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A Coruña llevaba meses esperando este momento y, llegada la tarde, miles de personas se repartieron por playas, paseos y zonas elevadas de la ciudad para contemplar el eclipse total de Sol. Entre ellas había coruñeses, visitantes llegados desde distintos puntos de España e incluso personas que habían viajado desde fuera del país expresamente para presenciar el fenómeno astronómico.

Las nubes terminaron convirtiéndose en las invitadas menos deseadas de la jornada. El cielo fue cubriéndose a medida que se acercaba el momento más esperado e impidió contemplar el eclipse con la claridad que muchos esperaban. Sin embargo, ni siquiera eso consiguió empañar por completo la experiencia. El brusco paso del día a la oscuridad, la bajada de la temperatura y el regreso posterior de la luz dejaron algunas de las sensaciones que quienes estuvieron allí aseguran que difícilmente olvidarán.

Manuel Pedra se desplazó desde Lugo hasta A Coruña para vivir el eclipse. Era consciente de que el tiempo podía jugar una mala pasada y finalmente así ocurrió, aunque asegura que la experiencia mereció la pena. "Sabíamos que podía pasar, que se podía nublar, y bueno, ha sido impresionante ver cómo pasaba del día a la noche en cuestión de segundos. Fue una pena que no se pudiese ver perfectamente, pero ha sido bonito", explica.

Desde Londres para fotografiar el eclipse

Mucho más largo fue el viaje de Peter Fins, que llegó desde Londres hasta A Coruña con la intención de contemplar y fotografiar el eclipse. En su caso, reconoce que el resultado estuvo lejos de lo que había imaginado. "No fue lo que me esperaba. Confiaba en que las nubes no llegasen y no ocurrió", explica. El cielo cubierto frustró buena parte de sus planes fotográficos: "No conseguí las fotos que me habría gustado, pero algo de material tendré".

"Fue muy heavy"

También desde fuera de Galicia llegó Leticia Martínez, que viajó desde Burgos aprovechando que tiene familia en A Coruña. Sin una visión completa del eclipse, se queda con el instante en el que la oscuridad se apoderó de la ciudad. "Lo mejor del eclipse, ya que no se pudo ver entero, fue el momento en el que pasó a ser de noche. Fue muy heavy, me entraron hasta escalofríos de nervios. Lo recordaré siempre", relata.

Pero hubo otro detalle que llamó especialmente su atención cuando la luz comenzó a regresar. "Fue increíble ver que cuando se volvía a hacer de día los pajaritos estaban como raros, como perdidos", recuerda.

Entre quienes siguieron el fenómeno desde su propia ciudad estaba Josefa Tomás, de A Coruña. Las nubes tampoco consiguieron restarle emoción a una tarde que asegura que quedará para siempre en su memoria. "Soy ya muy mayor. A pesar de que no se vio entero, lo recordaré siempre", afirma. Uno de los aspectos que más le sorprendió fue el cambio que se produjo en cuestión de minutos. "Fue increíble ver cómo se oscurecía y también el frío que hizo después", añade.

Josefa también se queda con el ambiente vivido durante la tarde: "Fue bonito. Había mucha gente y todo el mundo parecía contento".

Andrés, Alejo y Vanesa viajaron de Madrid a Galicia por un solo motivo: ver el eclipse. Aunque escogieron Boiro para pasar la noche, su idea era ir temprano al Monte de San Pedro para coger sitio. "Llevamos tres horas y media aquí, y todavía queda una hora", contaban antes de que diera comienzo. Para entonces ni siquiera había rastro de nubes.

Andrés, Alejo y Vanesa, de Madrid a A Coruña para ver el eclipse Quincemil

De hecho, "pensábamos verlo en Boiro, pero nos guiamos por la página de la Xunta y nos salía este sitio". No se esperaba que unos minutos después, las nubes aparecerían por delante. "Pedí las vacaciones pensando en este momento", cuenta Vanesa. "A Coruña nos parecía un enclave muy guay", añadió Alejo.

El tercer eclipse de su vida: frustrado

Un turista viajaba desde Lisboa en busca de su tercer eclipse total. "El primero fue en Alemania, el segundo en EEUU y ahora en A Coruña", cuenta. Cuenta con una cámara fotográfica con filtro solar. A pesar de haberlo vivido en otros puntos, es la primera vez que lo ve sobre el sol. Aunque las nubes impidieron visualizarlo de la mejor de las formas, las vistas, en su opinión, "fueron insuperables".

Gente de aquí, sufrió las mismas consecuencias. Carlos, amante de la fotografía, se fue del Monte de San Pedro sobre las 18:30 y llegó a tiempo a Carral para verlo completamente despejado y en su totalidad. Se había comprado un filtro especial para su cámara. "Nunca lo había hecho, pero me informé y a ver como sale", contaba antes. Spoiler: salió estupendamente gracias a su cambio exprés.

Entre familia y amigos

Un grupo enorme llama la atención desde lejos en el Monte de San Pedro. "Las nubes nos dan igual, ha sido una excusa perfecta para juntarnos", cuenta uno de ellos. Su hijo, David, también respondió optimista. "Somos coruñeses es lo que hay", añadía su padre.

Amigos en el Monte de San Pedro durante el eclipse Quincemil

En general, los coruñeses se prestaron bastante positivos ante la situación meteorológica. Es el caso de Miguel y sus amigos. "Un poco putada, pero estuvo animada la cosa", respondía.

De Labañou de toda la vida, seguramente no se hubieran perdido el partido del Dépor, pero esta era una excepción. "Iremos a los penaltis", reía, a la vez que añadía que "en A Coruña tenemos todo planeado".

Las nubes impidieron que A Coruña contemplase el fenómeno tal y como muchos habían imaginado durante meses, pero la oscuridad en pleno día y el ambiente vivido entre las miles de personas que salieron a la calle dejaron igualmente una tarde para el recuerdo.