Dejar el hogar, el país, y establecerse bajo un nuevo techo y buscar otro trabajo o encontrar el que en la propia tierra no aparece explicó durante décadas (y sigue haciéndolo) la emigración gallega. En países sudamericanos (Brasil, Venezuela) y en Europa Central (Alemania, Suiza) se formaron diásporas a lo largo del siglo XX. Unos gallegos regresaron, otros no volvieron.
También al Reino Unido a finales del siglo pasado y comienzos del XXI los gallegos viajaron, sobre todo a Londres, en busca de su tierra prometida, un país de oportunidades donde agarrarse a un trabajo y cambiar de vida. Muchos lo hicieron más por curiosidad o necesidad y realización personales que por la urgencia laboral que otras generaciones habían sufrido décadas antes. Y se asentaron.
La nutrida colonia de gallegos en Londres se comunica y relaciona hoy en redes y colectivos socioculturales formados por compatriotas, simples grupos de amigos o peñas deportivas; porque el deporte une, forja fuertes vínculos y acerca a casa bajo el mismo sentimiento de pertenencia a un escudo y unos colores... y hace más llevadera la emigración.
A este perfil se ajustan jóvenes gallegos que desde hace años viven en Londres, una metrópolis diversa e inabarcable, cara y vibrante donde conviven decenas de nacionalidades, pero donde el trabajo surge y ayuda a progresar.
"En Inglaterra te dan la oportunidad de crecer. Lo notas pronto, no te quedas estancado. Aprecian que sepas idiomas y lo que quieren es que tú lo intentes"
Eva, Rosario y Manuel llevan quince, doce y seis años asentados en la capital británica. Cada uno llegó por un motivo propio pero con un propósito común: aprender o mejorar inglés y tener un empleo. Los tres pertenecen a RCD London, la peña londinense del Deportivo de A Coruña. Hoy agradecen a su país de adopción “la confianza en el trabajador que pone empeño y se esfuerza”
De hoteles y restaurantes a comercios y empresas
Eva Crespo Rodríguez, natural de A Coruña, es la veterana londinense del grupo. Va para 16 años en la ciudad, a la que llegó "tras la crisis del 2008 y sin salidas laborales" al acabar los estudios de Química. "En A Coruña y en Galicia no aparecía ni una oferta". Probó suerte en Londres y después de tres años de experiencia en hostelería (sector habitual donde el emigrante de antes y el de ahora siempre empieza), ha pasado por más de un puesto en el campo de la biotecnología.
Rosario Álvarez Villar, de Malpica (A Coruña), ha cumplido doce años en una ciudad que "ama y odia por igual". En busca de independencia y continuidad laboral, se lanzó a la aventura y se convirtió en emigrante. "Empecé haciendo limpieza en hoteles, como muchos extranjeros, y ahora estoy de jefa de oficina en una gran constructora británica", resume.
"He socializado y conocido a gente, a mi pareja, que es gallego nacido en Londres. Estoy muy contenta, pero todavía seguiré evolucionando todo lo que pueda en esta ciudad y la suerte me permita. Porque con ganas, perseverancia y esfuerzo, en Londres se puede", sentencia Rossy.
Rosario con su novio Miguel (gallego nacido en Londres) en una visita a A Coruña; Manuel y su esposa María en Londres.
En esta fórmula coincide Manuel Castelao, de Santiago, con menos tiempo en la ciudad, casi ocho años, y ya con trabajo estable junto a su novia María y hoy esposa, con la que llegó tras acabar la carrera y "con un conocimiento muy básico de inglés".
Su experiencia pasa por los lugares comunes: primer trabajo "a los cuatro días, después de hacer algo de turismo" en un restaurante español mientras envía currículos a tiendas de ropa, empleo en Pull & Bear, otro en Zara, salto a Prada en el sector del lujo y ahora director de dos tiendas céntricas de la marca de joyas y ropa Twojeys, de Barcelona. María es subdirectora de una tienda de Mango.
"En este país te dan la oportunidad de crecer", asegura Manuel. "Es algo que sientes muy pronto, no te quedas estancado. Los ingleses aprecian que te expreses bien en inglés, que sepas idiomas, y lo que quieren es que tú lo intentes. Si eres honesto, espabilado y trabajador, te van a ayudar a crecer", dice convencido.
La peña del Dépor
El Deportivo une a estos tres emigrantes gallegos. Rosario es pareja de Miguel Orosa, actual presidente de la peña RCD London creada en 2016, donde Manuel tiene cargo. Eva, que añoraba el fútbol porque le unía a su padre en la distancia, buscaba coruñeses en Londres con los que ver partidos y compartir alegrías.
Eva Crespo junto al jugador del Deportivo Charlie Patiño en Londres.
"No encontraba a nadie hasta que di con la peña. Vine a celebrar el ascenso a Segunda, fui bienvenida y me hice socia", recuerda Eva Castro.
Todos ven los partidos del Dépor en el bar del Centro Gallego de Londres, en Harrow Road, en Harlesden. Miguel y Rossy no suelen faltar. "Cuando podemos vamos a A Coruña porque siempre es más bonito ver el fútbol en Riazor", dice ella.
"¿Volver a Galicia?", se pregunta Manuel Castelao. "Aquí estamos bien, pero siempre lo pensamos. No es una cosa que se decida de un día para otro. Cuando llegue el momento, llegará".
