A Coruña vivió este miércoles una de esas jornadas que quedarán durante años en la memoria de la ciudad. El eclipse total de Sol convirtió la tarde en un espectáculo multitudinario, con decenas de miles de personas repartidas por las playas, el paseo marítimo y algunos de los principales puntos de observación de la ciudad.
El Ayuntamiento realizó un primer balance provisional de 235.000 personas en total. La expectación comenzó muchas horas antes de que la Luna empezase a ocultar el Sol. Familias, grupos de amigos, aficionados a la astronomía y visitantes llegados desde otros puntos de Galicia se fueron instalando en primera línea de costa para no perderse un acontecimiento que no volverá a repetirse en la ciudad en estas condiciones.
Un minuto de oscuridad
El momento más esperado llegó alrededor de las 20:28 horas, cuando A Coruña quedó dentro de la franja de totalidad. La fase total estaba prevista entre las 20:27:37 y las 20:28:51 horas, con aproximadamente un minuto y 14 segundos de oscuridad total.
Durante esos instantes, el día se transformó en noche durante poco más de un minuto. La Luna cubrió completamente el disco solar y permitió observar la corona alrededor del Sol, en uno de los fenómenos astronómicos más espectaculares que pueden contemplarse desde la Tierra.
Emoción, aplausos, cámaras grabando, niños gritando “¡papá se ha hecho de noche! Un minuto, dieciocho segundos, en los que se fue la luz y solo quedaron visibles las pantallas de los móviles de aquellos que quisieron inmortalizar el momento. Fuera gafas. Aquellos que las llevaban puestas -que no eran muchos- se las quitaron para disfrutar del fenómeno astronómico.
La espera valió la pena. Y es que desde las 19:30 que dio lugar al eclipse parcial, muchos reconocían haberse llevado “un chasco” al no ver nada por culpa de las nubes. Ni siquiera a través de las gafas. Todo negro. El fenómeno solo podía verse a ratos. Sabías que la luna y el sol se asomaban entre las nubes cuando escuchabas aplausos de aquellos que estaban más atentos.
Pero fue a las 20:28, tal como marcaba la predicción, cuando la luna se posicionó delante del sol y se hizo de noche. En cuestión de segundos, parecía que volvía a amanecer en toda la ciudad. Los pájaros no sabían ni a dónde tirar. Una sensación que no se puede describir con palabras. Solo sentías estupefacción.
La ciudad llevaba semanas preparándose para esta jornada, con un dispositivo especial de movilidad, seguridad y transporte ante la enorme afluencia prevista.
Las nubes, protagonistas inesperadas
Sin embargo, el cielo coruñés no puso las cosas fáciles. Las nubes aparecieron durante la tarde y condicionaron la observación en algunos puntos de la ciudad, generando nervios entre quienes llevaban meses esperando este momento.
Aun así, los coruñeses no quisieron renunciar al espectáculo y ocuparon playas como Riazor, Orzán y Matadero, además del paseo marítimo y las zonas elevadas con vistas despejadas hacia el horizonte.
El Monte de San Pedro fue otro de los grandes epicentros de la jornada. Sus amplias vistas hacia el Atlántico lo convirtieron en uno de los lugares preferidos para seguir el eclipse, hasta el punto de que se esperaba una asistencia de decenas de miles de personas. Aunque el encuentro entre la luna y el sol apenas se pudo ver por momentos, la mayor expectación llegó cuando se hizo la oscuridad.
Una jornada histórica para A Coruña
El eclipse del 12 de agosto de 2026 ha sido especialmente relevante para A Coruña porque la ciudad se encontraba dentro de la franja de totalidad, algo que permitió disfrutar durante más de un minuto de la desaparición completa del Sol.
Con el fenómeno ya superado, queda una imagen difícil de repetir: una A Coruña abarrotada, mirando al cielo y esperando durante meses un minuto en el que el día se convirtió en noche.
