedó a pocos metros de ella. "Vino a curiosear", relatan. Después, continuó su camino junto al resto del grupo y siguieron haciendo lo que habían ido hasta allí a hacer: alimentarse.
La imagen de cuatro ballenas azules juntas frente a la costa gallega no es habitual ni siquiera para quienes conocen bien estas aguas. El Centro de Buceo Finisterre ya había tenido la suerte de avistar a dos ejemplares el año pasado, pero nunca antes se habían encontrado con cuatro a la vez.
